Así era Kevin, el bacán que fue asesinado por intermediar entre pandilleros
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En la calle 115 con carrera 22, barrio Los Ángeles I, fue asesinado Kevin Batlle Becerra, de 19 años. | AL DÍA

Así era Kevin, el bacán que fue asesinado por intermediar entre pandilleros

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Redacción ALDIA
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Desde hace tres años se dedicaba a mediar entre las dos pandillas para que dejaran las rencillas.

A sus 19 años Kevin Andrés Batlle Becerra era un muchacho de muchos sueños y propósitos en la vida; y no solo para formarse él en lo personal, sino para extenderlo en la sociedad. Por ello trabajaba en el proyecto de una estación radial para la corporación universitaria Formar, en la que estudiaba locución; igualmente en su propio canal de humor en YouTube, y se preparaba como DJ de grandes eventos. Todos esos deseos se le vinieron al suelo en cuestión de minutos, cuando al mostrar otra de sus facetas humanas, la de pacifista, intentó mediar en un brutal e irracional enfrentamiento entre pandillas y terminó asesinado a balazos y cuchilladas, cuando nada tenía que ver con la reyerta.

(VER: Kevin Batlle Becerra trató de detener en una pelea de pandillas y lo asesinaron)

Uno de sus amigos publicó este video como homenaje: 

Filadelfo Pérez, amigo de Kevin, y al que veía como a un hijo, recuerda que al muchacho le advirtieron que no se metiera en la pelea, que dejara las cosas así.

En la pelea participaban las pandillas “los Parcas”, del barrio La Pradera; y “los Paragüitas”, de Los Olivos. El choque entre los dos grupos se daba a la 1:30 de la tarde en medio de la lluvia que caía sobre la ciudad. El lugar era la calle 115 con carrera 22 del barrio Los  Ángeles I, a cuatro cuadras de la casa de Kevin.

Ayer Filadelfo Pérez miraba desconsolado dos discos de vinilos que cuelgan de una de las paredes de la casa, los audífonos y un juego de parlantes, elementos que utilizaba el malogrado joven para construir sus sueños. “Aquí Kevin tenía su estudio. Aquí hacía sus cosas con la música y los videos, y sus amigos solían acompañarlo”, comentó Pérez, técnico en arreglo de electrodomésticos. En una libreta sobre una repisa, reposan aún las anotaciones con las que les daba vida a sus promociones radiales y a las canciones que componía.

Filadelfo Pérez muestra implementos de trabajo de Kevin.

SUEÑO EN LOS MEDIOS

Ayer, en las afueras de la sede de Medicina Legal la madre de Kevin, Emma Becerra, permanecía con los ojos hinchados de tanto llorar, y su voz se entrecortaba cuando hablaba de su hijo. Lo definió como hincha furibundo del Junior, aficionado a la música, con ganas de salir adelante, buen amigo y buen hijo.

“Soñaba con tener un canal de chistes en Youtube porque era súper alegre, siempre tenía palabras bonitas, cantaba música urbana, detalla luego entre lágrimas Jennifer Batlle, la hermana mayor.

A Kevin le gustaba asistir a cuanto concierto había en la ciudad porque también “le encantaba hacer las veces de DJ”, aseguran las dos mujeres.

Hizo amistades en estaciones de radio y solían buscarlo para animar eventos, dada su buena dicción y fluidez verbal.

Kevin Batlle Becerra dejó ocho hermanos: un emparentado por parte de su madre y siete por el de su padre, Jaime Batlle. Hace cuatro meses conoció a su hermano Dustin Alexander Batlle, de 26 años, luego de convencerlo de venir a Colombia a buscar empleo.

“Cuando llegué tuve un trato agradable por parte de él. El saludo de mi papá fue normal, como si ya me hubiera visto siempre, pero el de él fue especial, de una alegría, explicó Dustin en la terraza de la casa.

Dustin vivía en San Cristóbal (Venezuela), donde trabajaba como obrero y limpiador de carros. Gracias a Kevin encontró trabajo aquí en un autolavado, y durante el poco tiempo que lo conoció, confiesa, aprendió a “amarlo como un hermano de toda la vida”.

“Como persona era un tipo que te ayudaba, podía tener un problema y te daba ánimo, un consejo. Con sus amigos era así, se reunía allí”, expresó.

De repente, ya no pudo contener sus lágrimas.

EL MEDIADOR

Desde hace tres años Kevin Batlle se dedicaba a mediar entre las dos pandillas para que dejaran las rencillas. Era tanta su insistencia que incluso hacía reuniones con los miembros de los dos bandos en la terraza de su casa. “Gracias a sus charlas en septiembre hubo un pare de peleas durante 2 o 3 semanas”, evocó también Filadelfo Pérez que convivió en la casa con el joven y su madre, Emma Becerra, durante cuatro años.

Kevin junto a su madre Emma Becerra.

Fuentes de la Policía informaron a AL DÍA que Kevin Batlle Becerra hacía las labores de mediación entre las dos pandillas sin apoyo alguno de la institución, ni con el objetivo de vincularlos al programa de Jóvenes a lo Bien.

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