Crónica | 37 operaciones no le han borrado la sonrisa a Valerin
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“Sí, soy feliz y sueño con ser enfermera”: Valerin | Al Día
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Luis Miguel Arango

Crónica | 37 operaciones no le han borrado la sonrisa a Valerin

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A la niña de 13 años le gusta cantar, pintar y jugar con su prima Joselín.

Que abortara. Eso le reco­mendaron a Yeimi Ester Villarreal López cuando a los seis meses de embarazo le diagnosticaron hidrocefalia a la criatura que engendraba. La mu­jer ignoró la sugerencia y dio a luz a la bebé. Se trata de Valerin, que para poder crecer ha sido sometida a 37 cirugías, que sin embargo no le han quitado las ganas de vivir y sonreír.

¿37 operaciones a los 13 años y es feliz?, puede ser la duda de cual­quiera. “Sí, soy feliz y sueño con ser enfermera”, es la respuesta de Vale­rin. En su residencia en la carrera 14 No. 86-51, barrio Ciudad Modes­to, Yeimi contó cómo es posible salir adelante con su pequeña, la mayor de dos hermanos.

En medio de sus citas médicas, Valerin saca tiempo para una foto.

‘ES CUESTIÓN DE AMAR LA VIDA’

A los 19 años Yeimi quedó emba­razada. Su gestación fue tratada en la Clínica del Rosario, donde un mé­dico le sugirió abortar. “No presté atención. Les dije que me aferraría a Dios, que ellos me ayudaran en lo que humanamente pudieran”, expre­só Yeimi, ahora de 33 años.

El 29 de octubre de 2003, en el mismo centro médico en el que los profesionales vieron improbable su nacimiento, Valerin Vanessa Galvis Villarreal vino al mundo.

“Nació con líquido en la cabeza y se hizo indispensable que a los 3 meses le realizarán la primera cirugía”, re­cordó Yeimi. Valerin fue intervenida quirúrgicamente por el neurociruja­no Antonio Berrío (Q.E.P.D.).“Con ese procedimiento le drena­ron el líquido en la cabeza”, explicó la madre de la niña.

Luego de una serie de prolongadas fiebres y gripes, Valerin sufrió una convulsión que dio pistas para creer que vendrían nuevas pruebas. “Un año tenía la niña cuando la diagnosticaron paciente epiléptica, derivado de la hi­drocefalia”, recordó Yeimi. “Mi hija valía cualquier esfuerzo, era cuestión de amar la vida”, subraya.

DIVERSIÓN DETRÁS DEL CANTO Y LA PRIMA

Si acaso alguna persona pudiera sentirse agotada por todas las vicisi­tudes libradas por Yeimi y su hija, es preciso adelantar que aún le espera­ban más obstáculos. “Cuando la niña cumplió cuatro años le confirmaron displasia congé­nita de la cadera, lo que no le permi­tía caminar de forma adecuada, por lo que debió usar silla de ruedas”, pre­cisó Yeimi.

A esto se sumó la presencia de líqui­do en los pulmones, producto de los procedimientos durante la interven­ción de la hidrocefalia.

Por si fuera poco,un accidente a la edad de 5 años, en el que se cayó de la silla de ruedas, provocó que le practi­caran otra delicada cirugía. “Por el problema de cadera le hi­cieron múltiples operaciones quirúr­gicas, lo mismo por la afección de los pulmones”, dijo Yeimi.

¿Cómo hizo Valerin para soportar to­do esto? ¿De qué manera reemplazó el correr, brincar y demás cosas pro­pias de los niños? “Pues con el canto, la pintura, lectura y la compañía de mi prima, Joselín Michell”, respondió la propia Valerin, declarada acérrima hincha de Junior y Real Madrid.

Valerin y su prima Joselín, confidentes y fórmula de la diversión.

“Desde que recuerdo me ha gustado cantar. Ahora escucho mucho regue­tón, temas de Oscar Prince y Nicky Jam, que son lo máximo”, continuó la menor. Mi prima me ha ayudado mu­cho a pasar los días sin aburrirme, co­mo salgo poco, porque me la paso en terapias, estar con Joselín (12 años) me entretiene. Con ella bailo, escucho música, juego a las propagandas y ha­cemos cultos (cristianos) dentro de la casa”, agregó la niña.

Un día normal de Valerin inicia a las 7 de la mañana. Desde que despierta se encarga de cuidar a su hermano de 9 años, mientras su mamá sale a traba­jar como doméstica.

Al mediodía almuerza puntual.“Como de todo, pero lo que más me gustan son las pastas”, afirma la pe­queña. A lo que el reloj marca las 2 de la tarde comienzan las citas médi­cas. “A veces me aburre porque me puyan mucho, pero bueno, me toca aguantar”, exclama con dejo de re­signación. Por la noches la televi­sión le brinda entretenimiento an­tes de dormir. “La Ley del Corazón y Los Morales, son mis novelas favori­tas”, cuenta la chiquilla.

Valerin ha pasado el 75 % de su vida en centros hospitalarios, esa es más o menos la cuenta que hace su mamá. “Debo hacerles terapias todos los días. En la actualidad la epilepsia es­tá controlada, pero igual debe asistir a fisioterapias y citas con el psicólo­go”, manifiesta Yeimi.

NECESITA ESTUDIAR URGENTEMENTE

Valerin solo ha cursado hasta pri­mero de primaria, puesto que por sus patologías padeció el rechazo de las instituciones educativas en las que tocó puertas para estudiar.

“Me la paso haciéndole cartas al Presidente, para que vea mi caso y me ayude a estudiar”, añade.

“Como puedo trato de que lea li­bros, que escriba, pinte, porque no me la han recibido en los colegios”, expresó la atribulada madre.

“Siempre he trabajado en casas de familia y vendiendo productos, lo que salga para tener dinero con que cos­tear el diario de mis dos hijos”.

Solo en taxis Yeimi gasta diario has­ta 30 mil pesos para los controles mé­dicos. A este drama se agrega Yoiner, otro hijo de Yeimi y hermano de Va­lerin, quien también pasa por un mal momento de salud con sus riñones.

Valerin y su hermano Yoiner son inseparables. Ambos se declaran hinchas de Junior.

“Los taxistas quieren cobrar $15 mil, pero yo les digo que lo dejen en $10 mil”, intervino Valerin entre ri­sas.

Treinta y siete cirugías han marca­do el cuerpo de esta guerrera, empe­cinada en seguir adelante. “Estudia­ré y ojalá pueda ser enfermera algún día”, finalizó.

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