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¡Sufriendo, dejando el alma, junior conquistó la novena!

En los 90 minutos Pasto se impuso 1-0 pero en la definición con cobros desde el punto penal los Tiburones ganaron 5-4

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Otra vez sufriendo, otra vez parecía que se esfumaba, pero no. Junior luchó y luchó anoche en el estadio El Campín de Bogotá ante Deportivo Pasto y logró el título de la Liga Águila I.

Parecía que con el error entre Sebastián Viera y Gabriel Fuentes la ilusión se esfumaba ante un batallador pero insulso equipo pastuso, que a su mejor estilo intentó amilanar a los barranquilleros, pero al final no lo logró.

El Tiburón sumó anoche su novena estrella en el fútbol colombiano y a la vez se convirtió en bicampeón, tras conquistar el segundo título de forma consecutiva, luego de la corona obtenida en el torneo pasado en la final que jugó ante Independiente Medellín en el estadio Atanasio Girardot en la capital antioqueña.

En los 90 minutos el juego terminó 1-0 a favor de Pasto y luego las acciones se fueron a los cobros desde el punto penal, definición en la que Junior fue más efectivo, no falló ningún cobro y se llevó el triunfo 5-4.

El primer partido, disputado el sábado pasado en Barranquilla, había finalizado con triunfo 1-0 para los Rojiblancos con tanto del volante argentino Fabián Sambueza.

Junior lo controló sin problemas

La primera mitad no tuvo mayores sobresaltos en defensa para Junior. Cuando pudo tuvo el balón y se defendió bien. Ofensivamente ofreció poco y se vio incapaz de vulnerar el arco pastuso ante la presión asfixiante a la que se vio sometido, en gran parte de los 90 minutos.

Con todo y eso los Tiburones se alcanzaron a acercar a los 7 minutos con un derechazo de James Sánchez que tapó sin problemas el portero Neto Volpi, luego con un tiro libre lejano de Fredy Hinestroza que se fue por encima del horizontal, pero sin peligro real para el arco pastuso.

Pasto apenas creó una opción importante de riesgo con un cabezazo-mano de José Ortiz que Viera contuvo sacando la mano derecha y despejando al tiro de esquina. No se acercó más el equipo de Alexis García, que en cada jugada en que alguno de sus dirigidos iba al choque y fauleaba a un rival, aplaudió. El mensaje era claro.

Error fatal de fuentes

La segunda etapa no tuvo mayores variaciones en el libreto, incluso, aumentaron más los pelotazos al área de la visita, pero sin problemas para Rafael Pérez y Gabriel Fuentes, de buen comportamiento hasta el gol de Pasto.

Carlos Hidalgo lo intentó a los 56’ con un remate a quemarropa ante Viera, pero el esférico pasó por arriba.

De ahí para adelante fue una seguidilla improductiva de centros desde todos los costados al área de Junior, pero por ningún lado se veía que podía entrar el gol que igualara la serie.

Hasta que llegó el minuto 80. Viera le entregó un balón a Fuentes en el borde del área, este se descuidó y el recién ingresado Ray Vanegas se lo robó y definió bien ante el achique de Viera para el 1-1.

El golpe fue muy fuerte para el equipo de Julio Comesaña. Afortunadamente Pasto demostró que el gol fue más por error de Junior que por mérito propio. No aprovechó que dejó ‘tembloroso’ a los Tiburones y finalmente la definición por el título se fue a los cobros desde el punto penal.

Junior no falló y fiesta rojiblanca

Y otra vez el drama de los penales. Como en el título del 2011 ante Once Caldas en el Palogrande de Manizales, esta vez la corona se definía en la infartante definición desde los doce pasos.

Allí Junior fue más efectivo y anotó a través de Luis Narváez, Michael Rangel, Rafael Pérez, James Sánchez y Sebastián Viera.

Pasto convirtió a través de Jown Cardona, Carlos Núñez, Mariano Vázquez y Neto Volpi.

El último de los nariñenses fue el sincelejano Ray Vanegas, que se había vestido de héroe al igualar la serie a falta de diez minutos para el final.

Algo habló Vanegas con Viera, al que le hizo un ademán de mandarlo a callar con el dedo índice en la boca. El delantero costeño remató fuerte arriba y hacia la derecha, pero el balón tomó mucha altura y se fue por encima del horizontal.

Fin de la película en El Campín, abarrotado de aficionados de Junior, muchos de ellos que viajaron a acompañar al equipo y que no fallaron. Junto a los jugadores se traen la novena estrella para Barranquilla, el bicampeonato y la confirmación de la hegemonía Rojiblanca, que por ahora sigue teñida con los colores junioristas. ¡Grande Tiburón!