“Vieja, le maté a su hija”: esposo de Sandra Quintero, médica asesinada de un tiro
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Iván Alberto, de 39 años, asesinó a San­dra Milena de un tiro en la cabeza en la habitación principal | Facebook
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Andrés Gaitán García

“Vieja, le maté a su hija”: esposo de Sandra Quintero, médica asesinada de un tiro

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El feminicidio ocurrió a las 9:30 de la noche del domingo, dentro de la casa del matrimonio, situada en la calle 41F No. 1C 30, barrio Bellarena, en Barranquilla.

Todos los entrevistados por AL DÍA y que conocen a Iván Alberto Ba­rrios De la Hoz, coinciden en que este siempre se mostró como “una persona normal”, y nunca, aunque suene a lugar común, se imaginaron que sería capaz de matar a alguien, y menos a su esposa, Sandra Milena Quintero Yé­pes, una médica de 35 años.

“No era celoso, ni grosero, ni agresivo, era un tipo ‘de bien’, pero queremos que le caiga todo el peso de la ley por lo que hizo”, manifiesta Ángela Quintero, her­mana de Sandra Milena. En el mismo sentido se expresó Jean Pierre Padilla Quintero, sobrino de la víctima. “Lo te­níamos en un buen concepto, no sabemos qué le pasó, cómo hizo semejante barba­ridad”, afirmó ayer consternado en Me­dicina Legal.

El feminicidio ocurrió a las 9:30 de la noche del domingo, dentro de la casa del matrimonio, situada en la calle 41F No. 1C 30, barrio Bellarena, en Barranquilla.

Iván Alberto, de 39 años, asesinó a San­dra Milena de un tiro en la cabeza en la habitación principal. El cadáver de la mujer quedó tendido en la cama matri­monial. El asesino salió luego en una camioneta de la familia, regresó al poco rato y se dirigió a casa de su suegra, a pocos metros de la suya. Le entregó las llaves del carro y le dijo: “Vieja tome, le acabo de matar a su hija, usted verá que hace conmigo”. Barbara Yepes, madre de Sandra Milena, recordó que antes de la tragedia su hija y su yerno estaban de­partiendo alegremente en un bingo bai­lable que se celebraba en la cuadra. “Ella me estaba ayudando a vender cerveza y gaseosa y salió a llevar al niño, pero nun­ca volvió (…) a los 20 minutos veo que mi yerno salió en la camioneta, arrancó du­ro, y cuando regresó me confesó que la había asesinado, relató.

Sandra Milena e Iván Alberto llevaban nueve años de casados por lo civil, y te­nían dos hijos de 7 y 3 años. La pareja se conoció en una venta de fritos que Bar­bara tenía en el barrio hace 20 años, se enamoraron y se casaron.

“Él parecía normal, incluso me lleva­ba a hacer vueltas en la camioneta que manejaba, o le prestaba el carro a una vecina. Me visitaba y charlaba con todos acá, ella nunca me contó que la maltra­tara o algo así, tenían su problemas, pe­ro aparentemente no eran graves”, contó Barbara llorando en un sillón en la sala de su casa.

El cadáver de Sandra Milena lo descu­brió su sobrino Jean Pierre Padilla Quin­tero, quien usó una copia de las llaves de la casa de su tía para abrir la puerta. El joven contó que durante el bazar bailable Sandra Milena vio a Iván Alberto besán­dose con una muchacha. Esto le dañó la fiesta y decidió irse a dormir.

“A los 15 minutos él se fue detrás de ella y luego, como a la media hora, llegó a la casa de mi abuela y nos manifestó que la había matado. No dijo nada más, a pesar de que le pegamos para que nos contara por qué lo hizo, relató Jean Pierre.

Iván Alberto Barrios De la Hoz tuvo que salir escoltado por la Policía de la casa de su suegra porque los vecinos lo querían linchar. Al cierre de esta edición el confeso asesino fue asegurado en la cárcel La Modelo por feminicidio agrava­do, delito que le imputó la Fiscalía. Se co­noció que el ente acusador reportó que el feminicidio se debió a que la pareja sos­tuvo una fuerte discusión porque Iván Al­berto se besó con una vecina durante el bingo bailable.

Ángela Quintero recordó que su her­mana Sandra Milena estudió primero enfermería y luego medicina. En 2009 se graduó en la Universidad Metropolitana, y trabajaba en Salud Total de la calle 30.

También le ayudaba a su esposo a pa­gar la carrera de Derecho en la Univer­sidad Simón Bolívar, donde Iván Alberto cursaba tercer semestre.

“Él era taxista, pero dejó de trabajar y se dedicaba a transportarla a ella y a sus hijos en una ‘dacia’ que tenía. Aparte seguía sus estudios para ser abogado, puntualizó la hermana de la víctima.

VAN DOS FEMINICIDIOS

Sandra Milena es el segundo feminici­dio que ocurre en el Atlántico en lo corri­do del año. El primer caso corresponde a la empleada domestica Yobelis Ramírez Váldez, cuyo cadáver fue encontrado el 5 de enero en un sector enmontado de la Circunvalar con carrera 53.

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