¡Pilas a no maltratar el billete en diciembre!
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Que diciembre no se le convierta en una pesadilla, no se exceda con sus tarjetas de crédito.
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Redacción ALDIA

¡Pilas a no maltratar el billete en diciembre!

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No se contagie de la fiebre consumista navideña.

En diciembre mucha gente se autoengaña imaginando que son ricos. Las fechas de paz y amor se traducen en una frenética maratón de compras que muchas veces conlleva a un excesivo gasto hasta al endeudamiento con tal de vivir a plenitud la “la época más bonita del año”.

Diciembre es el mes de mayor consumo y pocos escapan a la corriente consumista. La emoción navideña que produce diciembre hace que fácilmente se pierda la objetividad y el control de los egresos.

El dinero se esfuma como por encanto en vestuarios propios y ajenos, celebraciones e invitaciones de grados y aniversarios, comilonas y eventos sociales, viajes y paseos, compras y decoraciones caseras de todo tipo, adquisición de juguetes para los niños o los últimos aparatos electrónicos.

EXISTE VIDA DESPUÉS DE DICIEMBRE

No se puede negar que en las fechas decembrinas es difícil escapar de la presión social del consumismo. Las compras navideñas están auspiciadas por la máxima de “si no compras no eres feliz”. Pareciera que el último mes del año fuera a ser el último de sus vidas, y muchos utilizan las tarjetas de créditos y dejan sus cuentas bancarias como si hubiera pasado un ciclón por ellas.

Eso lleva a preguntarnos ¿Por qué ese afán por comprar en esta época? ¿Es posible escapar a la fiebre consumista de la Navidad? El consumismo nos sumerge en una burbuja de la que parece no haber escapatoria. Nos hace comprar cosas que no necesitamos y desechar las que aún sirven.

Y es que la publicidad en todos sus sentidos nos puede volver consumidores compulsivos. El bombardeo publicitario y las luces navideñas se encargan de persuadir de que no se puede ser feliz si no se adquiere tal producto o hace tal viaje, o se consume tal comida bajo el estereotipo de que “el que más tiene es el más feliz”.

Existe tal predisposición al hiperconsumo que incluso hay seres que desde diciembre están diseñando la dieta del Año Nuevo, a sabiendas de que van a comer pantagruélicamente en estas fiestas. Desde noviembre empiezan a revisar ofertas de las tiendas previendo los regalos de Navidad y la pinta que usarán.

Los sicólogos explican que la publicidad y la tradición de estrenar, celebrar y regalar genera una alegría mediática, una especie de euforia maníaca, que impulsa inconscientemente a la gente a buscar lo que se tiene y lo que no se tiene para gastar.

Además se está enseñando a los niños a ser consumistas y a gastar dinero justo en el momento del año en el que son más caros la mayoría de los productos. Los desempleados, aquellos con bajo salario o que no les ha ido bien en este año, experimentan una tristeza interna y una gran impotencia por no poder participar de la “fiesta” del consumo navideño y regalar cosas a sus seres queridos.

LOS ANTICONSUMISTAS EN NAVIDAD

Es tan preocupante este fenómeno que han surgido en el mundo movimientos en contra del consumismo navideño. Uno de ellos es la página web The Christmas Resistance Movement (Movimiento de Resistencia a la Navidad) que llama a boicotear las compras navideñas, las decoraciones, las tarjetas y todo tipo de gastos innecesarios.

“Nos rehusamos a participar de la industria de la Navidad. Les demostramos nuestro amor a nuestros familiares y amigos dándoles tiempo y cariño, no comprándoles cosas”, dice el grupo. El Buy Nothing Christmas (Navidades sin compras) es una propuesta de unos cristianos canadienses que proponen no comprar nada. Otras asociaciones anticonsumistas decembrinas son el Mouvement Anti-Noel (Francia), Steve the Pro Anti-Christmas (Reino Unido) y Center for a New American Dream (Estados Unidos). De otro lado los ambientalistas también se quejan de los montones de comida desperdiciadas y de que se duplican las toneladas de basura en el mundo festejando la Navidad.

El gasto de combustible y energía se multiplica y son miles los árboles cortados para transformarse en decoración navideña los cuales generalmente terminan, pasada la época, botados en la calle. Un estudio del Reino Unido arrojó que en esta época en el mundo occidental se sacrifican más de 2 millones de pavos y se consumen 5 millones de pudines.

Muchos padres, presionados por sus hijos y por la dictadura de la publicidad, piensan que para demostrar su amor les tienen que comprar costosos juguetes olvidando opciones de compras más económicas y amigables con la naturaleza como son los artesanales, sin empaques sofisticados, adecuados a cada edad y con materiales naturales y biodegradables, en los que se paga el producto, y no su publicidad.

A VIVIR LA NAVIDAD SIN SER CONSUMISTA

No queremos exagerar recomendando a ciegas estas tendencias anticonsumistas, pero debemos considerar los regalos no como una fría e interesada manifestación material sino como un gesto de amor.

Un abrazo, una llamada, una caricia sincera en la Noche Buena son regalos que pueden cambiar positivamente la vida de un familiar o amigo, y al mismo tiempo sembrar un sentimiento de felicidad. Algunos consejos para no consumir demasiado en estas celebraciones de Navidad y Año Nuevo son:

1- Solo adquiera o regale cosas que sean necesarias. Regalos sencillos, prácticos y que realmente hagan falta.

2- Aproveche los descuentos. Cíñase a un presupuesto. Cuando vaya a hacer compras navideñas vaya con una lista elaborada con anticipación, y no se salga de ella. Las compras hechas por impulso son las que más dinero le hacen malgastar y en la que se adquieren cosas que no hacen falta.

3 - Si va a comprar algo costoso pero no tan necesario para la casa espere unos días. Si después de fiestas sigue queriéndolo ya lo encontrará lo más seguro rebajado.

4- No compre ropa para las fiestas que luego nunca va a usar. Revise su vestuario y siempre encontrará ropa para ponerse y combinar. Y si ha de comprar algo nuevo trate de que luego pueda darle un uso.

5- No compre comida en exceso, ya que al final la tendrá que regalar o tirar a la basura. Use las sobras de las grandes comilonas familiares para el resto de los días.

6- Comparte con familiares y amigos los gastos de comidas y bebidas durante las celebraciones.

7 - No compre tanto adorno navideño. Recicle adornos de otros años, si le es posible diseñe con los niños sus propios adornos navideños caseros. Son más valiosos que cualquiera que haya comprado.

8 - Por último, regale experiencias a sus familiares (económicas salidas a cines, al parque, etc) en vez de tantos regalos materiales. Las experiencias vividas se quedan mejor en la memoria. En síntesis recuerde que ¡existe vida después de las celebraciones de diciembre! por lo que no debemos malbaratar ese dinero que ganamos sufridamente y que luego nos va hacer falta durante los durísima “cuesta de Enero”.

Con información de: Roque Herrera M.

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