A Juan lo asesinaron de un garrotazo cuando se encontraba descansando en su hamaca
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El cuerpo de Juan Carlos Martínez Acosta, de 42 años, quedó en la hamaca bañado en sangre | Cortesía
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Rubén Darío Rodríguez

A Juan lo asesinaron de un garrotazo cuando se encontraba descansando en su hamaca

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La víctima era vendedor de agua de coco.

De un contundente golpe en la ca­beza fue asesinado un hombre momentos en que tomaba un des­canso en su hamaca. El trágico hecho se registró en una vivien­da del barrio Miraflores del municipio de Magangué el pasado lunes en horas de la madrugada.

La víctima fue identificada como Juan Carlos Martínez Acosta, de 41 años, cono­cido como Juancho Piojo quien era ven­dedor de agua de coco y departía alegre­mente con varios amigos durante toda la noche del este domingo. Dicen conocidos que él era residente en la ciudad de Barran­quilla y llevaba dos meses residenciado en Magangué.

Algunas personas manifestaron que la parranda se extendió hasta la madrugada de este lunes. La víctima de­cidió parar un momento e irse como de costumbre a acostar en su hamaca.

Uno de los amigos de ‘Juancho Piojo’ comen­tó que la mañana del lunes decidieron lle­gar a saludar al vendedor ambulante, le tocaron reiteradamente en la habitación, al ver que no abría, forzaron la puerta y se encontraron con esta persona baña­da en sangre dentro de la hamaca tras haber sido golpeado brutalmente con un objeto contundente.

AVISO A LA POLICÍA

Los allegados se llevaron un tremendo impacto al ver el cuerpo del joven ven­dedor ambulante y fue así como decidie­ron dar aviso de inmediato a la Policía.  Miembros de la Sijín se trasladaron has­ta el lugar para iniciar las diligencias de levantamiento y traslado del cuerpo a la morgue de Medicina Legal en este muni­cipio del sur de Bolívar.

Todo es un mis­terio para los allegados de este hombre que no entienden qué pudo haber suce­dido para que lo asesinaran de esta ma­nera. Las primeras hipótesis apuntan a un posible ajuste de cuentas o vengan­za. “Lo que tenemos claro es que Juan Carlos era una persona que se ganaba la vida honestamente vendiendo agua de coco. Creemos que alguna riña o algún problema de tiempo atrás le costó la vi­da”, comentó uno de los vecinos del sec­tor quien prefirió mantener bajo reserva su identidad por seguridad.

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