La avaricia permitió que por fin cayera el 'Rey de la Estafa'
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Velásquez fue trasladado vía aérea a Barranquilla, arribando en el aeropuerto Ernesto Cortissoz para después ser conducido a la URI | Cortesía
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Luis Miguel Arango

La avaricia permitió que por fin cayera el 'Rey de la Estafa'

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El hombre fue puesto a disposición de las autoridades para responder por más de 600 denuncias en su contra.

El afán de cerrar un negocio que le iba a generar una jugosa ganan­cia, y sin intermediarios, solo pa­ra él; llevó a John Jorge Velásquez Espinosa —llamado por la Policía el ‘Rey de las Estafas’—, a cometer un error garrafal.

Cuando estaba a punto de recibir $110 millones por la venta de tres vehículos de alta gama, efectivos de la Sijín lo captura­ron a las 10:30 de la mañana del sábado pasado en las afueras de Bancolombia, en el centro comercial Mercurio de Soa­cha (Cundinamarca).

John Jorge Velásquez Espinosa, es uno de los cabecillas de la banda ‘los Secuestres’, de la cual era el único libre tras ser desmantelada la organización en enero pasado en Barranquilla. De 34 años, aparecía rotulado por la Policía Metropolitana como uno de los delin­cuentes más buscados de la región. La modalidad delictiva era hurtar en esta ciudad vehículos que permanecían in­movilizados en parqueaderos tras ser embargados. Luego los llevaban a otras capitales y los comercializaban a precio de remate.

La maniobra era posible debido a una gestión en la que participaban funciona­rios públicos que bajaban del Sistema Operativo de la Policía Nacional (Sioper), los cargos del automotor, es decir, les bo­rraban cualquier compromiso legal.

Unos 400 vehículos fueron robados y vendidos por estos delincuenes en el país, informó la Policía. La estafa total asciende a unos $11 mil millones.

 EL ERROR DE JOHN VELÁSQUEZ

Aunque toda su vida ha residido en Bogotá, por asuntos de ‘negocios’ John Velásquez se trasladó a Barranquilla en 2015. Se asentó en el barrio Chiquinqui­rá, donde posaba como propietario de un parqueadero. A ese lugar sus cóm­plices llevaban los carros embargados. Todo marchaba bien hasta el día de una denuncia clave. El propietario de una Toyota Fortuner, con orden de levantamiento del embargo, fue al parqueadero de Velásquez a reclamar su camioneta, pero no la encontró.

Tras la denuncia las autoridades abrieron investigación que dio frutos dos años después, en enero pasado, cuando la Policía recaudó todo el acervo probatorio contra la organiza­ción, y les echó el guante. El único que se salvó en esa ocasión fue John Jorge Velásquez, que se voló a Cundinamarca.

“Todo el tiempo supimos que estaba en Bogotá o algún municipio cercano, era cuestión de esperar a que cometiera un error”, le dijo a AL DÍA un investigador a cargo del caso. El yerro de Velásquez apareció. “El tipo estaba bien escondido, pero le salió la oportunidad de negociar tres camionetas, y la ambición lo llevó a tramitar todo solo”, continuó la fuen­te.

“Iba a vender tres camionetas, entre estas una Tucson (Hyundai) y una Qas­hqai (Nissan). Ese lote está avaluado en más de $300 millones, pero acordó ne­gociarlas por $110 millones”, añadió el investigador.

Los compradores notaron algo sos­pechoso en los precios tan bajos, y con­sultaron internet sobre el vendedor. Se llevaron la sorpresa de que estaban a punto de ser timados por el ‘Rey de las Estafas’.

“Uno de los clientes llamó a un amigo policía y este lo contactó con la Sijín; le di­jeron que mantuvieran el negocio y que lo citaran al día siguiente para cerrar el trato. En el centro comercial lo captura­mos”, precisó el contacto.

El error de Velásquez radicó en traba­jar solo, exponerse, pues con sus docu­mentos reales podría cobrar en el ban­co la suma que le ofrecían. “John llevaba cinco meses escondido, y por la ambición prefirió no tener cómplices”. Ahora debe­rá responder por más de 600 denuncias en su contra. Los civiles que sirvieron de puente para la captura del estafador obtendrán el pago de $10 millones de re­compensa.

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