Joe Arroyo, el Súper Congo de Oro
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Esta imagen también muestra el mal estado físico que presentaba Joe Arroyo durante su conquista en 1984.
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Jonathan Díaz Cárdenas

Joe Arroyo, el Súper Congo de Oro

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Sus músicos revelan como vivía el ‘Centurión de la Noche’ el Festiorquestas.

La presentación en el Festival de Orquestas era el evento más significativo en la carrera artística de Joe Arroyo. Reconocía que allí reinició una nueva etapa en su vida profesional que lo catapultó a la fama definitiva, luego de la crisis conocida que casi lo lleva a la muerte a principios de los 80. En el Coliseo, en el Romelio, o en el Tomás Arrieta, tres escenarios del Festival, Joe nunca necesitó pedir aplausos. Con solo abrir los brazos provocaba que el público lo ovacionara y el escenarion estremeciera. Comenzaba enseguida aquel coro de: “Oe oe oe... Joe, Joe...oe, oe, oe...”.

El ‘cartabarranquillero’ brilló en todo su esplendor en esta contienda, especialmente entre 1984 y 1990. Impuso un récord casi que insuperable, al conquistar seis Congos de Oro consecutivos (en las categorías Conjuntos Nacionales, Combos, Orquesta Nacional y Combo Tropical). 

“No había estatuilla que sirviera para exaltar su talento, y tuvimos que recurrir a la figura del Súper Congo de Oro, para darle una connotación de que era un fuera de serie”, contó Erasmo Padilla, quien fue presidente del certamen.

Durante su trayectoria el ‘Centurión de la Noche’ acumuló 18 Congos de Oro y dos Súper Congos, convirtiéndose en el máximo ganador hasta la fecha. 

AL DÍA dialogó con los músicos más cercanos al artista para reconstruir sus pasos más importantes por el Festival, lo que significaba para él esta disputa, la forma cómo se preparaba, y algunas anécdotas alrededor de sus triunfos.

El timbalero Ricardo ‘Pin’ Ojeda, quien con sus notas acompañó a Álvaro José Arroyo González en todas sus conquistas, indicó que el primer galardón obtenido el lunes 5 de marzo de 1984, significó para su compadre una especie de renacer. “El locutor Jairo Paba (QEPD) lo bautizó como el Ave Fénix, porque Joe lucía muy cadavérico, en noviembre de 1983 le habían diagnosticado problemas en la tiroides y eso lo adelgazó. Además estaba perdido en la droga, el hombre venía en picada. Hasta en los medios de comunicación lo dieron por muerto, pero comenzamos el año con nuevos bríos y ganar ese Congo de Oro hizo que la sonrisa regresara a su rostro”.

Pin explicó que Joe no tenía orquesta propia, y para presentarse en el Coliseo Cubierto se apoyó en La Diferencia, una agrupación integrada por músicos como el pianista Chelito De Castro, el conguero Emil Galvis, Checo Acosta, que hacía de maraquero, corista y bailarín, entre otros. “Nos presentó en el Coliseo como orquesta La Verdad, pero era pura carreta, éramos La Diferencia. Recuerdo que ese año la cosa estaba brava porque el favorito era Juan Piña, con temas como Graciela, La luna de Barranquilla y La Rama de Tamarindo, pero nosotros salimos impecables desde la vestimenta (camiseta negra con corbata y pantalón beige), eso nos llenó de seguridad”, rememoró Pin.

Los tres temas que interpretaron fueron: Abandonaron el campo, Confundido y Amanecemos sí, este último muy de moda por ese tiempo, por lo que el público estalló en aplausos y agitó pañuelos. “Todos los de la banda queríamos que Joe fuera el mismo que años atrás había ganado Congo con Fruko en el Festival. La gente se conectó mucho con nosotros en el Coliseo. Esos temas los veníamos ensayando y los tocábamos en los bailes, así que fue la locura”, comentó Checo Acosta, el segundo artista con más Congos (17 y un Súper Congo). El resto de la agrupación que se cubrió de gloria en esa ocasión estuvo integrada por la corista Zoila Nieto, el bajista Guillo López; los percusionistas Carlos Castro y Efraín Villanueva; los trompetistas Mirian Díaz, ‘Tuki Tuki’ Moreno y Luis Eduardo Gómez; los saxofonistas Fernando Reina y Gabriel Salazar, y el trombonista Carlos Machacón.

