Henry Cañas, un campeón sin entrenador
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Edson Cabeza Jabba

Henry Cañas, un campeón sin entrenador

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El lanzador de disco atlanticense, ganador del ‘Gran Prix Caterine Ibargüen’ en Barranquilla en mayo, logró la medalla de plata en los Juegos Nacionales 2019.

Dejó el boxeo porque en el barrio La Chinita jamás encontró un sparring que pesara, a los 13 años, 90 kilos como él. Emigró al béisbol, su deporte favorito, pero el alto costo de las manillas, de los zapatos y hasta los bombachos, lo dejaron out. Sin embargo fue el atletismo, sin pensarlo, la disciplina donde encajaría y obtendría dulces frutos.

Son las 10:05 de la mañana. El sol está incesante en el estadio ‘Rafael Cotes’, pero la brisa decembrina intenta amilanar su poder. De un mototaxi desciende Henry Cañas Brochero, el único lanzador de disco del Atlántico y reciente ganador de una medalla de plata en los Juegos Nacionales de Bolívar.

“¿Qué tal mi pana?”, expresa el corpulento atleta de un metro con 87 centímetros de altura y 127 kilos de peso.

Vestido con el uniforme de presentación de la delegación del Atlántico y con un bolso rojo, Henry camina hacia la tribuna para conversar con AL DÍA. Personal de aseo y mantenimiento lo saludan.

En la plática, Henry va desnudando secretos que dejan desazón. No tiene entrenador y es Juan Carlos Díaz, orientador cubano al servicio del Valle, quien le envía las rutinas para que las desarrolle en suelo currambero.

“No tengo entrenador porque no hay dinero. Aquí en el Atlántico solo estoy yo en la rama de varones. Lo peor es que no hay semilleros. Este año se logró ser medallista sin entrenador, pienso que he dado resultados y merezco un orientador especialista en lanzamiento”, enfatiza.

Con un registro de 49.28 metros, Henry se colgó la medalla de plata en los Nacionales y fue superado ampliamente por el antioqueño Mauricio Ortega, con un sello de  62.19 metros. “Es el mejor de Colombia. Mauricio entrena en Europa y es un ídolo para mí”, agrega el barranquillero de 21 años residente en Las Nieves.

Fueron 23 horas montado en bus para llegar a Bogotá el pasado 21 de agosto, sitio donde se preparó durante tres meses para construir los escalones hacia el podio en Cartagena.

“Me tocó prestar 200 mil pesos para viajar. Vivía en la casa de mi tía Erica Brochero y su esposo Bladimir Sanjuán. Tengo que agradecerle mucho a ella porque me dio estadía y  me alimentaba muy bien. Yo no puedo comer como una persona normal. Como mucho porque gasto mucha energía entrenando y compitiendo. Lastimosamente no les he podido pagar lo que cuadramos porque Indeportes no me ha dado el dinero para hacerlo”.  

Llegada al atletismo. A los 17 años, por iniciativa de su primo Omar Páez, Henry tiene su primer contacto con el atletismo. Tras los intentos fallidos en el boxeo y en el béisbol,  llega a la pista atlética del estadio Metropolitano. Allí se encuentra con Orlando Ibarra, actual presidente de la Liga de Atletismo del Atlántico, y quien le abre las puertas. “Orlando Ibarra fue mi primer entrenador y es como un papá para mí. Ahora, lastimosamente por cuestiones de tiempo y por su profesión como abogado, él no puede entrenarme, pero es un gran entrenador. Recuerdo que en 2015 Ibarra y Wilson Castro me dicen para que sea implementador en un torneo departamental y terminé fue inscrito como participante y siendo campeón”, rememora Henry quien vive entrenando entre Cali y Bogotá, en la capital del país junto al orientador Carlos Ladino.

Incluso, el cubano Díaz le ha manifestado sus deseos de que haga parte de la delegación valluna, pero aún la idea de marcharse de su terruño no ha hecho mella en el corazón de Cañas Brochero.

“Estamos esperando respuestas y ver qué propone Atlántico, si propone un mejor apoyo. Ya hubo una propuesta del Valle, pero uno siempre piensa en dejar en alto el nombre de su departamento. Es lindo cuando la gente te dice que te vio en la televisión o te vio en el periódico. Eso para uno es un orgullo. Uno salir de un barrio como Las Nieves, La luz, La Chinita, donde no se ve el deporte sino otras cosas, es un orgullo. Cuando uno logra salir es un ejemplo a seguir. Que los niños digan, si Henry pudo, yo puedo”.

Son muchos los sueños que Henry tiene, por ahora quiere seguir pisando fuerte para llegar algún día a los Juegos Olímpicos.

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