El horario invertido que heredaron los músicos de Joe Arroyo
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Jonathan Díaz Cárdenas

El horario invertido que heredaron los músicos de Joe Arroyo

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A ocho años de la muerte del ‘Centurión de la Noche’ sus compañeros hablan de su legado.

Joe Arroyo, el artista más vendedor de la música tropical colombiana fue un gran bohemio. Se caracterizó por su particular horario nocturno, en el que se inspiró junto a sus músicos para crear grandes éxitos como La noche, Noche de arreboles o Centurión de la noche.

Sus jornadas laborales iniciaban a las 8:00 p.m. y culminaban a las 5:00 a.m., algo a lo que se debió acostumbrar su equipo de trabajo.

En una entrevista con Ernesto McCausland en los estudios de Discos Fuentes en Medellín el ‘Rey del Congo’ le confesó al fallecido cronista que escogía las horas nocturnas para estar alejado del bullicio de la ciudad. “La noche es más tranquila, el tonelaje de los carros baja bastante, ese es mi concepto, tal vez sea una locura… pero el tráfico es menor y no se percibe ese bullicio de los carros y eso nos permite que el sonido salga más nítido”.

Esa era su excusa para realizar una jornada normal de trabajo mientras los amantes de sus canciones dormían plácidamente, y poder después despertarles todos sus sentidos.

Ese horario invertido lo heredaron los músicos que más tiempo se mantuvieron a su lado, quienes confesaron que no hay pastillas, ni tratamiento médico que los retorne a su horario natural.

Uno de ellos es el timbalero Ricardo ‘el Pin’ Ojeda quien desde 1984 hasta el día de su muerte (26 de julio de 2011) fue uno de sus cómplices de aventuras noctámbulas. “Los músicos somos bastantes bohemios, pero a mí me tocó trabajar con Joe que era el más bohemios de todos. Me tuve que adaptar a ese raro horario de producción, al principio me costó trabajo, me cabeceaba mucho, pero pude adaptarme, esa fue una de las ‘herencias’ que me dejó.  Me acuesto por muy temprano a las tres de la madrugada y me despierto a las 11 de la mañana, a esa hora es que salgo al ruedo”, dijo en dialogo con AL DÍA El Pin.

Agregó que la única manera de que despierte temprano es cuando sale de gira y le toca estar en el aeropuerto a primera hora “del resto todas mis diligencias las programo después de mediodía. De veras no he podido retomar mi ritmo normal, he tomado pastillas, pero nada, llevo 35 años viviendo de noche”.

Cuenta el director de La Nómina del Pin que en ocasiones el hijo adoptivo de Barranquilla lo llamaba por teléfono a eso de las 2 o 3 de la mañana para explicarle una idea que le había surgido y le tocaba salir ‘volado’ para su casa. “Recuerdo que una vez sacó un casete viejo y me mostró unas notas que quería incluir en La noche y enseguida le dimos forma. La musa le llegaba de noche, era algo bien loco”, rememoró entre risas El Pin quien dice que para hacer sus jornadas más placenteras lee poemas de Pablo Neruda, ya que eso lo alimenta para escribir nuevas canciones como El Tiqui Tiqui, una que pronto grabará y a la que ahora en sus noches intentará encontrarle la melodía adecuada.

Por su parte Víctor ‘el Nene’ Del Real, el mejor amigo de Joe y uno de los grandes arreglistas que tuvo, contó que para mantener despierto a los músicos compraban vino, el único licor que le gustaba a Joe. “Cuando comenzábamos a ver a alguno cabecearse, enseguida activábamos el plan despierta que entre otras cositas incluía algunas picadas. Yo también soy noctámbulo, fácilmente me acuesto a las 5 de la mañana y despierto a las 2 de la tarde, creo que ya muero así, ya es difícil que cambie mi estilo de vida. Todos los que fuimos cercanos a él nos caracterizamos por este horario loco, te hablo del conguero Emil Galvis, El Peso, el bajista Obert López, el corista Guachi Meléndez y Juventino Ojito. Incluso Mary Luz Alonso y sus hijas también lo mantienen”.

