Examante, nueva pieza clave en pesquisas por crimen de Muñoz
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José Muñoz, de 50 años, llevaba siete años trabajando como agente del CTI | Cortesía
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Redacción ALDIA

Examante, nueva pieza clave en pesquisas por crimen de Muñoz

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El agente del CTI estuvo dialogando vía celular durante toda la mañana del día de su muerte con una examante

A las pruebas iniciales contenidas en las imágenes de video que muestran a seis pistoleros en tres motos, y a dos ocupantes de un taxi ‘zapatico’ siguiendo de cerca al investigador del CTI de la Fiscalía, José Francisco Muñoz Gómez; antes de que lo asesinaran el pasado 30 de septiembre en Soledad, se agrega ahora una nueva pieza importante a la investigación por este crimen.

Se trata de una mujer con la que el funcionario estuvo dialogando vía celular durante toda la mañana del día de su muerte, y con la que supuestamente había acordado una cita para almorzar ese mediodía. Incluso, la mujer estuvo dialogando con Muñoz minutos antes de que lo atacaran a balazos.

Los registros que prueban la comunicación que hubo entre esta y el coordinador de actos urgentes de la URI de la Fiscalía, cargo que ejercía Muñoz; aparecen en el teléfono celular del funcionario. El aparato fue uno de los primeros elementos que quedó en cadena de custodia y constituyó uno de los arranques de la investigación.

¿QUIÉN ES LA MUJER?

La mujer con la que Muñoz Gómez, de 50 años, estuvo dialogando durante toda la mañana del día en que lo mataron, es una examante suya con quien sostuvo una tormentosa relación extramatrimonial durante unos tres años. De este vínculo sentimental tuvieron conocimiento algunos de sus allegados, compañeros, e incluso, familiares de su círculo cercano. A esta relación Muñoz le había dado fin hacía algunos meses, pero la mujer al parecer lo venía chantajeando con algo que sus allegados ignoran.

“Como que era algo que solo ella y él sabían, porque le exigía dinero y él se lo daba”, contó la fuente de alta credibilidad consultada por AL DÍA, y que por obvias razones de seguridad pidió mantenerse en el anonimato.

Según esta misma versión, en una de las tantas llamadas que le hizo al investigador en la mañana del viernes 30  de septiembre, le solicitó 350 mil pesos, y le pidió que almorzaran juntos. A ambas peticiones aceptó José Muñoz.

Para cumplir lo acordado respecto a la entrega del dinero y la invitación a almorzar, el funcionario se dirigió de la sede de la URI (calle 41 No. 41 - 69) al centro comercial Portal del Prado (carrera 50 No. 46 - 192) a retirar la plata en un cajero electrónico.

Contrario a la publicación del pasado martes 4 de octubre, en la que se dijo que Muñoz no estuvo la mañana de su muerte en la URI, los nuevos elementos que van sumándose a la investigación confirmaron que en efecto, sí visitó esa dependencia del organismo investigador.

De su casa en el barrio Las Nieves salió a las 7:30 de la mañana. Abordó su carro Chevrolet Optra, de placas PFJ 979, y llegó a la Uri de Barranquilla a eso de las 8 de la mañana. Realizó algunas labores e ingresó a una reunión con compañeros de trabajo en ese mismo edificio. En medio de la reunión fue perturbado por las llamadas insistentes de la mencionada mujer que ahora hace parte de la investigación.

Tras finalizar el encuentro de trabajo en la Fiscalía, se dirigió al centro comercial en búsqueda del dinero, y a partir de ese momento comenzó el conteo regresivo de su vida. De acuerdo con lo recopilado por los detectives que manejan el caso, parece que el seguimiento a Muñoz lo hicieron los asesinos una vez que este abandonó la Uri. Todo el tiempo estuvo siguiéndolo el taxi ‘zapatico’ Hyundai i10, que ocupaban dos hombres, el conductor y un acompañante que iba en la silla delantera.

