De día es boxeador; de noche, sepulturero... La historia de Yilmar González
El titulo es:De día es boxeador; de noche, sepulturero... La historia de Yilmar González
Foto detalle: 
González venció al local John Villarreal y pasó a los cuartos de final del Nacional que se desarrolla en Barranquilla | César Bolívar
aldia_web
Luis Miguel Arango

De día es boxeador; de noche, sepulturero... La historia de Yilmar González

499

El pegador caucano cuenta algunas de las experiencias paranormales que ha atestiguado en el cementerio en el que trabaja.|

“Me dicen el sepulturero del ring”. Así se presenta Yilmar Leandro González, pugilista aficionado de la Liga del Valle del Cauca que se ha hecho famoso por sacar adelante a su familia gracias a los trabajos que desde hace 11 años ejerce en un cementerio en Cali. Experiencias paranormales y sus metas en el boxeo, fueron los temas que este pegador trató con AL DÍA. Nació en Puerto Tejada y tiene 23 años.

Incursionó en el pugilismo cuando tenía 12 y uno más tarde, debido a las necesidades económicas, le tocó trabajar en el cementerio Jardines de la Aurora en Cali.

“Andaba sin trabajo y no teníamos para comer en la casa. Un amigo me llevó al cementerio y me explicó luego cómo rebuscarme la vida”, dijo González, campeón nacional defensor en la categoría de los 56 kilogramos.

Aunque pocas veces ha colaborado en los entierros de los ataúdes, porque se dedica más a la jardinería, Yilmar Leandro es conocido en su gremio como el Sepulturero del ring y en ocasiones ha sido blanco de bromas por vivir entre muertos.

Pero trabajar en un camposanto realmente no es tan normal y el mismo Yilmar explicó el porqué. “En el cementerio pasan cosas, entre los compañeros nos las contamos. Una vez estaba con un primo dándole de comer a una cacatúa y de repente vimos a un muchacho embarrado, de labios morados, se veía feo y olía a muerto, nos quedamos en shock, volteamos a ver el pájaro y el joven desapareció”, evocó el caucano con un tono de voz bajo y con rostro de asombro.

Y si de día resulta inquietante laborar en un cementerio, ¿qué tal sería en horario nocturno? “En las noches también se rebusca uno, sobre todo los 7 de diciembre, cuando vendemos faroles y velas. Me acuerdo que una de esas noches estaba caminando y sin darme cuenta metí la pierna en una tumba, creo que hasta toqué al muñeco (muerto), ufff, sentí el frío, qué feo, pero normal, luego me reí”.

“Si me vuelvo un boxeador famoso no sé cómo van a tener que hacer, hablarán de mí, porque seguiré trabajando en el cementerio, por lo menos hasta que me compre uno”, finalizó mientras reía y aclaró que continuará buscando la consolidación en el boxeo.

Compártelo en:
Aquí se habló de:
Construido para ti con info de: