Los audios que revelan cómo funcionaba la temible banda de 'Los 40 Negritos'
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Los 40 negritos fue una de las pandillas más temibles de Barranquilla | ALDÍA.CO
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Redacción ALDIA

Los audios que revelan cómo funcionaba la temible banda de 'Los 40 Negritos'

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Así eran las sentencias a muerte que Gordo 40, les daba a sus hombres para acabar con las bandas rivales.

A mediados de 2016 y comienzos de este año la Policía pisó el acelerador a fondo en su objetivo de desmantelar la banda de los ‘40 Negritos’; y especialmente capturar a su cabecilla principal, Dionisio Enrique Frías Castillo, alias Gordo 40.

En ese propósito se armó una red de interceptaciones telefónicas que pronto arrojó excelentes resultados, y facilitó los arrestos que permitieron desarticular la temible organización, con base de operaciones en el barrio El Ferry de Soledad.

Ver: [De víctimas a victimarios: la historia detrás de los ‘40 Negritos’]

Una de estas comunicaciones se dió en agosto de 2016. Frías Castillo había ordenado una reunión del grupo para hablarles a todos por celular.

Escondido en algún lugar de la ciudad se refirió a varios temas de la actividad criminal de esa estructura criminal.  

Gordo 40: Cuéntame, ¿ya están todos?, ¿no falta nadie?

Danny Frías: Nada más falta ‘Potera’.

Gordo 40: Listo. Ponme en altavoz. Ayer descubrimos un hueco (dinero de extorsión no reportado). El señor Nilton y el señor Erwin estaban cobrando por lados de la calle 17 en un asadero de carne, pedían $200 mil de inscripción y $50 mil semanal para cobrar cada sábado.

Nilton: (Voz sumisa) Era lo que le había comentado ahorita, pero inscripción no hemos cobrado. Lo de la semana sí, pero ya. Gordo 40: Que hasta le estaban pidiendo carne. Me dijeron que dos veces fueron Nilton y Erwin a cobrar.

Erwin: Oiga, yo solo lo acompañé una vez y esa gente era la que ofrecía la carne.

Gordo 40: Ustedes saben lo que está pasando en el grupo. El que esté robando que hable claro enseguida.Otro que pillemos lo sacamos. A Erwin le estaban pagando 100 mil pesos en las volquetas y no reportaba.

Erwin: El man entró dos veces y yo le comenté los costos. Dijo que él la pagaba a $50 mil y fueron dos veces que entró, dijo que después iba a entrar una que pagaba $100 mil (le cobran a los camiones distribuidores de tiendas y demás negocios). Yo le traje el producto (plata) y se lo mandé.

Gordo 40: Bueno quién es el otro que tiene su tapao ahí.

Danny: Niño al que se pille ahí lo desactivamos (lo matan). 


Dionisio Frías siempre fue celoso con su territorio, barrios como Simón Bolívar, Primero de Mayo, parte de La Chinita, La Luz, El Ferry, además de otros sectores más distantes como La Manga, estuvieron bajo su control. Aquellos que arriesgaban invadirles estas zonas  tenían que soportar toda su furia criminal. Un ejemplo de esto fue la guerra que desató contra los Becerra, un grupo del barrio El Bosque al que declaró objetivo de muerte en una llamada de fecha 19 de septiembre de 2016, que también le interceptó la Policía.

Nilton: La nómina que le comento está en La Manga. Son los Becerra de El Bosque.

Gordo 40: A esos hay que darles.

NN: esa gente tiene bastante territorio, porque la mueven. Y le dicen a la gente de las caletas que cuenten con ellos.

Gordo 40: Verifica quiénes son esos Becerra. 

Nilton: Ahí están los pelaos listos. Necesitan unos lapiceros (armas de fuego) para hacer unos borradores por allá (cometer homicidios).

Gordo 40: ¿Cuántos necesitan?

Nilton: Dos ochitos (revólver calibre 38) para empezar a camellar por allá.

Gordo 40: Listo. Habla por el pin.

La conversación sobre la declaratoria de guerra a los Becerra continuó la misma noche, media hora más tarde.

Gordo 40: Esos Becerra son de Soledad. Son unos cachacos.

N N: ¿Con quién están? (aliados poderosos)

Gordo 40: Con nadie. Bala con ellos.

N N: Listo, bala con ellos. Esperamos los lapiceros. 


En otra llamada captada por la Policía queda en evidencia el férreo régimen disciplinario que este sujeto imponía en la banda, las sentencias de muerte al que “se pillara faltoneando”, y las quejas de sus hombres sobre algunos compañeros.


Elio Sangre: Curso ¿cómo así que uno que es más viejo y no tiene nada (arma), y este man va a tener un porte (arma) y va a sacarlo pa’ andar haciendo tiros?

 

Gordo 40: ¿Quién es?

Elio Sangre: El Potera. Ese día y que cogió a un pelao y le hizo unos carpetazos (tiros). Acá vinieron a poner las quejas (Gordo 40 nunca permitió que atacaran a gente de El Ferry que no tenía problema con ellos).

Gordo 40: ¿Y quién le dio esa arma? El de la culpa es el que se la dio. No ven que ese Potera anda peleando vainas de faldas (al parecer se metió con la mujer de un compañero, alias Buñuelo).

N N: Yo tenía la pistola, y como me vi full ‘embalao’ (drogado) y estaba haciendo mi show grande, me dije: ‘Voy a guardar eso’. Yo no sé por qué la pilló. Pero voy hablar con ese man, porque eso es una falta de seriedad.

Gordo 40: Al que me pille faltoneando no le voy a decir más nada, al que esté robando, no le digo más nada. Lo desactivamos (sentencia de muerte).

