REPORTAJE | A Mi Hermano lo mataron por una plata que no debía
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“Mi hermano era el que velaba por nosotros. Mi mamá no puede con ese dolor tan grande”, expresó Dilbis, hermana de Malfri
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Luis Miguel Arango

REPORTAJE | A Mi Hermano lo mataron por una plata que no debía

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Malfri Terán Blanco murió por supuesta deuda de $100 mil

En cuanto escucha el ronroneo del motor de una motocicleta que transita cerca de su casa, lbis Terán Blanco cae en una pequeña crisis de nervios que no le permite estar tranquila por algunos momentos. Ella lo explica con sus propios argumentos:“Ese fue el último sonido que escuché tras presenciar el homicidio de mi hermano Malfri, y creo que los asesinos regresan”.

El crimen al que se refiere la mujer ocurrió el jueves 7 de diciembre pasado, en la carrera 16A No. 72B-196, barrio La Esmeralda. Malfri Terán Blanco, de 28 años, fue asesinado de dos balazos por Carlos Andrés Cáseres Cáseres, propietario de la vivienda en la que residía Malfri y su familia. Cáseres reconoció ante un juez su acción criminal.El móvil fue una supuesta deuda de $100 milque la familia de Malfri tendría con el sujeto, por el pago del canon de arrendamiento.

En la terraza de la casa en la que reside su hermano Marlon, en la carrera 16 No. 73-43, Dilbis dialogó con AL DÍA y detalló el crimen perpetrado por Cáseres y del que fue testigo. Sentada en una silla plástica, con ropa cómoda, guardando el luto, y en compañía de dos amigas, esto relató de lo sucedido ese aciago Día de Velitas.

“Mi hermano (Malfri) tenía varios días sin trabajar, pero la noche del 6 el patrón lo llamó y le dijo que se alistara porque lo necesitaba. Eso lo puso feliz”. Como siempre Malfri se levantó a las 6 de la mañana, encendió un mini componente y a alto volumen puso a sonar a su ídolo musical, Diomedes Díaz.

“Nos abrazaba y cantaba a pesar de que en esa mañana no teníamos ni para desayunar”, añadió Dilbis. Malfri sacó dos libras de maíz y comenzó a molerlos. “¡Nos vamos de arepas pa’l desayuno!”, exclamó el hombre oriundo de Arjona (Bolívar). Redactor  Todo marchaba bien hasta las 8:30 de la mañaan cuando llegó Cáseres, dueño de la casa. “Se paró en la puerta a exigir que le pagáramos. Nos sonó raro, porque aún no se había cumplido el plazo”, explicó Dilbis.

Con Malfri convivían su hermana y la mamá, Nelsy Blanco; y ese día tenía la visita de Marlon, el hermano mayor. “El tipo gritó que si no dejábamos la casa habría un muerto. Marlon le pidió que se calmara, pero  entonces sacó un destornillador y atacó a mi hermano, que logró esquivarlo”, agregó la mujer de 19 años. “Marlon le decía, ‘si quieres nos damos puño, así sí sé pelear’. La respuesta de este fue marcharse y avisar: ‘Ahora verás lo que va pasar’”.

SUBESTIMÓ LAS AMENAZAS

Quizá por la época decembrina Malfri ignoró la amenaza, y les pedió a sus hermanos no dañar el Día de Velitas “por ese man que es pura bulla”. Con lo que no contaban los Terán era que Cáseres hablaba en serio. A las 10:20 a.m. regresó en una moto acompañado de un tipo. Portaba un revólver y el amigo un machete. “A esa hora solo estaba con mi mamá y Malfri. Carlitos (Cáseres) gritaba para que mi hermano saliera. Yo cerré la puerta”, dijo también Dilbis.

Carlos Cáseres entró a la casa de su mamá, contigua a la de los Terán, siguió al patio que es común para ambas viviendas; y ubicó el lugar en el que Malfri molía el maíz. “Se le fue por la espalda y le disparó en el tórax y abdomen. Enseguida huyó en la moto en la que llegó con el sujeto. Llevamos a Malfri al Camino La Manga, pero estaba muerto”, recordó Dilbis, que tras 20 minutos de charla comenzó a notarse débil en su semblante, la calma que exhibió al principio se deshacía a pedazos.

Como represalia la comunidad de La Esmeralda quemó la casa en la que vivían los Terán, además dos casas vecinas, una que estaba arrendada, y otra en la que residía la mamá del homicida Carlos Cáseres. Todas propiedades de este.

Malfri era el segundo hijo de Nelsy Blanco y José Terán. Salió de Cartagena en 1998 con sus padres y hermana menor a Venezuela. Se establecieron en Villa del Rosario (Zulia). 

“Mis padres trabajaban en fincas y con lo que ganaban compraron su casa. Vivíamos bien, pero la crisis nos hizo salir”, dijo Dilbis, que por tercera vez en la conversación miró hacia la calle al sentir una moto acelerada. Los Terán llegaron a Barranquilla hace cuatro años, desde entonces residían en La Esmeralda. El alto costo de arriendo que pagaban en una vivienda obligó a que Malfri, mamá y hermana, buscaran otro lugar donde residir.

“Lo mejor que encontramos fue la casa de este tipo, aunque no la queríamos, pues estaba retirada de las vías principales y no le servía a mi madre para su negocio de fritos”, puntualizó Dilbis. El arriendo con Cáseres era de $180 mil mensual, con pago anticipado.

La casa era de tablas, techo de lata, fachada de 4 metros de ancho por 7 de largo y sin baño. “Siempre le pagamos puntual. El problema surge por que finalizó noviembre y él nos pedía pago de diciembre, pero nosotros nos íbamos a mudar, entonces dijimos que nos diera unos días para trastearnos, lo que le disgustó”, agregó Dilbis.

“No sé cómo hacían ellos (los Terán), porque ese tipo (Carlos) es conocido como un patán, guache y mala gente”, contó un vecino que prefirió no revelar su nombre. Cáseres recibió hace un año y medio una apartamento en Las Gardenias. Se mudó y dejó la casa a cargo de una hija, luego ella se fue y le arrendó a los Terán. “El 20 de noviembre pasado Carlitos le iba a dar una golpiza al inquilino de la otra casa, porque le debía 20 mil pesos. De ese tipo se esperaba cualquier cosa”, continuó la fuente.  Al día siguiente del crimen Carlos Cáseres se entregó a las autoridades. Luego de la audiencia le dieron medida de aseguramiento en la Cárcel Modelo. 

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