“Nunca me pasó algo de acoso ni nada en el arbitraje”: Leevan Suárez
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El árbitro barranquillero Leevan Suárez estuvo en el panel arbitral hasta julio del año pasado.
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Rafael José Castillo Vizcaíno

“Nunca me pasó algo de acoso ni nada en el arbitraje”: Leevan Suárez

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El árbitro barranquillero de 34 años de edad, que ya no hace parte del panel de réferis del fútbol profesional colombiano, dice que nunca tuvo inconvenientes con Ímer Machado y Óscar Julián Ruiz.

No garantiza ni descarta nada de lo que haya podido suceder con otros jueces. Leevan Suárez Gutiérrez solo habla por su propia experiencia: “Jamás viví algo así”.

El árbitro barranquillero de 34 de edad, que estuvo dirigiendo en el fútbol profesional colombiano entre mayo de 2012 y julio de 2018, dice que nunca afrontó alguna situación de acoso sexual y laboral con Óscar Julián Ruiz, Ímer Machado o cualquier otro miembro del arbitraje nacional como las que denunció públicamente un grupo de ex réferis encabezado por Harold Perilla.

No puedo asegurar que sí sucede algo, pero tampoco que no sucede nada, a mí, yo respondo por mí, nunca me pasó algo de acoso ni nada en el arbitraje”, expresó Suárez, que sigue dirigiendo a nivel local, en canchas de barrio.

Leevan dice que eso del ‘cartel del pito’, como ya se ha catalogado mediáticamente este nuevo escándalo del balompié criollo, “es un tema que se ha venido hablando hace rato”, pero aclara que él solo se ha enterado de “puros rumores”.

Suárez, sicólogo egresado de la CUC, explicó que para ascender en el arbitraje se requiere de mucho esfuerzo, valentía y coraje por lo difícil que resulta la actividad. “Y es que desde que uno entra a la cancha es considerado un bandido”, enfatiza.

El silbato atlanticense asegura que en algunos momentos notó que las equivocaciones no se medían de la misma manera y que existían preferencias por algunos nombres, pero lo miraba sin tanta suspicacia.

Es como en cualquier otro trabajo que a los jefes les puede caer mucho mejor una persona que la otra. Normal”, expresó Suárez.

A veces uno siente que hay otros compañeros que la embarran de la misma manera que uno y no se mide con el mismo racero, pero hasta ahí”, puntualizó.

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