El examen "imposible" que tiene varados a estudiantes y egresados de la Universidad de Cartagena
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Los estudiantes de la Universidad de Cartagena exigen mejores profesores de idiomas y que se incluya en el pénsum la segunda lengua, pues el 90% no pasa el examen y el 10% pasa raspando. | Ronny Jose Alvarez Torres
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Juan Diego Perdomo Alaba

El examen "imposible" que tiene varados a estudiantes y egresados de la Universidad de Cartagena

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Egresados no han podido recibir el título por cuenta de una prueba de suficiencia en una materia que no se dicta dentro del pénsum y cuyos cursos opcionales son de "pésima calidad".

El reto es otro. Ahora el coco entre los educandos de la Universidad de Cartagena ya no es la tesis de grado sino la temida prueba de suficiencia en segunda lengua, que muy pocos aprueban. El fenómeno se presenta sobre todo en las facultades de Ciencias Sociales y Humanas con sede el claustro San Agustín.

Según el reglamento estudiantil, para optar por el título de pregrado, el estudiante deberá demostrar mediante un examen de suficiencia de lectura y comprensión de textos el manejo de un idioma extranjero. La prueba aplicada por la coordinación de idiomas de la facultad de Ciencias Humanas se gana mínimo con una nota de 3.0 y se presenta opcionalmente a partir de séptimo semestre previa inscripción.

Este requisito responde a una política del gobierno nacional en su proyecto de bilingüismo Visión Colombia 2004 - 2019, que “establece metas claras para mejorar la calidad de la competencia comunicativa en el inglés como segunda lengua”. Para ello, el Ministerio de Educación adoptó el marco común europeo de referencia para las lenguas que clasifica los niveles de competencia en nomenclaturas: A2: básico, B1: pre-intermedio, B2: intermedio, C1: avanzado, C2: dominio total.

Salvador Jiménez, ex coordinador de Idiomas y docente de la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad, explica que en la institución se ofrecen seis niveles gratuitos extracurriculares  de inglés, francés y en ocasiones mandarín y alemán, “en todas las sedes y en diferentes  horarios de lunes a sábado” para que el estudiante se acomode a lo que necesite. 

Plantón estudiantil

Ronny Jose Alvarez Torres / UdeC

Comunicarse en una lengua extranjera es una habilidad indispensable, independiente de la profesión elegida, pues representa una ventaja comparativa ante el reto que supone el reñido campo laboral. No obstante, la política de segunda lengua de la Universidad de Cartagena requiere una revisión profunda para la implementación de ajustes urgentes. En el trabajo de grado “La enseñanza del inglés en el nivel de pregrado de la Universidad de Cartagena”, de Jorge Hernández Camacho, también docente de inglés, se señala que no hay un programa curricular que posibilite a los estudiantes el desarrollo de las competencias comunicativas requeridas por el nivel B2 del estándar europeo. Sugiere que el texto guía con el que se trabaja en el aula de clase presenta deficiencias, pues no responde a las exigencias del B2.  

Asamblea de Facultad

Fotos: Luis Carlos Periñán, Juan Pablo Suárez y Carlos Córviz. / UdeC

Hay una queja reiterada entre los estudiantes: la pésima calidad de los niveles impartidos (sobre todo en inglés), que termina en deserción por tratarse de cursos opcionales. Carmen Almanza*, estudiante de Filosofía, cree que incluir una materia de segunda lengua en el pénsum académico haría que el estudiante cumpliera con el requisito. Añade que a veces la carga académica es tan grande que dificulta otras actividades extracurriculares. Pone como ejemplo a las demás universidades de la ciudad que tienen una materia de segunda lengua dentro de sus planes de estudio.  

Revisando dos de los últimos resultados de las pruebas de suficiencia, por lo menos en la facultad de Ciencias Sociales, de veinticinco solo aprueban tres y ‘raspando’. Es preocupante porque el resto saca puntajes muy bajos.

