El “Gabito” llegó a Aracataca y los habitantes ponen sus esperanzas en él
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El tren del carbón, a través de la historia ha sido un dolor de cabeza para los cataqueros, según denuncian sus mismos habitantes. | ALDÍA.CO
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Redacción ALDIA

El “Gabito” llegó a Aracataca y los habitantes ponen sus esperanzas en él

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Los cataqueros reclaman una mirada del Estado.

En Aracataca, norte del Magdalena, donde se respira cultura en todos los rincones, la emisión del nuevo billete de $50.000, en homenaje al hijo más ilustre de esa tierra, Gabriel García Márquez, despertó ilusiones y esperanzas. Optimistas, sus habitantes manifiestan que “ojalá sea el comienzo de la salida al oscuro laberinto de pobreza”.

El alborozo que se vivió el pasado viernes en el interior de la sucursal del Banco Agrario por la puesta en circulación del billete, al que hoy todos le llaman ‘el Gabito’, fue muestra palpable que los cataqueros, a pesar de los problemas y los sinsabores por la orfandad estatal, aún conservan la fe.

Todos coinciden en que para transformar el municipio se requieren muchos ‘Gabitos’, pero no escritores, sino billetes de 50.000 pesos y también de un gran sentido de pertenencia.

En esta localidad para ninguno es un secreto que su fama y reconocimiento es por la imagen del escritor, y  que a pesar de ello, es poco o nada lo que han recibido en beneficio material, por eso hoy, ante la aparición del billete, se aferran a una creencia sin fundamento racional… a una superstición.

“Le estamos atribuyendo al billete de 50.000 pesos un carácter mágico”, dijo José Luis Martínez, un apasionado coleccionista de monedas.

El billete, cuyos diseños son en honor al Nobel Gabriel García Márquez y Ciudad Perdida fue puesto en circulación el viernes, en Aracataca.

Y en medio de esta singular razón, en consenso opinan que Aracataca no puede seguir viviendo solamente de la importancia de su hijo más famoso, sino de su propia fuerza natural, porque  - como aseveró el comerciante Daniel Gaviria- “llega la peste del olvido y sigue el estancamiento”.

“Nosotros tenemos que brillar con luz propia”, anotó la concejala Aldis De La Rosa Marimón, moradora del barrio San Martín, uno de los más deprimidos del municipio.

El barrio San Martín en Aracataca es uno de los que más reclama inversión social.

El ‘Gabito’ llegó a Aracataca en momentos en que los habitantes unen fuerzas con la autoridad administrativa, para jalonar el desarrollo que por mucho tiempo ha sido esquivo.

De ahí que se diga que esta localidad está viviendo más de 100 años de soledad. Hay que recordar que su fundación fue en el año 1885, pero el territorio fue elevado a la categoría de municipio en el año 1912 por ordenanza No 8, tras haberse segregado de Puebloviejo.

En los más de un centenar de años que tiene, la población ha vivido épocas gloriosas como el esplendor del cultivo del banano, pero también aciagas, como el conflicto armado.

Sin embargo, en los últimos 34 años, gracias al premio Nobel de Literatura que recibió su hijo, Gabriel García Márquez, (el de los billetes de 50.000 pesos), la comarca se dio a conocer en el mundo.

A pesar de tantos años de vida y de fama, Aracataca, con 40.000 habitantes, es un municipio vulnerable. La pobreza marca un indicador del 34 por ciento, lo que equivale a decir que hay 13.800 personas marginadas. El porcentaje de desempleo es del 35 por ciento o sea que 14.000 cataqueros están varados. La Alcaldía y el hospital, son los mayores empleadores.

En el parque Simón Bolívar los cataqueros desempleados se reúnen en espera de ayudas.

El presupuesto de la actual vigencia es de 23.000 millones de pesos, pero para inversión solo hay mil millones, pues el resto es para Régimen Subsidiado, obligaciones laborales y pago de demandas, entre otros aspectos.

Los males son casi eternos, el municipio carece del 50 por ciento del alcantarillado, el agua potable está ausente en muchos barrios y no hay infraestructura hotelera. Falta un centro de enseñanza superior, pues se hizo una solicitud a la ESAP pero a la fecha no ha habido respuesta.

Increíblemente,  a pesar de ser la tierra de uno de los más grandes exponentes universales de las letras, no tiene Casa de Cultura, ni escuela de Bellas Artes y su biblioteca no es la más representativa para el municipio que lo trajo al mundo.

Tampoco ha calificado para los programas de vivienda de interés social del Gobierno Nacional y no ha sido posible dar vía libre a proyectos como el Malecón Turístico, el Parque Lineal Macondo, el Museo Leo Matiz y el Tren de Macondo.

El billete de $50.000 despertó el interés de los cataqueros que llegaron al Banco Agrario para recaudar información sobre él.

“¡Ya está bueno!”, dijo el alcalde Sánchez, quien manifestó que quizás lo único que se ha obtenido agarrados del nombre de ‘Gabo’ es la construcción del hospital Luisa Santiaga Márquez Iguarán, colocado en honor a la madre del escritor.

Los habitantes de Aracataca esperan que con la suerte que seguramente les traerá el billete de 50.000 pesos, pronto desaparezca el tren del carbón, lo mismo que Electricaribe, empresa que los tiene agobiados por ineficiente. Pero también sueñan con la construcción de un megacolegio y que en los planes del Estado de cara al pos conflicto, el municipio salga bien librado.

En medio del jolgorio por la circulación del billete de 50.000 pesos, los cataqueros fueron notificados que es posible que con recursos internacionales se logre materializar mucho de los proyectos del gobierno local.

En efecto, hace 20 días el ex canciller del Ecuador, Patricio Zuquilanda, visitó Aracataca y  se sorprendió por ver un pueblo con muchas necesidades. Manifestó que no comprendía por qué faltaban tantas cosas y decía que el maestro Gabo es un personaje universal y que en honor suyo había que hacer algo. Entonces dijo que trabajará para la creación de una fundación con vinculación de varios expresidentes latinoamericanos y algunos Nobel de Literatura. “El mundo tiene un compromiso con Aracataca”, le dijo a Sánchez el político ecuatoriano.

Por: Agustín Iguarán González

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