ENTREVISTA | “No quiero morir sin cantar La cinta verde en Barranquilla”
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Junior Córdova es famoso por éxitos como El melón, La cinta verde y La mora | Archivo
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Jonathan Díaz Cárdenas

ENTREVISTA | “No quiero morir sin cantar La cinta verde en Barranquilla”

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AL DÍA habló en exclusiva con el sonero boricua Junior Córdova, en su regresa a la salsa.

La catarata de lamentaciones que inundaron las redes sociales el pasado 21 de junio,cuando se dio a conocer la supuesta muerte del sonero boricua Junior Córdova; motivaron al artista —que está alejado de los escenarios—, a regresar de nuevo a una tarima a lo suyo: cantar salsa brava.

“Esa mentira que no sé de dónde salió, hizo que la prensa latinoamericana centrara de nuevo su atención en mí, y eso me alegra, pues muestra que aún me recuerdan”, dijo el artista vía telefónica desde Nueva York a AL DÍA.

Junior Córdova es el cantante de La Cinta verde, un súper clásico salsero que interpretó con la orquesta del trompetista Nelson Feliciano, y que en Barranquilla nunca pasa de moda.

Manifestó que hace cuatro años está inactivo, pero que acaba de reactivar su agrupación para emprender en diciembre una gira  por Perú, Ecuador, Panamá, Venezuela, Cuba y por supuesto Colombia.

“Decían que había muerto, debió ser porque la gente no me ve en los escenarios; pero aquí estoy hablándoles, estoy en pleno renacer. Soy una especie de ave fénix que va a seguir haciendo música de la buena. Me encuentro bien de salud, de pronto gané unas cuantas libras porque llegué a pesar 300 libras, ya estoy en 250, y aspiro a quedarme en 210 libras para poder realizar mi gira internacional”, afirmó.

Su nombre de pila es Juan Córdova Quiñonez, tiene 66 años, y además de la orquesta de Nelson Feliciano acompañó a Johnny ‘el Bravo’ López, Cortijo y su Combo y La Compañía de Bobby Rodríguez. Reside en el condado del Bronx-New York (EE. UU.), donde lo contactó AL DÍA.

“Al que se inventó ese cuento de mi muerte le debo dar las gracias, porque me ha puesto en boca de todos. Yo estuve un poco depresivo porque nadie me mencionaba, y porque mi música ya no se escuchaba en la radio; pero a raíz de ese invento de mi muerte he vuelto a pegar, las emisoras han desempolvado mis temas y los están poniendo nuevamente”, insiste sobre el tema. Pese a su problema de obesidad, Junior Córdova asegura que tiene la garganta intacta, y explica que al lado de su amigo pianista Ray Concepción, está ajustando los detalles para “salir de nuevo al ruedo”, sostuvo.

“Mi garganta es como una pepa de corozo, para que se dañe tienen que partírmela. Ya estamos sacando copia de los arreglos para poder armar mi propia banda, porque esta vez quiero trabajar para mí, ya me cansé de producir para otros, así que realmente creo que hallegado el momento de conquistar muchos países con la música que produzca Junior Córdova en solitario”, agrega optimista.

Sobre el éxito alcanzado en Colombia dijo que lo comprobó en dos visitas que hizo a Calicon la orquesta de Bobby Rodríguez.

“Después de Puerto Rico, el país que más quiero es Colombia, y luego Cuba. Recuerdo que estuve en Cali, me bañé en el río Pance, estuve dos veces por allá y me atrevo a decir que adoro a Colombia de una manera inmensa porque allá me sentí como uno de los mejores salseros, con un respaldo inmenso. De hecho allá dejé grandes amistades como el promotor Humberto Corredor, quien tenía el sello Stinson en New York, con el que grabó la Sonora Matancera. Yo quiero mucho a los colombianos porque son muy educados, allá hasta el borracho te respeta y siente un gran aprecio por la salsa”.

De lo que se lamenta Junior Córdova es no haber podido actuar en Barranquilla, de la que tiene las mejores referencias de salseros amigos suyos.

Sabe que su voz retumba en los estaderos y nunca sale de la programación de la radio. “No he tenido la dicha de ir a Barranquilla, y de verás que no quiero morir sin cantar La cinta verde por allá, porque me han dicho que es un tema insignia de los amantes de la salsa en esa ciudad.

Tengo muchos amigos en Puerto Rico y Estados Unidos que me han dicho que soy muy popular por allá, pero es algo que quiero sentir de cerca. De Colombia solo visité Cali con La Compañía de Bobby Rodríguez, y allí me di cuenta que La cinta verde la ponían en diferentes lugares; pero me han dicho que en Barranquilla se la saben hasta los más jóvenes”, declaró el también intérprete de El Melón.

EL SILENCIO DE UN SONERO

Junior Córdova explica que una de sus principales características en escena son los soneos, algo que le calcó a la perfección de su ídolo musical Ismael Rivera, con quien se ponía a ensayar en la puerta de su casa cuando hacía parte de Cortijo y su Combo (1974).

Esto le dio mucho bagaje y lo llenó de ridad; sin embargo, cuando su carrera iba en ascenso ocurrió un hecho inesperado que le cambió la vida por completo. En un accidente automovilístico perdió a Nancy, la segunda de sus tres hijas, que era la más apegada a él.

Titi (como la llamaba de cariño), era la luz de mis ojos, por eso su muerte me derrumbó por completo, a tal punto que eso significó mi retiro de los escenarios. Me aislé tanto que ni las personas del círculo salsero pudieron localizarme. Intenté regresar de la mano de Tito Allen, pero mi alma estaba herida y necesitaba tiempo para curar está herida. Ahora pienso que ya esas cicatrices han cerrado y que luego de tanto tiempo debo volver a ser ese hombre que alegraba con su voz cualquier fiesta”, sostuvo Córdova, quien ahora se reconforta en Emely y Yonitza sus otros retoños.

Johnny ‘el Bravo’ lo describió como un cantante con todo el potencial del mundo, que pudo haber brillado aún más, de no ser por el ya mencionado fatídico hecho. 

"Lo recluté en mi orquesta cuando solo tenía 16 años, era un joven con muchos deseos de triunfar, muy jovial y comunicativo. Inmortalizó varios números con su alegre voz, entre estos El melón, Pa’ Colombia entera, y Me colé. Tenía una voz con un color muy clásico y además soneaba muy bien, así que por eso me quedé con él”.

Además de La cinta verde y El melón, Junior Córdova afirma que tiene otros éxitos que tal vez no se escucharon aquí: El número seis, de la autoría de Rubén Blades; La Moral, de Tite Curet Alonso; El Bravucón, Langosta Langostín y La cosa se pone buena, junto al Bravo López. Sin embargo, al que más cariño le tiene es a La cinta verde.

 “Es mi canción insignia, la que más repercusión tiene a nivel internacional, por eso es mi consentida. Este número lo grabé al lado de Nelson Feliciano a quien considero mi gran hermano. Él fue trompetista de el Gran Combo, pero se postuló para un puesto político en Guanica (Puerto Rico), y pensando que iba a ganar, renunció a la orquesta. Finalmente se quedó como el perro de las dos tortas, y le tocó armar su combo, así que en 1973 grabamos el LP Nelson Feliciano, canta Junior Córdova, que incluyó La cinta verde.

“Con este número me metí en el corazón de todos, en especial de los colombianos, es por eso que en mi regreso a la música estoy planeando una gira a fin de año por allá, en la que este tema será mi punta de lanza”.

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