ESPECIAL | Las otras víctimas que habría dejado la falsa médica
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La mujer le robó los papeles a una compañera y los falsificó | AL DÍA
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William Colina Páez

ESPECIAL | Las otras víctimas que habría dejado la falsa médica

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Un bebé de un año que ingresó a urgencias por parasitosis murió luego de que le dieran un purgante.

Yeudith Karina Martínez Mejía, la falsa médica que ordenó en la clínica Porvenir de Soledad aplicarle penicilina a un paciente alérgico que por esta razón falleció, también está involucrada en otros procedimientos similares que le costaron la vida a un niño de un año.

Yeudith Karina Martínez Mejía, la falsa médica. 

Ray Fontalvo, la víctima más reciente de la falsa médica. 

Este medio estuvo en el municipio de Cicuco (Bolívar), y conoció que Yeudith Karina atendió a varios pacientes en el hospital del municipio, donde laboró siete meses en el 2013.

[VER: Falsa médica que inyectó penicilina a paciente alérgico y lo mató ]

Uno de estos fue un niño de un año de nacido que ingresó al hospital con una parasitosis, según contó Claudia Turizo Puerta, tía del menor. El deceso del bebé ocurrió el 13 de enero de 2013.

[VER: Mujer que se hizo pasar por médica y mató a paciente alérgico solo llegó hasta tercer semestre ]

La mujer asegura que ella y la mamá del niño, Zaideth Agámez, le informaron a la que creían médica, que el niño tenía parásitos. De inmediato Yeudith le recetó un purgante para que los expulsara.

Claudia Turizo Puerta, tía del menor fallecido

Turizo asegura que tras ingerir el laxante el infante empezó a hincharse y a tener problemas de respiración. “En vista de cómo se puso mi sobrino, lo llevamos otra vez al hospital, pero la doctora nos decía que nos lo regresáramos para la casa, que apenas los expulsara se iba a poner bien. Así hicimos varias veces, pero nos pusimos bravas con ella y así fue que lo dejó hospitalizado, rememora la mujer.

En vista de que el menor no presentaba mejoría y no expulsaba los tales parásitos; madre y tía le pidieron a la falsa médica que lo trasladara al hospital de Corozal, pero ella les decía que no era necesario y así lo tuvo en el centro médico durante siete días.

Cuando por fin lograron que Martínez ordenara el traslado a otro centro asistencial, los médicos les informaron que el niño había llegado con muerte cerebral.

“Allá nos preguntaron qué medicamen­to había tomado el bebé, y les dijimos que un purgante, entonces un médico nos di­jo que ese medicamento le había matado los parásitos en el estómago, y por eso fue que no pudieron hacer nada por él”, dice la tía con melancolía.

Claudia Turizo señala que cuando Yeu­dith Martínez ordenó el traslado de su so­brino al hospital de Corozal, “lo hizo sin canalizarlo siquiera”.

“No le quería dar la remisión, además que le dio ese purgante lo que hizo fue matar al bebé porque los parásitos, en vez de expulsarlos, se le pudrieron en el estómago”, agregó.

El niño era el menor de tres hermanos. A raíz del fallecimiento, Zaideth Agámez decidió irse a vivir a El Coco, en Tiqui­sio, sur de Bolívar, en tanto que su ex­pareja, que se dedica a la pesca, reside en Cicuco.

ATENDIÓ MAL UN PARTO

Para octubre de 2013 Florencia Sam­payo Arzuza se preparaba a parir a su quinto hijo. Con el tiempo cumplido, la mujer dice fue al hospital de Cicuco a que le atendieran el parto.

Al llegar afirma que fue atendida por Yeudith Karina Martínez Mejía, que de entrada le preguntó si ya tenía los nueve meses, a lo que ella le respondió que si. Le comentó además, que ya tenía expe­riencia porque “cuando a uno le dan do­lores es porque va a parir”, le contestó Florencia a Yeudith”.

Sin embargo la falsa médica le insistió, y le dijo que mejor se fuera y regresara al día siguiente para que pariera.

“Le dije que no, porque estaba apura­da y ya iba a parir, a lo que me respondió que me pusiera a caminar y fuera al ba­ño. Me puse a caminar y no aguanté más, me subí a la camilla, me acosté y abrí las piernas, entonces se puso brava porque ella no me había dicho que me subiera a la camilla, recuerda la mujer de 36 años.

