22 frases y señales inequívocas para identificar a un muy mal jefe
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Si su jefe comete repetida e intencionalmente alguno de estos errores y frases es probable que sea un muy mal líder. Sabemos cómo está la situación, pero no sería mala idea empezar a buscar un nuevo trabajo | NBC
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Andrés G. Borges

22 frases y señales inequívocas para identificar a un muy mal jefe

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Si usted está familiarizado con estas situaciones (o con las siguientes frases) no sería mala idea empezar a buscar otro trabajo.

No nos digamos mentiras: si usted es de los que espera encontrar al jefe perfecto, seguramente se quedará buscando. De entrada, es mejor que se haga a la idea de que no existe, pero lo que sí puede hacer es distinguir entre uno/a bueno/a y uno/a malo/a o muy malo/a.

Con la ayuda de Bussiness Insider, Harvard Business Review, la Confederación Internacional de Sindicatos, el libro Bad Bosses... y el experto consultor de la revista Dinero, Jaime Bárcenas, pudimos sacar esta lista para distinguir claramente a los jefes que aportan y motivan y a los mediocres/detestables que acaban por frustrar y desesperar a sus empleados.

Si su jefe comete repetida e intencionalmente alguno de estos errores (o le ha escuchado las siguientes frases) es probable que sea un muy mal líder. Sabemos cómo está la situación, pero no sería mala idea empezar a buscar un nuevo trabajo:

1. Primero lo primero: se toma demasiado en serio su cargo de jefe y vive recordando su posición de autoridad. Se cree un pequeño dictador.

2. Nunca toma decisiones en conjunto y da pocas explicaciones. Es intransigente y (oh sorpresa) tiene siempre la última palabra.

3. Cambia de opinión constantemente sobre lo que quiere y no es claro con lo que necesita. El milpareceres.

4. No jerarquiza. Para él o ella todo parece ser igual de importante y urgente. Lleva el multitasking a niveles insospechados.

5. Su retroalimentación es autoritaria, ambigua o indescifrable. Cree en los poderes telepáticos de sus empleados.

6. Coge de toderos a sus empleados para servicios personales que no van en el contrato. Y cree que es normal.

7. Trata a sus empleados con condescendencia, como a idiotas o como a niños que están cultivando el sentido común. 

8. Cree que la vida es 100% trabajo y nunca es suficiente. No respeta los días de descanso ni las vacaciones de ley. Es de los que envía correos a las 2am, un domingo y con banderita de urgente.

9. Se atribuye los logros o reconocimientos de sus empleados. Posa para las fotos, pide ser mencionado, les quita viajes de negocios para tomarlos él, etc...

10. Cuando no son triunfos sino fracasos, sucede lo contrario. Los errores de sus empleados nunca son su culpa, aunque por principio siempre tendrá una responsabilidad.

11. Genera frustración y malestar haciendo promesas que no va a poder cumplir. A veces simplemente por evitar rebeliones de los empleados o por caer bien.



12. Tiene empleados favoritos o un círculo de confianza para unos pocos. Suele sembrar cizaña, mala onda y chismes.

13. En un asunto sin resolver, prefiere hacerlo por sí solo a enseñar. Quiere controlarlo todo y por eso no se siente seguro de confiar tareas que perfectamente podría delegar.



14. Siente que compite con sus empleados. No se siente cómodo cuando sus empleados hacen demasiado bien su trabajo y amenazan el suyo. Hasta puede robar sus ideas.



15. Solo pide buenas noticias y soluciones. Eso no solo llena de presión a sus empleados y coarta su creatividad, sino que oculta las bombas de tiempo dentro de la empresa.

16. Pone en deuda a sus empleados por haberles brindado trabajo. Les quiere hacer creer que se deben aguantar lo que pasa porque la situación está dura. 

17. Es pasivo-agresivo. Puede ser muy buena gente o simplemente ignorar a sus empleados y luego ¡booom! Les clava el cuchillo por la espalda. La mayoría de empleados prefiere la sinceridad.

18. Vive con un pánico terrible a perder su empleo y a sus superiores. Se lo transmite a sus empleados y logra que sientan que todos están trabajando, no por un objetivo empresarial, sino para conservarle el puesto.

19. Predica pero no aplica, da mal ejemplo y se aprovecha de su condición de jefe para fabricarse ventajas en detrimento de la empresa.

20. Cree que es infalible y que nunca se equivoca. Todos sus movimientos están fríamente calculados ¿?



21. Antepone los resultados a los valores y las cifras a las relaciones personales. ¿Escrúpulos? Este jefe no sabe qué es eso.

22. Y el coqueto. La verdad es que es mucho más común de lo que se cree. Hace sentir incómodos a propios y extraños y puede ser la peor pesadilla de cualquier empleado. Generalmente es hombre y no solo acosa con palabras, también con miradas abusivas. Por su influencia, suele salirse con la suya en Recursos Humanos.

Bien, si les gustó la lista compártanla, ahora si se sienten capaces de compartir esta lista con su jefe y además de discutirla juntos con cordialidad y buen humor, es probable que ese sea el mejor jefe del mundo. ¡Cuídenlo!

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