Crónica de los momentos de angustia que se vivieron en el atraco a un restaurante en B/quilla
El titulo es:Crónica de los momentos de angustia que se vivieron en el atraco a un restaurante en B/quilla
Foto detalle: 
Fachada del Café Bunt, donde ocurrió el atraco masivo.  | Archivo
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Leonardo Carvajalino

Crónica de los momentos de angustia que se vivieron en el atraco a un restaurante en B/quilla

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El atracó ocurrió en el Café Bunt.

Jorge Rendón se sienta en la caja de Café Bunt, en la carrera 57 con calle 75, todos los días de 5:00 p.m. hasta las 12:00 de la noche.

A las 9:30 p.m. de este sábado apenas comenzaba el movimiento en el café bar del que es administrador. Además de él, en el local trabajan una cocinera, y tres meseros, quienes estaban atendiendo a los 14 clientes que se encontraban dispersos en las mesas del establecimiento.

Un Renault Logan gris se estacionó en la entrada sobre la calle 75. De él se bajaron cuatro personas, tres hombres y una mujer. “Ellos entraron como clientes y estaban bien vestidos”, aseguró Rendón. Uno de los sujetos se acercó a la cocina. La mujer se quedó en la entrada mientras los otros actuaban como si buscaran una mesa donde sentarse. De repente, Jorge escuchó un grito: “Estupida, dame la plata”. Uno de los atracadores se acercó hasta la cocina y amenazó con un revólver a la cocinera.

La mujer, quien no maneja dinero, se puso nerviosa y le dijo que “no podía darle nada”. Rendón dijo que accionó la alarma, un botón que se encuentra debajo de la caja registradora. Esta era la segunda vez que la accionaba. La primera había sido por accidente. La habían colocado ya que hace un año, bajo circunstancias similares, hubo un atraco en el bar.

El mismo ladrón que le había requerido el dinero a la cocinera se acercó a él. Comenzó a sacar el dinero de la caja y le dijo: “No me mires la cara o te pego un tiro”.  Algunos clientes se percataron de lo que sucedía e intentaron esconder sus pertenencias.No obstante, los otros dos ladrones se acercaron a cada mesa. Intimidaban con armas de fuego a los clientes y les pedían sus objetos personales. Los delincuentes huyeron.

Cinco minutos después llegaron policías del cuadrante. Varios clientes les mostraron sus celulares con aplicaciones que mostraban la localización de estos. Sin embargo, de acuerdo con Rendón, hicieron caso omiso de esa información. “Les mostramos que el vehículo iba por la 38 con Circunvalar, hacia el barrio La Pradera, pero ni se inmutaron”, precisó

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