Su exmánager Luis Ojeda, quien desde 1983 hasta la muerte de Joe (26 de julio de 2011), estuvo al frente del grupo, indicó que por esa época el cantante venía de fracasar con su primera orquesta La Verdad.

Sus ánimos escaseaban, al igual que los recursos económicos. 

“Él vivía en Costa Hermosa, Pin y yo lo convencimos para presentarnos en el Festival. Ya nadie daba un peso por él, pero demostró que aún tenía la voz intacta. Después en 1985 graba el Lp Me le fugué a la candela, que incluyó La Tumbatecho, ese es el tema que le terminó de dar ese envión anímico que tanto necesitaba”.

“Joe tenía la particularidad de que no pedía aplausos, él solo se montaba a tarima y sin cantar, solo con alzar las manos, enloquecía a la gente. Su sola presencia ya lo hacía merecedor del Congo, porque la euforia se apoderaba del público. Por eso es que muchas veces lo declararon fuera de concurso. Creo que el único que llegaba a asemejarse a él un poco era Diomedes Díaz, aunque nunca le sacaron pañuelos, ni le hicieron esos coros espontáneos”, agregó Lucho Ojeda. 

EL MANO A MANO era con Juan Piña

Uno de los duelos más reñido que disputó La Verdad fue con Juan Piña, a quien se midieron en más de ocho ocasiones. Quizás el más intenso ocurrió en 1985, según recuerda el conguero Emil Galvis.

“Juan Piña tenía una gran banda y Joe estaba rodeado de puros pelaos, pero ese año en la categoría Combos el jurado nos dio 10 puntos en cada paleta, al igual que a Juan Piña. Sin embargo, a nosotros el público nos dio una ovación tremenda que definió el asunto y el Congo fue para nosotros. Esa vez cantamos Tumbatecho, A Fulana y Tania”.

“Joe al ver que el Congo se lo otorgó el pueblo se fue en llanto. Luego llegamos al Barrio Abajo donde Tin Tin a celebrar, allá nos dijo que había que continuar con el proyecto y armar con todos los juguetes La Verdad. Después de eso vino La Rebelión, Musa original, y el hombre despegó, despertándosele ese amor por Barranquilla y por el Festival de Orquestas”, añadió Galvis.

Juan Piña reconoció que siempre sostuvo una competencia muy sana con Joe, y que por fuera de la tarima eran grandes amigos.

“Lo consideraba un hermano, al punto de convertirme en su confidente. Sin embargo, en el Festival nos olvidabamos de todo y viviamos unos duelos bravos, eso era ‘quitate tu pa’ ponerme yo’. Recuerdo que una vez ambos sacamos 10 puntos y el jurado tuvo que entregarnos un congo a cada agrupación”, explicó el ‘Niño de San Marcos’, quien acumula 14 estatuillas de este tipo.

El artista sucreño afirma que Joe era muy amante del Festival, y le confesó en una ocasión que cuando el evento salió del Coliseo (1989), perdió su encanto. “Hablamos de las mañas del jurado, desagradaba ver orquestas mal vestidas y cantantes muy desafinados que terminaban conquistando el Congo, todo eso nos desmotivó. Antes de subir a tarima Joe me decía: ‘Ajá Juan  ¿pa’ quién será el Congo este año?’, entonces yo le respondía que a las 7:00 de la noche se sabía todo (anteriormente a esa hora daban el resultado). Hoy el veredicto se conoce de madrugada cuando no hay nadie que reclame, todo eso da mala espina”, remató Piña.

La fama del ‘Centurión de la Noche’ creció tanto que la programadora Star Televisión, encargada de la transmisión del evento, le asignaba el último turno para mantener la sintonía hasta el final, y obligar también a los asistentes a no dejar solas las graderías.

Víctor ‘Guachi’ Meléndez quien hizo coros en La Verdad durante 26 años, anotó que era emocionante la manera como anunciaban a Joe, al mejor estilo de boxeadores de la talla de Muhammad Ali. 
“Los músicos comenzaban a tocar y él nos decía que debíamos ‘comernos el coliseo’. Apenas subía a tarima comenzaba el coro ‘Oe oe oe... Joe, Joe’, eso lo pegamos con el tema Llanto ven, llanto va, lo escuchamos en un estadio en España y lo adaptamos a nuestro medio, Joe decía que eso en el Festival iba a ser la locura y se cumplió”.

