Cien años del cantor del mar
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Rafael Campo Miranda es un compositor colombiano nacido el 7 de agosto de 1918 en Soledad (Atlántico). | Al Día
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Roberto Llanos Rodado

Cien años del cantor del mar

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Rafael Campo Miranda, un siglo de gloria musical.

El amor, la mujer y la exuberancia del paisaje marino, surgen como los componentes fundamentales de la obra musical del maestro Rafael Campo Miranda que valen la pena destacar hoy, cuando el artista llega al centenario de su natalicio y abundan los homenajes a sus calidades personales y; en especial, el reconocimiento a su creación artística.

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Ese trípode en que ha soportado su proceso creativo (amor-mujermar), Campo Miranda lo explica como producto de su formación familiar desde la temprana infancia, su preocupación personal por lo cultural y académico, conjugado con su ingenio innato de poeta.

“Mi inspiración es bastante compleja, yo admiro mucho a Porfirio Barba Jacob, y en especial su poema Canción de la vida profunda, que narra que hay días en que amanecemos disgustados o felices. Para componer recitaba dos versos de Canción de la vida profunda, eso me dio la base de un método que me inventé para crear: consistía en tomar la guitarra y contemplar el mar. Es por eso que en la mayoría de mis canciones aparece el amor, la mujer; e inevitablemente el mar”.

Y e la presencia del mar en sus hermosas canciones paisajísticas, lo atribuye a la influencia hogareña de su madre, Cándida Miranda Robles. “Mi madre me enseñó a querer el mar. En los atardeceres cuando paseábamos a lo largo de la playa en Puerto Colombia ella me decía: ‘Hay que querer el mar, porque de allí vinimos’. Me contaba leyenda marinas y la vida de los pescadores. Por eso siempre he sido un cantor del mar, me apropié del ambiente y la belleza del paisaje marino en todas mis canciones”.

[VER: ENTREVISTA | “'Lamento náufrago' me enternece cada vez que la escucho”, Rafael Campo Miranda ]

En la memoria histórica de la música colombiana el nombre de Rafael Campo Miranda permanece también como el compositor que “poetizó el porro”.

“En los años 40 el porro no se cantaba, el porro que dominaba era el sabanero, muy rico en sonidos, pero carecía de letra. Con Playa (cuyo título conocemos ahora como Playa, brisa y mar, compuesta en 1945), le demostré a los compañeros músicos del viejo Bolívar que el porro sí se podía poetizar. Mi gran amigo, Pacho Galán, me ayudó en los arreglos. Antonio Fuentes, dueño del sello Fuentes de Cartagena, no lo quiso grabar, afirmaba que el porro no debía llevar poesía, por eso lo grabó por primera vez en Buenos Aires (Argentina) la orquesta de Eduardo Armani para la disquera Odeón. Playa es un himno a la mujer costeña, a la caribeña, allí no hay un nombre particular, se canta en forma genérica. Fue concebida como un homenaje a la belleza”.

Playa, brisa y mar... Es lo más bello de la tierra mía Tierra tropical Es un ambiente lleno de alegría. (BIS) CORO: Todas sus mujeres son hermosas Querendonas y graciosas Y se mueren por querer amar. Son lindas morenas Que enloquecen corazones Son sinceras que no saben olvidar. (BIS)

A Rafael Campo Miranda también se le debe la entrada triunfal del porro a los grandes clubes sociales de nuestra región, cuando en esa época las élites solo permitían la música europea en sus eventos.“En mis inicios en estos sitios de prestigio no se escuchaba lo tropical, sino temas como el vals Danubio azul. Lo nuestro era muy despreciado. Playa causó gran impacto y era bailado en todas las esferas sociales. Aún lloro al recordar esto”.

El maestro Campo Miranda rememora con mucho cariño su amistad y relación profesional con otro grande de la música colombiana, su paisano soledeño, el gran Francisco ‘Pacho’ Galán, creador del Merecumbé.“El vínculo nació con Playa, esa canción fue el puente para una amistad eterna. Pacho fue mi maestro, puedo decir en voz alta que Pacho no fue un amigo, sino un hermano y lo recuerdo con mucha nostalgia. Él me enseñó mucho sobre nuestra música caribeña y la forma de componerla. Era mi arreglista de cabecera”.

La vena artística de Campo estuvo acompañada también de un proceso académico de estudios que incluyó el bachillerato en el legendario Colegio Barranquilla (el Codeba), luego en la Escuela de Bellas Artes, donde inició estudios musicales bajo la guía de maestros de la importancia de Pedro Biava, Guido Perla y Calixto González.

Complementó luego su formación musical con clases particulares que recibió de otro maestro de prestigio, el compositor y guitarrista cartagenero Adolfo Mejía. Al alcanzar hoy la cumbre de los 100 años, Rafael Campo Miranda mantiene una memoria fresca, y un espíritu con ganas de seguir componiendo.

“La vida me trata bien, no sufro de nada, ni de presión, ni de azúcar, triglicéridos. Lo único que me ataca es la nostalgia, soy viudo y me entristece mucho la soledad, busco aliento en la composición. Es decir, con la música refresco mis tristezas, vivo en función de la composición, este es mi alimento espiritual. Les agradezco a Dios y a la Divina providencia por llegar bien a esta fecha”.

EL MAESTRO EN 9 NOTAS

1. “No le paro bolas al Reguetón, esas canciones son como la vida de la mariposa: efímeras. Así pasó con el charlestón, que no tuvo futuro”.

2. “Muchos compositores de ahora están en el afán de crear, y lo hacen por encargo. Les diría que se preocupen por hacer una canción que trascienda, y no 100 para escuchar en un momento”.

3. “Soy poco imaginativo a la hora de componer. No me gusta abusar de lo irreal, cada obra mía tiene una razón de ser en la experiencia, en mis vivencias”.

4. “Lamento Náufrago es mi obra maestra. Es el recuerdo de un amor que aún palpita en mi mente”.

5. “Soy un poeta sencillo, mi poesía se basa en el folclor, lo que todos escuchamos, sentimos, cantamos y bailamos”.

6. “Yo fui de los primeros compositores vallenatos. Esos temas fueron: Brisas del Valle, Diosa de piedra, Llano verde y Sol del Valle. En esa época Pacho Galán me decía: ‘No te pongas a componer vallenatos, porque las orquestas no grababan eso’, entonces me dediqué al porro y la cumbia”.

7. “La última canción que me grabaron fue en el 2015, Mi homenaje a Barranquilla, con la orquesta de Hugo Molinares y la voz de Farid Char. Sigo creando, vivo en función de la composición, el día que no lo haga me siento mal”.

8. “El venezolano Chico ‘Sensación’ Salas es mi intérprete favorito, porque me cantó dos grandes éxitos: Lamento Náufrago y Nube Viajera”.

9. “Dos mexicanas me inspiraron para dos grandes hits musicales: Adriana (Lamento náufrago) y Nubia (Nube viajera)”.

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