Agresiones de Pitbull ¿Animales peligrosos o descuidos humanos?
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Leidy María Ramos

Agresiones de Pitbull ¿Animales peligrosos o descuidos humanos?

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En Colombia existe una ley que regula el cuidado de los perros peligrosos, pero no se cumple en la mayoría de casos.

Ya han pasado 13 años desde que la ley 746 de 2002 que regula la tenencia y registro de perros potencialmente peligrosos en el país; y al parecer no se está aplicando, pues los casos de víctimas de ataques de estos animales no dejan de ser noticia.

El episodio más reciente se registró el pasado 8 de diciembre en el barrio Simón Bolívar de la ciudad de Barranquilla, donde un bebé de 19 días de nacido murió destrozado por un pitbull en la sala de la vivienda familiar.

En las calles la gente se pregunta, ¿cuántos inocentes más tienen que morir desgarrados por la mandíbula de un perro, para que se ponga la lupa en la forma cómo en Barranquilla se controla este tipo de animales?

AL DÍA habló con una médica veterinaria, un etólogo y una propietaria de una pitbull para entender por qué se dan este tipo de comportamientos que por desgracia terminan con la vida de una persona.

Error fatal: exceso de confianza

Claudia García Aristizábal, medica veterinaria y propietaria de un centro para mascotas en el barrio Alto Prado, explica que el mayor error de las personas es humanizar a los animales que son irracionales, en especial cuando se conviven con razas como la pitbull que en sus orígenes se usaron para las peleas y el ataque.

Adquirir responsabilidad cuando se tiene a cargo uno de esos animales es un asunto básico que recalca García. “Que un anciano se caiga con la correa del perro o que el perro se estrese con el chillido de un niño son asuntos que a un adulto debe prever.

No hay que confiarse”, recomendó. La experta en animales agregó que este tipo de razas se caracterizan por su instinto de cacería, y cuando ven gatos, lagartijas, ratas o animales que corren, siempre van a estar al acecho para el ataque. “No es la raza del animal el problema y ahora no es que salgamos a estigmatizar  a los pitbulls y a todos los perros de talla grande. La clave es ser conscientes de que ellos son seres irracionales que actúan de acuerdo con la emoción, la conducta o a lo que estén sintiendo en el momento. Un pinscher o un shit tzu, en apariencia inofensivos, pueden morder y atacar”, reiteró la médica.

Conocer las características de la raza y los riesgos que podemos asumir no solo con el comportamiento sino con las enfermedades fue el mensaje de la veterinaria. Sobre la legislación actual, la médica aseguró que en Barranquilla no se cumple, y si así fuera, a su veterinaria no siguieran llegando cachorros pitbulls. Aunque destacó que ahora es menos comparado hace una década, cuando adquirir un pitbull era común en la ciudad. Dice García que “en su momento fue la raza de moda y se veían muchachos jóvenes que querían tener un perro de características varoniles”.

Entender la conducta del perro

Son más de 25 años que Hernán Nieves Jiménez lleva interactuando con caninos de esta categoría. Dice que en su cuerpo son más de 250mordidas que le han quedado y agrega que como los toreros, ‘son gajes del oficio’.

Además de dedicarse a la instrucción animal, Hernán es veterinario y especialista en etología, ciencia que ayuda a comprender a las mascotas y a entender cuál es el origen de su comportamiento. Entre sus retos a destacar sostuvo que fue el encargado de rehabilitar a ‘Chocolate’, el perro de raza pitbull que en agosto de 2012 mordió a un joven de 13 años en los genitales, y que fue viral en los medios en su momento.

“Chocolate es el claro ejemplo de que la solución no es matarlos. Los perros pueden cambiar su comportamiento Manifestó que los perros, entre estos los pitbulls, los están entrenando con fines médicos, y en países como Estados Unidos detectan los bajos de insulina en los niños diabéticos y ataques epilépticos en humanos cinco minutos antes de que ocurran. “Yo me identifico con los pitbulls y son mi raza favorita por su inteligencia y por su percepción. Son unos animales en bruto”, agregó el etólogo.

Vive con el estigma de ser una pitbull

A través de las redes sociales, AL DÍA conoció el caso de Danna, la perra pitbull que con tan solo 9 meses de nacida ya cuenta con su propio Instagram y tiene más de 2.500 seguidores. Su propietaria, Annie Barrios, modelo y comunicadora social, contó que la gracia de su mascota se hizo viral por una foto en la que resaltaba su ternura y su color gris plateado.

Sin embargo, la realidad de Danna se torna como su pelaje cuando se dan cuenta que es una pitbull. “Es muy curioso lo que pasa con mi perrita. Ella tiene una tonalidad diferente y la gente no la reconoce como lo que es. Entonces la acarician, la abrazan y la tocan, y apenas me preguntan qué raza es y digo que es una pitbull hay un cambio de actitud y se van. La estigmatizan por la raza”.

Conto, además, que en su caso no tiene que preocuparse por la conducta de su perra ya que la han críado con mucho amor y es el centro de atención en su matrimonio. Además de ser un animal que la reconocen por su simpatía con los niños es sumisa y cuando salen a la calle siempre sale sin bozal, dijo Annie.

¿Qué rige la ley 746?

La norma 746 de 2002 contempla como caninos potencialmente peligrosos a aquellos que hayan presentado episodios de agresiones a personas u otros perros, también a los que han sido adiestrados para el ataque y la defensa, y finalmente a las razas o lo cruces o híbridos entre: american staffordshire terrier, bullmastiff, dóberman, dogo argentino, dogo de bur deos, fila brasileiro, mastín napolitano, pitbull terrier, american pitbull terrier, pitbull terrier, de presa canario, rottweiler, staffordshire terrier y tosa japonés.

Cuando se presenta algún tipo de riesgo por parte del accionar del animal, el propietario del perro —dice la ley— asume la responsabilidad “por los perjuicios y las molestias que ocasione a las personas, a las cosas, a las vías y espacios públicos y al medio natural en general”.

En los casos de las personas que adquieren perros de este tipo, la 746 estipula una serie de características que deben existir en las instalaciones o vivienda donde habite el perro. Por ejemplo:

- Las paredes y vallas deben ser suficientemente altas y consistentes, deben estar fijadas a fin de soportar el peso y la presión del animal.

- Las puertas de las instalaciones deben ser tan resistentes y efectivas como el resto del contorno y deben diseñarse para evitar que los animales puedan desencajar o abrir ellos mismos los mecanismos de seguridad.

- El recinto debe estar convenientemente señalizado con la advertencia de que hay un perro peligroso en este sitio.

Aunque la ley en apariencia es ‘clara’, respecto a las condiciones en las que deben permanecer estos perros (catalogados como peligrosos) para no afectar la convivencia externa, la situación que se presentó luego de la muerte del recién nacido deja mucho qué pensar sobre las aristas que determina la normatividad cuando los mismos propietarios son víctimas del ataque. La importancia que le están dando las autoridades para que se dé el respectivo cumplimiento y a su vez, cómo están actuando al ser notificados de una señal de alarma son temas de debate en el que la solución no es evidentemente sacrificar a los animales.

 

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