En vista de que Florencia rompió fuen­te, no le quedó más remedio a la falsa profesional que atender el parto, ya que esa noche se encontraba sola. “Cogió unas tijeras y las movía de un lado pa­ra otro, y mi cuñada, que fue conmigo, le decía que me ayudara que yo estaba apu­rada, y ella le contestó que sabía lo que estaba haciendo, pero estaba nerviosa.

Recuerda Florencia que Yeudith “mo­chó lo que fue”, pero le dejó la placenta adentro, por lo que fue necesario que lla­maran a otra doctora que llegó al hospi­tal al poco tiempo, y le recomendó a la falsa médica que si en 20 minutos la pa­ciente no botaba la placenta, había que remitirla al hospital de Magangué.

Florencia Sampayo asegura que se vio mal después del parto por la placenta que le dejó adentro Yeudith.

La mujer fue remitida a esa población ribereña “botando sangre”.

Al llegar, dice Florencia, un médico la atendió e intentó sacarle la placenta con las manos, pero no pudo. Ante la dificul­tad y el riesgo que corría su vida, la pa­ciente fue ingresada a la sala de urgen­cias y allí le realizaron un legrado.

“El médico que me atendió me pregun­tó que quién me había atendido el parto, y le dije que una médica del hospital de Cicuco, y lo único que me dijo fue que ella no sabía nada, dice la mujer que agrede­ció a Dios haberle salvado la vida.

CASI LA DEJA CIEGA

Otra de las víctimas de Yeudith Karina Martínez Mejía fue Ana Isolina Palencia Agámez, una mujer de 75 años, oriunda y residente en el municipio bolivarense de Cicuco.

Según Ana Isolina, en septiembre de 2013 sufrió lo que en su momento se de­nominaba la ‘miradita’ (conjuntivitis), por lo que decidió ir al hospital para que le recetaran “algo para los ojos”.

Al llegar al centro asistencial dice que fue atendida por Yeudith Martínez, que luego de revisarleS los ojos le recetó unas gotas y la mandó a casa. Sin em­bargo, en vez de echarse las gotas, Ana Isolina dice que se untó un dedo con el medicamento y se lo pasó por los ojos para probar, y la reacción que le produjo le afectó esa parte del rostro.

“Enseguida me cayó una piquiña y los ojos se me hincharon, duré más de 15 días sin poderlos abrir. Me tocó ir al hos­pital de Magangué y allá fue donde otro médico me curó, manifiesta la adulta mayor.

UNA MUJER CHAMPETÚA

Una funcionaria del hospital de Cicuco que conoció a Yeudith, la describió como una mujer “descomplicada y recochera”.

De acuerdo con la fuente, la mujer que falsificó el diploma y el acta de grado de la médico Cindy Paola De la Hoz Castro, para ejercer la profesión, llegó al hospi­tal en 2012 para hacer el servicio social obligatorio, lo que se conoce como el año rural.

“Ella tenía una particularidad, que era ‘champetúa’, o sea, una mujer extroverti­da, que llegaba un día con el pelo pintado de rojo y al otro día se lo pintaba de mo­rado, hasta usaba un piercing en la na­riz”, recuerda la funcionaria que reservó su identidad.

Luego de que fue descubierta por la médica Cindy De la Hoz, Yeudith Martí­nez se fue del municipio y asegura que no volvieron a saber más nada de ella, hasta el pasado 22 de febrero cuando El Heral­do publicó en primicia la noticia sobre su condena por la muerte de un paciente en la clínica Porvenir, en Soledad.

“A ella le quedaron debiendo dos me­ses de salario y tiempo después mandó a cobrar, pero el tesorero de esa época le dijo que era ella la que tenía que de­volver el dinero que se le había pagado porque no era médica”, relata la fun­cionaria.

El pasado 19 de octubre el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Soledad, encontró penalmente responsable a Yeu­dith Karina Martínez Mejía de la comi­sión de los delitos de homicidio simple y uso de documento falso, razón por la que la condenó a 90 meses de prisión (7 años y 5 meses).

Así mismo el Juzgado ordenó que se librara orden de captura en contra de la condenada, debido a que se encuentra prófuga.

La condena contra Martínez Mejía es por el homicidio de Ray Miguel Fontal­vo Gálvez, a quien ordenó se le aplica­ra un gramo de oxacilina por vía intra­venosa, que es un antibiótico. También le fue inyectado clindamicina de 600 miligramos, otro antibiótico, sin tener en cuenta que era alérgico a esos me­dicamentos.

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