“Con ‘Ortega’ me quité el estigma de ser siempre el malo de la novela”: Diego Vásquez
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En la serie Ortega pasa de ser un temido narcotraficante a un hombre noble.
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Redacción ALDIA

“Con ‘Ortega’ me quité el estigma de ser siempre el malo de la novela”: Diego Vásquez

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En ‘Un bandido honrado’ está demostrando su lado bondadoso y cómico.

Hace más de 25 años que inició la carrera actoral del tolimense Diego Vásquez, se ha destacado por realizar papeles oscuros, desde un traqueto poderoso como El Chapo o en Sin senos sí hay paraíso. Sin embargo, ahora desde esa misma faceta sorprende con su protagónico en Un bandido honrado, serie de 60 capítulos en la que interpreta al ‘Rubio Ortega’, narcotraficante que tras recibir una segunda oportunidad decide dejar de lado sus negocios turbios y mostrar su lado más bondadoso y cómico.

El protagonista de la que es considerada la primera ‘narconovela’ que se produce y que está peleando por el primer lugar del rating, contó que pese a que llegó a este proyecto cabizbajo, debido a que le informaron que el papel para el que había audicionado, el de contador del traqueto ya tenía dueño y que solo serviría para foguear a dos nuevas actrices, al final la vida lo sorprendió.

Durante el rodaje hubo muchas escenas de acción y hasta sufrió una lesión en el hombro con la que debió lidiar. Al final pudo más sus ganas de sacar el proyecto adelante que el dolor. 

¿Cómo logró quedarse con el protagónico de ‘Un bandido honrado’?

Es algo bastante anecdótico y que demuestra que aunque todo parezca perdido, no hay que bajar los brazos. En el primer casting me desmotivé mucho porque audicioné para el personaje del contador  que está haciendo Álvaro Bayona, pero realmente ya estaba el actor para ese personaje, así que debía tomarlo como un ejercicio de actuación. Fui sparring de dos actrices que no quedaron y descarté esa posibilidad. Un día cualquiera estando en Ibagué, me llamaron de Caracol porque querían verme como ‘Ortega’, el personaje principal de la comedia. Quedé frío, pero me llené de ánimos y logré quedarme con el protagónico.

¿Siempre se le ha visto de malo, pero aquí cambia todo?

Así es, con ‘Ortega’ me quité el estigma de ser siempre el malo de la novela. En la televisión he sido desde lavaperros hasta gran traqueto, tenía un amplio recorrido en ese aspecto de este nuevo personaje, pero también estaba el ingrediente de la comedia, con la responsabilidad de hacerlo creíble en medio de la ridiculez de las actuaciones, y eso sólo se conseguía con un alto nivel de honestidad en el personaje en su intimidad cuando se enfrenta a la muerte y piensa que no quiere dejar a su familia sola. Así que creo que luego de este protagónico la gente va a poder ver en mí el buen tipo que soy.

Los villanos levantan muchas pasiones ¿cómo le va cuando sale a la calle?

A mí la gente me aplaudía y me felicitaba en la calle por mis papeles de traqueto. Pero luego, si el personaje era desleal al narco o a sus compañeros, no me lo perdonaban y me lo reclamaban en la calle.   Espero que la gente entienda este personaje con su gran compromiso firme que lo mantiene en situaciones complicadas.

¿Cómo es eso de moverse entre el bien y el mal?

Es el peso del pasado con la responsabilidad de la decisión tomada. Es ver cómo no es tan fácil cambiar de lo malo a lo bueno, que es una lucha titánica. Es pensar en que una persona así, acostumbrada a los más grandes lujos, ahora se va a someter a una vida con austeridad y con las necesidades de cualquier persona del común. Creo que el gran valor de la historia está en mostrar que debemos ser fieles a nuestros compromisos, al valor de la palabra que es el que está honrando mi personaje pese a todo. Entre los traquetos hay unas lealtades, y se juega con el imaginario de que quien delata, ‘el sapo’, es peor que el narcotraficante o el asesino, y así no son las cosas.

Hubo muchas escenas de riesgo ¿cómo le fue con eso?

Pues no soy el más ágil, sin embargo di lo mejor de mí. Al final terminé con una fuerte carga en los tendones del hombro y me tuvieron que operar. Las grabaciones eran intensas grabamos desde la mañana hasta la tarde, así que no podíamos suspender el plan de producción y me tocó lidiar con esa dificultad hasta la última escena. Pude hacerlo debido a que estaba altamente motivado con mi papel, demostrando así que soy muy fuerte.

¿Sabía que se iba a enfrentar al lenguaje de la comedia?

Esa era la diferencia con los traquetos que había hecho, que este era en tono de comedia. Llegué al casting con una propuesta muy audaz y me dijeron: “Lo que pasa es que necesitamos credibilidad, así que te toca neutralizarlo un poco”. Con esos pequeños apuntes me le metí de lleno al proyecto haciendo del ‘Rubio Ortega’ un bandido honrado.

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