La triste historia de Óscar: el arroyo de la 44 se llevó su prótesis y a su perro
El titulo es:La triste historia de Óscar: el arroyo de la 44 se llevó su prótesis y a su perro
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La voz de alerta no fue suficiente para evitar ser arrastrado por la corriente de agua que se formó por el aguacero que caía a las 2:30 p.m. en el norte de Barranquilla. | Al Día/El Heraldo

La triste historia de Óscar: el arroyo de la 44 se llevó su prótesis y a su perro

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José González Bell
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Óscar Mejía, quien fue sacado antes de llegar al arroyo Felicidad, fue arrastrado por la fuerte corriente de agua desde la calle 53 hasta la calle 48 con carrera 44. . Dos emergencias se registraron durante el aguacero de ayer.

“Yo venía con mi carretilla y mi perrito cuando me llevó el arroyo”...

Así comenzó Óscar Osvaldo Mejía Mendoza, de 74 años, su relato sobre el milagro que vivió este domingo tras ser sacado de la fuerte corriente del arroyo que baja por la carrera 44. Dentro de la ambulancia que lo trasladaría al hospital Barranquilla para curarle las heridas, relató lo que vivió durante los largos minutos que fue arrastrado desde la calle 53 hasta la calle 48 con carrera 44.

Mejía Mendoza sostuvo que sus heridas en el pie, codos y manos no le importaban en ese momento porque lo único que quería era salvar a Príncipe, su fiel compañero por más de ocho años. Sin embargo, pese a su gran esfuerzo, no consiguió ponerlo a salvo.

Retat, como le dicen sus conocidos por el exjugador de fútbol Eduardo Julián Retat, contó que se encontraba vendiendo periódicos en la carrera 43 con calle 51 cuando el cielo empezó a nublarse. Al ver que se avecinaba el aguacero, decidió recoger sus pertenencias y trasladarse a la Plaza de la Paz.

Al pasar por la carrera 44 escuchó gritos: “¡pilas que ahí viene el arroyo bajando!”. La voz de alerta no fue suficiente para evitar ser arrastrado por la corriente de agua que se formó por el aguacero que caía a las 2:30 p.m. en el norte de Barranquilla.

Relató que sintió “mucho miedo” por su vida, pero que en su mente siempre estuvo presente salvar a su mascota, a la que calificó como su hijo. “Mi familia se fue para Venezuela y quedé solitario. A veces me voy con un hermano que vive por Sourdis, pero mi única compañía era mi Príncipe”.

“Yo le iba a poner Junior, pero como peleo tanto por el equipo que el perro podía pensar que era con él”, contó Mejía.

John Robledo

Óscar Osvaldo Mejía Martínez es trasladado en ambulancia al hospital Barranquilla. John Robledo

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Durante la lucha con la corriente también perdió su prótesis de la pierna derecha. “Perdí la pierna en una accidente cuando me cayó un árbol encima a los 18 años cuando trabajaba por los lados de la Sierra Nevada”, narró mientras le pedía al auxiliar de la ambulancia, Jonathan González, que recogiera el cuerpo de su canino para enterrarlo como “se debe”.

Lo único que le quedó - expresó Retat- fueron $54.000 que le regalaron vecinos del sector que lo conocen de “toda la vida” y que aseguró en la cartera. “Un carro con una familia bajó el vidrio, me entregó el dinero y me dio la bendición”, relató.

Según el parte médico entregado, Óscar Osvaldo Mejía Mendoza no sufrió mayores complicaciones. Al paciente -informaron- se le realizaron rayos x y no presentó ninguna fractura por lo que el médico de turno decidió darle la alta. 

Camión arrastrado por arroyo

A esa misma hora, muy cerca del caso de Óscar, se registró otra emergencia.

Alain Ardila contó que cuando vio el mal tiempo decidió irse para su casa. Tomó la carrera 53 y al llegar a la calle 48 vio que el arroyo La María en Barrio Abajo no estaba tan crecido.

“Yo me metí al arroyo, pero no estaba tan grande. Lo que pasó es que tenía un carro atrás y otro adelante y quedé en la mitad” relató. Aunque en ese sector no llovió casi, en La María convergen más torrentes de agua que nacen en otras partes de la ciudad. La fuerza del caudal creció, levantó al vehículo y lo arrastró por dos cuadras.

El camión quedó en la acera, al lado de la iglesia.

“En el momento que vi que me llevaba se me disparó la adrenalina. Sabía que había que tomar una decisión con cabeza fría para evitar una desgracia”, expresó sentado en un muro al terminar de asegurar el camión con cabuyas.

Indicó que usó la fuerza del arroyo para llegar hasta la orilla de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Dijo que la gente empezó a gritarle ¡Tírate! ¡Tírate!, pero no hizo caso porque sabía que podía maniobrar el camión.

Una cuadra más adelante lo esperaban las obras de canalización que se están realizando para acabar con el temible caudal. “Si caigo en ese hueco me mato”, afirmó.

 

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