Ya después, sobre la calle 18, en Soledad, es que aparecen los seis pistoleros en las tres motocicletas, y comienzan la persecución final que termina con el asesinato de Muñoz con poderosas armas calibre 45.

Los seis motociclistas pasaron campantes frente al CAI del barrio Costa Hermosa, sin que los policías se mosquearan a pesar de que ese día estaba prohibida la circulación de motos en Soledad. Además, los tres parrilleros se movilizaban sin casco.

LA ÚLTIMA LLAMADA DE LA MUJER

En la investigación por el asesinato de José Francisco Muñoz Gómez los detectives han logrado establecer que la última llamada que le hizo la examante quedó registrada en su teléfono celular a las 11:40 de la mañana, es decir, 13 minutos antes del atentado, pues para efectos de la investigación el ataque criminal fue perpetrado exactamente a las 11:53 de la mañana.

Este detalle puso los focos de los detectives en dirección a esta mujer, y de inmediato se dirigieron a su residencia en el barrio Villa Katanga, en Soledad.

Fueron directo a ese barrio, porque Muñoz les había comentado a algunos de sus compañeros de trabajo la relación que sostenía con esta y el sitio donde ella residía. La mujer fue encontrada en bata de dormir muy cerca de su vivienda. Los investigadores le pidieron que regresara a su casa, se cambiara y los acompañara a un interrogatorio sobre el homicidio que acababa de suceder.

La intención era conocer si Muñoz le había manifestado algún problema o amenaza, con base en la confianza adquirida en los tres años de relación sentimental.

La mujer aseguró inicialmente que llevaba varios días sin comunicarse con él, pero cuando los sus llamadas en la mañana de ese día, cambió la versión y reconoció que sí  había dialogado con él por celular, y que se iban a ver para almorzar. Sin embargo, a los investigadores les llamó la atención su atuendo, pues permanecía en bata de dormir cuando ya era prácticamente la hora de la cita del encuentro. No obstante la mujer fue individualizada y dejada en libertad.

EL ROMANCE DE MUÑOZ Y LA MUJER

José Francisco Muñoz Gómez conoció a esta mujer en el desarrollo de su labor de funcionario judicial. Un día cualquiera, hace 3 años y medio, ella se acercó a la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía en Soledad a denunciar a su pareja sentimental de ese momento por inasistencia alimentaria.

El hombre, supuestamente, no correspondía con sus obligaciones de manutención a los tres hijos que tenía con ella. Muñoz le recibió la denuncia, y en cuestión de días aquel contacto inicial se transformó en amistad, y con las semanas se consolidó una relación sentimental.

La mujer convivía con su marido, sin embargo, comenzó a sostener la relación paralela con el funcionario. A principios de este año se distanció de Muñoz y entabló una relación con otro hombre. De acuerdo con las pesquisas sumadas al proceso, este último es un tipo que no goza de muy buena reputación, incluso, se dice que tiene vínculos con una banda delincuencial.

Con base en una hipótesis que manejan los investigadores, este hombre habría pedido a sus contactos en la delincuencia local que asesinaran a Muñoz.

La teoría es que el sujeto, molesto por la supuesta insistencia de José Muñoz de mantener la relación con la mujer que ahora era su pareja, solicitó a sus amigos que ultimaran al funcionario. Además se tiene la versión de que supuestamente José Muñoz le había dado a esta mujer el manejo de una cuenta bancaria, y al enterarse de la relación con el tipo le exigió la devolución del dinero. Ella decidió entonces pedirle a su nuevo marido que lo sacara del camino, antes que devolverle la plata.

Este supuesto carece de credibilidad, ya que si la mujer manejaba dicha cuenta no tenía que estar solicitando dinero con frecuencia, ya que podía retirarlo directamente. De otro lado se conoció a través de una fuente del sistema financiero bancario, que José Muñoz había solicitado un préstamo en una entidad crediticia, y justo el día que lo mataron  le aprobaron el dinero, pero no alcanzó a retirarlo.

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