"Iban bien vestidos y no tenían cara de atracadores", víctima de robo en un bus de Barranquilla
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Según el gremio de transpor­tes, la inseguridad se ha recrudecido des­de hace un mes y medio | Ilustrativa
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Leonardo Carvajalino

"Iban bien vestidos y no tenían cara de atracadores", víctima de robo en un bus de Barranquilla

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La Poli­cía y los representantes de las empre­sas de buses se reunieron en la mañana del martes para hacer frente a la situación.

El ‘54 Uninorte’ de Sobusa pasó va­cío por la calle 40 con carrera 40 del Centro de Barranquilla. Diana* se montó en este para volver a su ca­sa en el barrio El Parque luego de la jornada laboral.

Se sentó en una de las filas del medio –no contó en cuál exactamente– en las sillas del lado del conductor. A su lado se sentó un joven que oscilaba entre los 20 y 25 años.

El bus llevaba su ruta sin contratiem­pos. Diana recuerda que veía a uno de los pasajero alzándose la camisa para taparse el rostro. Sin embargo, ‘el pelao’ iba vestido bien, "no tenía cara de atraca­dor”, se justificó Diana.

La tranquilidad se mantuvo en el bus hasta las 7:15 p.m. A esa hora llegaron a la calle 17, a la altura del barrio La Luz. Allí, debido a las obras de canalización del arroyo de Rebolo, solo está habilitado un carril para el paso de automotores y esto crea un alto flujo vehicular, haciendo el tránsito por esta vía lento y pausado. Llegando al ‘Rincón Latino’ un hombre se montó al bus.

Diana no lo vio con claridad, solo alzó la cabeza cuando escuchó el grito: “Pi­las, entreguen todo”. Dos hombres más, que ya estaban dentro del bus, se levan­taron. Uno de ellos se instaló en la puer­ta trasera mientras el otro se acercó a los puestos del medio. A pesar de lo que sucedía el bus no se detuvo por las ame­nazas del ladrón. Diana solo detalló al delincuente que le apuntó con un revól­ver. El tipo metió la mano en su cartera y sacó el celular.

El ratero –alto, grueso, moreno y con gorra– le requirió las pertenencias a su vecino de puesto. “No tengo billetera”, dijo con las manos alzadas el atracado.

“No me mires a la cara que te pego el tiro”, respondió el hampón antes de pa­sar a la siguiente fila. Después de qui­tarles los objetos de valor a todos los pa­sajeros, los delincuentes salieron por la puerta trasera. Antes de irse dejaron la advertencia, “el que se baje lo matamos”. Caminaron en dirección al sector de los ‘Tres Postes’. Según John Jairo Ospino, jefe de ruta de Sobusa, el escenario des­crito en los anteriores párrafos se repite en varios puntos críticos de Barranquilla al menos cinco veces a la semana.

“Han cambiado la modalidad: de esos cinco robos, tres de ellos son solo a pasa­jeros”, manifestó Ospino. El coronel Je­sús De los Reyes, comandante operativo de la Policía Metropolitana, explicó que los delincuentes se suben al bus “incluso desde la terminal” y a mitad de camino desenfundan sus armas de fuego y come­ten los mencionados hurtos.

De los Reyes aseveró que la calle 17, donde ocurrió el robo del martes, la calle 30 a la entrada de Soledad, Murillo, la ca­lle 64 en El Bosque y el barrio las Malvi­nas son los puntos de mayor riesgo para los buses en cuanto a atracos.

Por su parte, Ospino señaló que en la calle 60 y carreras 14 y 18 son víctimas de robo “casi todos los días”. Según las esta­dísticas de la Policía, en lo que va de 2017, se han denunciado 69 casos de hurto en buses. Esta cifra contrasta con aquella dada por el directivo de Sobusa, pues solo con los casos de esta empresa excedería el número de la Policía. No obstante, Os­pino aclaró que hay casos en que “por el monto los propietarios prefieren asumir la pérdida y mandan a trabajar al con­ductor en lugar de que pase ese tiempo denunciando”.

Las autoridades han capturado a 27 personas por estos hurtos, además han sido incautadas trece armas de fuego de diferentes calibres.

Para hacer frente a la situación, la Poli­cía y los representantes de varias empre­sas de buses se reunieron en la mañana del martes. Según el gremio de transpor­tes, la inseguridad se ha recrudecido des­de hace un mes y medio.

Entre las soluciones que acordaron fue la implementación de un botón de pánico. Este mecanismo alertaría a la estación de Policía más cercana sobre actividad sospechosa dentro del bus. A través de un sistema de GPS, las autoridades ras­trearán el vehículo.

Así también se estudia la posibilidad de hacer denuncias por internet y de es­ta forma registrar de una manera más eficiente el número de casos que se dan.

*Nombre cambiado a petición de la fuente

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