¡Qué tal! Contrataron a Luis para vigilar en el barrio y así lo recibieron los delincuentes
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Luis Vladimir se desplomó en el suelo, como pudo se levantó y llegó hasta la casa de sus padres donde lo auxiliaron y llevaron al hospital. | Al Día
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Milagro Sánchez Flórez

¡Qué tal! Contrataron a Luis para vigilar en el barrio y así lo recibieron los delincuentes

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"Los policías nos tomaron los datos y más nada"

Impresionados quedaron los médicos del hospital Rosario Pumarejo de López, de Valledupar, cuando a la sala de urgencias llegó un hombre de 24 años con un cuchillo de unos 12 centímetros incrustado en la espalda. Sobre la piel solo resaltaba la cacha de madera.

Pero quizás lo más increíble fue que el arma cortopunzante no le afectó ningún órgano que comprometiera su vida, pese a que le llegó a pocos centímetros del corazón, según lo revelaron los estudios médicos que le practicaron.

La víctima es Luis Vladimir Dávila Pontón, un vigilante comunitario en el barrio El Páramo, en el sur de la ciudad. De acuerdo con su relato, él y su compañero fueron atacados por un grupo de presuntos delincuentes que no permiten que estos realicen sus rondas para alejar a los atracadores que merodean el sector.

El caso se presentó el pasado viernes después de las 7 de la noche, “vigilamos el sector y por eso la comunidad nos paga, pero los malandros que están por ahí nos agarraron a piedras y palos… mi compañero logro huir, pero yo me quedé atrás cuando me dieron en la cabeza con una piedra, me caí y fue cuando me metieron el cuchillo en la espalda”, relató Luis.

Como pudo se levantó del suelo y en su misma moto llegó hasta la casa de sus padres, ahí no aguantó más y se desmayó.

“Fue algo horrible, impresionante, ver a mi hijo con ese cuchillo en la espalda, lo montamos en un taxi y lo llevamos al hospital Eduardo Arredondo Daza, sede San Martín, y luego al Rosario Pumarejo. Gracias a Dios está bien, lo operaron para sacarle el cuchillo y drenarle la sangre que se le acumuló, pero ya está recuperándose”, contó Nilbis, madre de Luis.

Dávila Puerta tiene cerca de tres meses de estar trabajando como vigilante en El Páramo, oficio que al parecer es de poco agrado para los amigos de lo ajeno.

“La Policía llegó hasta el hospital y solo nos tomó los datos y más nada, vamos a esperar a ver qué pasa, lo importante es que mi hijo está vivo. Los malandros aprovecharon que la luz se fue dos veces para huir”, puntualizó Nilbis.

 

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