Woodstock, el lugar de la historia en el que todos debimos estar
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hubo 5.176 casos de atención médica, 797 casos de abuso de drogas, 2 muertos (uno por sobredosis y otro por un accidente), 2 partos y 8 abortos involuntarios. | Life
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Paul Henríquez

Woodstock, el lugar de la historia en el que todos debimos estar

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47 años del festival de rock que partió en dos la historia de la música.

El pasado 15 de agosto se cumplieron 47 años del Festival de música y arte de Woodstock, que a pesar de ese nombre no se llevó a cabo en la localidad de Woodstock, Condado de Vister, estado de Nueva York, en Estados Unidos.

Los habitantes de esa bucólica población nunca miraron con buenos ojos este evento, que estaba llamado a romper con la tranquilidad del lugar.

La idea del espectáculo surgió de un ‘loco’ llamado Michael Lang, representante del grupo de rock Train, que buscaba grabar con el prestigioso sello Capitol Records.

Michael Lang

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Lang ya había hecho un festival pop de dos días en Miami, al que asistieron unas 40.000 personas. Poco tiempo después viajó a New York a entrevistarse con Artie Kornfield, un desgarbado hippie de pelo largo que solía fumar hachís, y se desempeñaba como vicepresidente de la disquera Capitol Records.

Ese encuentro entre Lang y Kornfield sería la chispa que encendió el festival de musical y de arte popular más importante de la historia del rock. Se realizó entre el 15 y la madrugada del 18 de agosto de 1969.

Michael Lang y Artie Kornfield en uno de sus día de Woodstock

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Fue tanta la química entre Lang y Kornfield, que junto a Linda, la esposa de este, se mudaron juntos a un apartamento en Nueva York. Allí pasaron noches enteras meditando, conversando y soñando la idea de montar una gigantesca exposición musical y cultural cercana a lo extravagante. También un estudio de grabación lejos del bullicio y la jungla de cemento. Todo a unas 100 millas de Mannhattan.

Después de superar inconvenientes con las autoridades para obtener el permiso del festival, consiguieron el lugar con los dueños de una granja llamada Bethel, en el Condado de Sullivan, muy cerca de la población de Woodstock.

Lang y Kornfield nunca se imaginaron que aquella empresa programada para recibir máximo a 60.000 personas se iba constituir en un ícono mundial.

En el evento musical que partiría en dos la historia de la música en el mundo participaron, entre otros, Joe Cocker, The Who, Jimmy Hendrix, Jannis Joplin, Joan Baez, Richie Heavens, Jefferson Airplane y Carlos Santana.

Cartel oficial de Woodstock, año 1969

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LOS QUE NO QUISIERON IR

Los Beatles, el legendario cuarteto británico, rechazó tocar en Woodstock. Michael Lang habló con John Lennon, pero este pidió que también contrataran a la Plastic Ono Bands, grupo independiente de los Beatles creado por Lennon para complacer los caprichos de Yoko Ono, con quien ya sostenía un romance.

La propuesta fue rechazada por el empresario, además porque ya en esa época los Beatles estaban casi desintegrados.

Bob Dylan, uno de los artistas más esperados en ese momento, a pesar de vivir en Woodstock, tampoco se comprometió a asistir al concierto.

Con el grupo The Doors, que estaba entre los invitados pues Nueva York era uno de las mejores plazas de venta de sus discos, pasó algo curioso. Creyeron que la presentación era en el Central Park y cuando se enteraron de que se trataba de una granja cerca de Woodstock rechazaron la oferta.

Led Zeppelin, el famoso grupo inglés de inicios de los 60, dijo tajantemente que no, porque serían una banda más en la lista.

Otro de los ingredientes curiosos del histórico concierto fue el rumor de que un grupo de izquierda radical de EE. UU., liderado por un tal Abbie Hoffman, exigió a Michael Lang 10 mil dólares para no sabotear el festival. Nunca se supo si los pagó o no.

LO QUE SIGNIFICÓ

Woodstock fue la expresión musical de una generación saturada de guerras, en particular la guerra de Vietnam, vigente en ese momento.

Fue un grito contra el establecimiento, un canto a la paz, al amor libre, el pacifismo, la vida en comunas, el ecologismo y el amor por la música y el arte.

Con Woodstock parecía haberse detenido el latir del corazón del mundo y todas las miradas apuntaban hacía ese pequeño gran lugar en el que se estaba celebrando un canto a la vida y a la libertad. Se esperaban 60.000 personas y llegaron más de 500.000; 250.000 más no alcanzaron a ingresar.

Michael Wadleigh dirigió al año siguiente Woodstock, un excelente documental con la colaboración de Martin Scorsese. Ganaron el Premio Oscar al mejor trabajo documental de 1970.

La película recibió la distinción de Culturalmente significativa, por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y fue seleccionada para su conversión en el National Film Regis-try (Registro Nacional Fílmico).

Resultó la más grande expresión de la contracultura del siglo XX. Hay que anotar que después del Woodstock de 1969, se hicieron otros en esa misma población: en 1979, 1989, 1994 y 1999; pero el Woodstock para la historia solo sería uno, el de agosto de 1969. Ninguno volvió a tener su fuerza, energía y carisma.

En 2005 el escritor argentino Edgar Brau publicó un poema titulado Woodstock, que dice en unos de sus apartes:

El documental sobre Woodstock llegó a los cines de Barranquilla en 1970, a teatros abiertos como el San Carlos, San Jorge, el Bolívar, entre otros. Los jóvenes y adolescentes de entonces nunca quisimos perdérnoslo; era una cita imposible con la historia y sobre todo para los amantes del rock.

Nos conmovió muchísimo cuando Joe Cocker y sus perros rabiosos (nombre de la banda), interpretaron en su estilo de rhythm and blues la canción de los Beatles, With Little help from my friends (Con una pequeña ayuda de mis amigos).

Igual cuando Jimmy Hendrix sonó el himno de Estados Unidos en un solo de guitarra eléctrica.

En honor a la verdad, el público asistente hizo un silencio casi que reverencial en la sala de cine cuando el chicano Carlos Santana quiso hacerle un “sacrificio al alma del mundo”, interpretando su inmortal canción Soul Sacrifice, delante de más de 500.000 personas en el único e inmortal Woodstock.

Además de música y amor, en el Festival Woodstock hubo 5.176 casos de atención médica, 797 casos de abuso de drogas, 2 muertos (uno por sobredosis y otro por un accidente), 2 partos y 8 abortos involuntarios.

Woodstock...

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