Muchos lo repiten hasta 12 veces, como Fabián* de la carrera de Trabajo Social, egresado no graduado y oriundo del sur de Bolívar, quien no ha podido ejercer y vive “prácticamente de la caridad de sus compañeros”. Trabajó desde primer semestre para solventar sus gastos y no pudo hacer los cursos. Está desesperado. Y así como él, pululan los casos de gente literalmente varada porque sin cartón nadie la recibe.

“Un trabajo formal  requiere del grado, por ahora me toca vender zapatos en la calle La Moneda para sobrevivir”, cuenta María Molina* del programa de Historia.  

La Universidad detectó este problema y en 2014 ofreció un diplomado a egresados no graduados que mínimo hayan perdido el examen tres veces. Es necesario aclarar que, después del segundo intento, el estudiante debe pagar la prueba como una habilitación: unos 13 mil pesos. El costo del curso, que dura mes y medio, se estipuló en $200 mil para pago inmediato al momento de la inscripción. La Pública, en vista de la gran demanda, al siguiente año y sin previo aviso lo duplicó el costo a los $400 mil.

Plantón estudiantil

Fotos: Luis Carlos Periñán, Juan Pablo Suárez y Carlos Córviz. / UdeC

La gente se quejó pero la exigencia no da tregua, la meta es graduarse. Ese es exactamente el sueldo mensual de María, que si paga el curso no tendrá para comer. Llora con impotencia mientras denuncia que la administración de la Universidad es “chanchullera y abusiva, pues a pesar de ser pública hace de la necesidad del estudiante un negocio”. 

Al respecto el teacher Jiménez responde...

Explica que desde 2002, cuando la Universidad comenzó a trabajar con créditos académicos, flexibilizó los currículos y la mayoría de los programas dejaron el inglés por fuera del pénsum, dándoles libertad a los estudiantes de aprender una segunda lengua en cualquier instituto de su preferencia. Igualmente acepta que parte de la solución estriba en que los programas académicos incluyan nuevamente el inglés en su malla curricular. Dice también poder demostrar con estadísticas que hay programas con más de 500 alumnos donde no hay 10 estudiando inglés ni dentro ni fuera de la Universidad.

Ante la problemática, soluciones aisladas se vienen dando por la presión de los afectados pero sin reformas de fondo. A finales del año pasado, la representación estudiantil ante el Consejo Académico logró la aprobación de una especie de amnistía a aquellos que certifiquen haber cursado los seis niveles extracurriculares de inglés. Es decir, quedaban eximidos del temido examen de suficiencia al que muchos califican de “impasable” por su alto grado de dificultad. 

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Comunicadores UdeC

Por último, Jiménez añade que los diplomados desaparecerán según una “normativa” que entró en vigencia en este 2016. Esta dicta que, en lo sucesivo, para poder hacer el examen de suficiencia el estudiante deberá haber cursado por lo menos 256 horas, que equivalen, dice el profesor, a cuatro niveles. Paliativos que no parecen atacar el problema estructural.

Mientras tanto, cientos de egresados (muchos de ellos de escasos recursos) corren base para reunir el equivalente al 75% de un salario mínimo para pagar un cursillo mediocre que les permita graduarse. Ninguno quiere hacer parte de ese montón que aprobó el plan de estudios de la carrera y que ahora no puede recibirse de profesional por una materia que nunca estuvo del pénsum. Un verdadero escollo que, además, les impide acceder a oportunidades laborales dignas. De veinte, puede que dos pasen, y aunque la estadística debería ser a la inversa, la política de la Universidad parece ser la de "el resto verá cómo se las arregla".

El birrete espera....

*Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de los estudiantes.   

*Juan Diego Perdomo [ @Perdomoalaba ] es periodista cartagenero y escribe para nosotros desde La Heroica. Si quieren seguirlo pueden hacerlo aquí. 

 

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