UN PERFIL DE GORDO 40

AL DÍA logró estructurar un perfil  o radiografía de Dionisio Enrique Frías Castillo, Gordo 40, con base en una entrevista a uno de sus amigos de infancia —que habló con la condición de que no se revelara—; y también con un periodista de la ciudad que trabaja en un libro sobre este sujeto. Además de la información aportada por las autoridades, que le venían siguiendo los pasos en estos último años.

El amigo comenzó describiéndolo como un hombre introvertido, que solo pregonaba el amor por su familia, la lealtad con la gente del barrio a la que decía defender de delincuentes de otros sectores, y por la cual creó la organización que llamaron los 40 negritos, ya que la mayoría eran afros.

Dionisio Enrique Frías Castillo nació el 8 de septiembre de 1983 en Barranuilla, y desde siempre residió en la calle 5B No. 7-05, barrio El Ferry, en Soledad.“Era una casa de esquina, ahí se levantó con su mamá, que trabajaba de doméstica en casas ‘de familia’. Su papá se ganaba la vida como comerciante en el mercado”, dijo el amigo a quien identicaremos como Nando Buitrago (*).

“Era un niño normal, calmado, no daba muestras de convertirse en lo que es hoy. No hablaba de mafias, armas ni nada de eso”, manifestó Buitrago

Según el entrevistado las conversaciones con Dionisio no pasaban de pretender ropa de marcas, o su gusto desmedido por los ritmos africanos que se progaman en verbenas y fiestas de picó.

“Cuando veo en lo que se ha convertido notó que lo único que conserva es el apodo, ‘el Gordo’, que se lo pusieron sin importar que fuera ‘flacuchento’, sin muchas carnes”, precisó la fuente.

Las aficiones del Gordo era asistir a verbenas, “especialmente la Chambaculera, que se celebraba en Simón Bolívar”. Tanta fue su afinidad con dicho ambiente que por mucho tiempo figuró como disc jockey del picó El Richy, el mismo del quehace unas semanas se supo difundía en sus presentaciones mensajes de apoyo a los 40 Negritos.

“Sus canciones africanas preferidas son las Carrozas y el Asprilla”, aseguró también Buitrago. En resumen, la niñez y adolescencia de Frías Castillo fue tranquila. Es decir, no fue en esa etapa en el que su rumbo se desvió.

“No recuerdo haberle visto ni siquiera fumando, tampoco con armas. El Gordo era normal, le gustaba el fútbol, pero solo de espectador, no lo jugaba”, añadió el hombre.

EL RESPETO FUE LA CLAVE

La personalidad de Dionisio Frías comenzó a cambiar a principios de 2010, cuando se envalentonó para frenar los atropellos que cometía en su barrio la pandilla los Grasas, encabezada por los hermanos Ricardo Smith y Bráyan Suárez.

“Los Grasas no solo jodieron a una tía del Gordo, también le hicieron un atentado a él, lo encendieron a bala”, señaló Buitrao.

El periodista que trabaja en el libro sobre la vida del Gordo 40, explicó la forma en la que ‘su personaje’ se quitó de encima a los Grasas.

“En El Ferry no había quien hiciera frente a Smith y Suárez, por eso cada método empleado por Dionisio era aceptado, incluso el aportar dinero para que se armaran. Pero sin duda el apoyo de los Costeños fue vital para consolidar el triunfo de los 40 Negritos sobre los Grasas”, comentó el comunicador.

Con los Grasas por fuera, los 40 quedaron con la imagen de los protectores de la comunidad. Tal fue el respaldo que la gente realizó marchas para respaldarlos cuando eran acosados por la Policía. Justamente después de una de esas manifestaciones fue cuando lo conocí, a mediados de junio de 2014”, manifestó el periodista.

“Les dije que era el Gordo quien tenía que dar la cara en la marcha, y fue cuando una de las promotoras de la manifestación me dijo que si quería me llevaba a la casa de él”, continuó el profesional.

Con grabadora en mano el reportero se dirigió a El Ferry. “Me atendió un tipo delgado, moreno, que aseguró era el Gordo. Nunca reconoció ser delincuente, ni líder de la banda o extorsionista. Le pregunté sobre el tema comerciantes y dijo que les cobraba impuesto de seguridad, porque la Policía no los cuidaba”, recordó el comunicador.

“El Gordo es uns persona fría, que no tiene escrúpulos en ordenar un homicidio, sumamente inteligente, organizado en cómo trabaja con sus hombres; pero sobre todo es dueño de un discurso que le hizo ganar el respeto de la gente del barrio. Lo veían como un político que convencía con solo hablar, y así armó un grupo grande de pandilleros, por eso les decían los 40”, resaltó por su parte una fuente policial que trabajó en la investigación contra el grupo.

La sagacidad de Gordo 40 también pasa por su ingenio criminal. “Se dice que Dionisio inventó una forma de ganar vendedores de drogas sin pagarles un solo peso”, relató el periodista consultado.

“El Gordo enlistó a cuanto perdido en la droga había en el barrio o sectores aledaños. Les ofrecía una dosis de estupefacientes a cambio de que vendieran cinco, así movió su droga más rápido que cualquier otro traficante. No tenía pierde, porque el que se torciera o robara lo desactivaban de una (lo mataba)”, siguió el comunicador.

FIN A LA BANDA

La Policía se atreve a asegurar que la banda los 40 Negritos está acabada. “Fuimos recopilando cada pista que iban dejando tras sus delitos, por más mínimo que fuera el detalle sumábamos piezas. Cuando por fin tuvimos material probatorio en su contra capturamos al cabecilla (Dionisio Enrique Frías Castillo, Gordo 40), y luego a cada uno de sus cómplices. Hoy esa banda está acabada”, concluyó enfáticamente el investigador judicial que estuvo en el caso. *Nombre cambiado por seguridad.

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