UN COMPROMISO SAGRADO

Meléndez, quien reside en Cartagena, contó a AL DÍA que desde el álbum que estrenaban en diciembre proyectaban un tema para Carnaval. Cuando se presentaban al Festival, la gente ya se los sabía y los coreaba hasta el cansancio. “Musa original, Rebelión, Pal bailador, En Barranquilla me quedo, esos los consagramos en el Festival”, sostuvo. 

La conexión que existía entre el público del Festival de Orquestas y Joe hacía que a lo largo del año estuviera pensando en qué presentarles para Carnaval. Sus seguidores lo esperaban hasta el final, se les olvidaba el cansancio y gozaban con su propuesta.  

“Ese evento era sagrado para él, una vez lo operaron de la nariz (1989), faltaban solo cuatro días para Carnaval y no le importó su incapacidad, salió con toda al Festival, ese fue el único toque que hicimos, estabamos pegados con Centurión de la noche, A mi Dios todo le debo y La noche. Esa vez fuimos Congo de Oro por sexto año consecutivo”, dijo por su parte Pin Ojeda.

Emil Galvis contó también que Joe le tenía un inmenso respeto al Festival, al punto que anualmente mandaba a confeccionar vestidos para esa ocasión. “Pese a que los organizadores del evento nunca le dieron un peso, él se esmeraba porque estuviéramos bien vestidos, con el solo vestuario ya impactábamos. Una vez tuvimos uno que tenía unas charreteras, eso fue cuando acompañamos a Shakira (1998), eran negros con amarillo, parecíamos militares”.

El percusionista también sostuvo que Joe era un tipo tan noble y sencillo que no se preocupaba porque alguien lo pudiera destronar, sino que le gustaba presentarse como un regalo especial para sus seguidores. “A veces nos tocaba salir corriendo de Ciénaga donde generalmente hacíamos un baile el Lunes de Carnaval, y de allí nos veníamos ‘volando’ para presentarnos en el Festival, ese era un compromiso sagrado para él. En esos cuatro días hacíamos unos 18 o 20 bailes, pero al Festival debíamos salir con las pilas recargadas, el Negro nos motivaba mucho para tirarla toda”.

El buen nivel que existía en la década de los 80 y 90 también eran un aliciente para el grupo, ya que sin ningún tipo de complejos se enfrentaban a reconocidas orquestas como Grupo Niche, Guayacán Orquesta, Grupo Raíces, Los Inéditos, El Nene y sus Travieso, Adolfo Echeverría, entre otras, saliendo airosos la mayoría de las veces.

‘LAS MANOS YA ME HUELEN A COBRE’

Según Ricardo Ojeda, a finales de los 90 Joe comenzó a decepcionarse de esta competencia, debido a que detectó que se había convertido en un negocio. 

“Decía que esos artistas que compraban premios no estaban plenos, porque les hacía falta lo más importante, el cariño del pueblo, algo que a él le sobraba. Una vez en tono de broma me comentó que las manos le holían a cobre de tanto Congo que había manoseado”.

Ese cariño incondicional que le profesaban sus seguidores se veía reflejado en grandes pancartas que sobresalían desde las gradas, como la que le hicieron un grupo de mujeres en 1990 cuando recibió el Súper Congo de Oro: ‘Joe eres un orgullo de Colombia’, decía.

Tras su muerte, en 2012 la edición 43 del Festival de Orquestas estuvo dedicada a su memoria, y las 30 agrupaciones participantes basaron sus presentaciones en algunos clásicos del artista más ganador que ha tenido esta maratón musical.

A DÚO CON SHAKIRA

Otra de las actuaciones memorables de Joe en este evento se cumplió en 1998, cuando acompañó a Shakira en el Romelio Martínez para recibir el Súper Congo de Oro. En esa ocasión cantaron a dúo Te olvidé, tema que fue coreado por todos los que colmaron el estadio.“Ese Lunes de Carnaval me llamó temprano para que fueramos a ensayar en casa de Shakira. Fue una sesión muy chévere, se veía como un encuentro entre padre e hija. Shakira admiraba mucho a Joe y se acoplaron a la perfección”.

“Joe se puso bien creativo y Shakira aceptó todas su ideas, compartimos anécdotas y desde entonces brotó una bonita amistad con ella”.

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