El Topo, un salsero más allá de la salsa
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José Antonio Díaz, Topo Salsa junto a Celia Cruz.
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Roberto Llanos Rodado

El Topo, un salsero más allá de la salsa

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En homenaje a lo que José Antonio Díaz, El Topo, representó en el ambiente salsero de Barranquilla, reproducimos este reportaje que AL DÍA publicó el 20 de agosto de 2011, cuando le celebraron sus 50 años de conexión con la musica. Paz y mucha salsa en su tumba.

Aunque se proclama un salsero ‘pura sangre’, de esos a quienes desde pequeños amamantaron y mecieron al ritmo de las bombas y plenas de Cortijo, unas de las simientes de ese vibrante ritmo afrocaribeno, José Antonio Díaz, El Topo, reconoce que el gusto y conocimiento de su espectro musical va más allá de la salsa; pues se mezcla e introduce con otros sabores tropicales como la cumbia, el porro, guarachas, y otras líneas rítmicas que cultivaron para todo el continente orquestas como Billo’s y Melódicos.

Incluso, admite sin sonrojarse que digiere muy bien la música vallenata. “Pero eso sí, el vallenato viejo, el de antaño”, aclara presuroso para despejar cualquier duda que lo involucre con lo que él llama, “el vallenato llorón del momento”, que sí rechaza con vehemencia.

“Los boleros y la música de la Sonora Matancera son otros de mis fuertes musicales, por eso me considero un disc jockey completo, porque conozco de todo, sin embargo, no me gusta aplaudirme, y no me considero el mejor”, agrega con segura modestia.

Pues bien, este barranquillero salsero, que se combina con todo el pentagrama del Caribe, celebra por estos días la friolera de 50 años de conexión con la música, y para que la ocasión no pase desapercibida, gente como el propio Mike Char, cabeza visible de la Organización Radial Olímpica, y empresarios como Nelson Fontalvo y Eliécer Espitia, le tienen preparado para mañana domingo un merecido homenaje de reconocimiento en el estadero La Estación, uno de los sitios que actualmente congrega los fines de semana a una gran masa de salseros ávidos de diversión a golpe de clave, guaguancó, son montuno y descarga.

“Quiero que esto del domingo sea un reencuentro con mis amigos de siempre, aquellos que conocí en La Vieja Guardia, un establecimiento inolvidable donde me inicié como disc jockey profesional; y quienes después me siguieron fielmente en otros sitios en donde he estado, como Topo Salsa, TopoSon, Rancho Currambero, Tambores, Mi vieja Barraquilla, entre otros”, manifiesta visiblemente emocionado en su residencia del barrio Carrizal.

Una de las cosas que no hace pasar desapercibido al Topo cada vez que sale a la calle es el enorme parecido físico que guarda, --para mayor satisfacción suya-- con uno de sus máximos ídolos musicales, e ícono de los amantes de la salsa de todos los tiempo; el inmortal Ismael Rivera, ‘El Sonero Mayor de Puerto Rico’.

Las roscas de una barba blanca y espesa que le rozan el pecho cuando inclina el rostro hacia adelante, el cabello cano que le cubre la cabeza, más su tumbao natural de bacán veterano, contribuyen a darle ese tono que lo asemeja al desaparecido ídolo boricua.

“Mucha gente ya ha dejado de llamarme Topo, y me dicen Maelo, o me gritan ‘Ecuajey’, la expresión que destacó en sus canciones Ismael Rivera”, comenta.

DOS ANÉCDOTAS POR ISMAEL RIVERA

Del parecido físico que guarda con Ismael Rivera conserva dos anécdotas con otros dos grandes de la salsa. Tito Nieves y Gambino Pampini. “A Tito me lo encontré en un hotel, y cuando me vio salió corriendo despavorido gritando: “Un fantasma, un fantasma, ahí está mi paisano Ismael Rivera, y él murió hace años”.

Claro, todo era una mamadera de gallo de él, la cual despertó mucha risa entre la gente que lo vio correr en pantaloneta”.

Con el sonero panameño El Topo se encontró en el estadero Tambores, cuando trabajaba como disc jockey. “Oye yo quiero tomarme una foto contigo, porque deseo llegar a Panamá y decir que en Barranquilla está Ismael Rivera vivito y coleando, que no ha muerto. Todos soltaron carcajadas”.
 
SU COLECCIÓN MUSICAL

La sala y el comedor de la vivienda de Díaz la llenan los muebles, un televisor grande, un poderoso equipo de sonido, y al fondo su tesoro más preciado, una colección de 3.200 discos de acetato de larga duración.

Dice que si le proponen la compra de ese arsenal musical la negociación no baja del orden de los 20 millones de pesos.

“Predomina la salsa, pero allí usted encuentra todos los ritmos, eso sí, pura pulpa”, manifiesta con la seriedad con las que nos recibió, y de la cual aparentemente no se desprende nunca, pues ni siquiera posar en una foto con Celia Cruz le alcanzó para mostrar una sonrisa, aunque fuera ligera.

La fotografía con Celia hace parte de un mosaico en el cual están otras estrellas no menos importantes como el mismo Pedro Night, José Alberto ‘El Canario’, Alexis Lozano, y Tito Nieves.

Las fotos también hacen parte de la decoración de la vivienda. “Para conseguir esa foto con Celia tuve que esperarla 13 horas en un hotel, de 10 de la mañana a 11 de la noche. Aunque mi intención en realidad no era tomarle fotos, sino mostrarle un afiche del año 1951 en el que ella aparece con la Sonora Matancera en los estudios de Radio Progreso en La Habana.

Celia se emocionó tanto cuando lo vio, que no me lo quería devolver. ‘Mira esto Pedro, cuando estábamos jóvenes, yo me lo voy a llevar’, me dijo. Pero su esposo, Pedro Nigth, la aguantó: ‘Chica, esa foto es de la colección del hombre, déjasela’.

Ella aceptó, y tras autografiarlo, nos tomamos varias fotos los tres. Ese afiche me lo trajo un amigo que viaja con frecuencia a Cuba”.

DE TAXISTA A DISCJOCKEY EN VIEJA GUARDIA 

En 1982 ‘El Topo’ era uno de esos taxistas a los que les gusta tener el carro bien ‘engallado’, con un buen radio y excelente música. En el trajinar de este oficio conoció al comerciante Francisco Pardo, a quien le gustaba esto, y por ello lo convirtió en su taxista ‘oficial’. “Me hice buen amigo de ‘Pacho’ por la música, a él le gustaba lo que programaba en el taxi, y me buscaba para que lo llevara a todas partes. Un día me dijo, ‘me están vendiendo un negocio, ‘Vieja Guardia’, lo compro si tu pones la música’. Desde entonces dejé el taxi y me quedé de discjokey”. ‘Vieja Guardia’ fue un éxito total que marcó época.

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