Joe al lado de su equipo  de trabajo listo para trabajar durante la noche.

 ‘Su tren de trabajo era bravo’

El saxofonista polonuevero Juventino Ojito, quien le produjo más de 50 temas a Joe, recordó un poco del proceso creativo del artista cartagenero. “Él se ponía en el medio y nos dictaba las notas que le iban surgiendo. En los estudios de Discos Fuentes las jornadas arrancaban a las ocho de la noche y él comenzaba a transmitirnos toda su sabrosura. Tuvo muchas personas que le traducían esos sonidos y los plasmaban al pentagrama como Agustín ‘el Conde’ Martínez, Michi Sarmiento, El Nene Del Real y yo. En ocasiones había que asesorarlo, le decíamos que para producir tal sonido era mejor hacerlo con determinado instrumento y siempre se mostró receptivo”.

Ojito quien en 2017 fue nominado al Grammy Latino con su Son Mocaná por su trabajo Cumbia del Río Magdalena, ingresó al Staff creativo de la orquesta La Verdad en 1987 para producir el álbum Echao’ pa’ lante. Al año siguiente hizo Fuego en mi mente y luego vino En acción, LP que aún le genera mucha angustia. “Su tren de trabajo era bravo, a mí me tocó adaptarme a ese estilo nocturno y al tercer año de estar en su equipo enfermé. Mientras finiquitábamos En acción me dio un ataque soberbio de gastritis que me mandó a la lona. En ese momento hacíamos muchos conciertos y grabaciones, todo se juntó y sufrí un bajón de peso muy fuerte, perdí 20 libras en 15 días”, rememoró mientras arrugaba la cara.

El también productor de artistas como Gabino Pampini, Los Betos, Adriana Lucía, Colectro, entre otros, manifestó que pese a que desde los 16 años comenzó su carrera como músico y a esa edad administraba un billar familiar (Mi Cabaña) en Polonuevo (Atlántico), no la tuvo fácil para adaptarse a las jornadas nocturnas del creador del Joeson. Sin embargo, ahora le ve muchos beneficios. “Es mucho más productivo grabar de noche, porque el transporte es mucho más fácil, los músicos llegan relajados y se entregan por completo al trabajo, además los celulares suenan menos. Yo inicio desde las cinco de la tarde y culmino a eso de la una de la madrugada. La noche es un aliado permanente, hay sesiones incluso que culminan a eso de las cuatro, especialmente la de los coros”.

Sobrellevando a Joe

Una de las etapas más complicadas para Joe la vivió en 2002, cuando Juventino luego de una década de haberse entregado de lleno a otros proyectos, regresó a las toldas de La Verdad. “Fue un año muy difícil porque murió su madre y también su hija Tania de manera repentina, así que ni la noche servía para que llegará esa musa constante. Fue un milagro haber culminado esa producción (Fuego)”, concluyó Ojito, quien agregó que además de tener el reloj invertido, le aprendió a Joe que el libreto aunque estuviera listo y aprobado, se podía cambiar sobre la marcha.

Su exmánager, Luis Ojeda, contó que era difícil verlo despierto antes del mediodía y que el problema más grande se presentaba cuando les tocaba salir de gira por Europa. “Había que estar a primera hora en el aeropuerto, así que me la jugaba y como sabía que él venía sin dormir, entonces lo programaba en el primer vuelo, el problema surgía si se acostaba. Sin embargo, les decía a los empresarios que hicieran otra reserva por si el hombre se quedaba dormido y no aparecía. Cuando llegábamos a Europa todos andábamos con sueño y él con el bombillo a millón”.

“También me habitué a ese ritmo de trabajo, pero no me puedo dar el lujo de despertarme tarde, porque debo estar pendiente de mis teléfonos, soy el mánager de La Nómina del Pin y debo estar pendiente a cotizaciones y contratos. Generalmente me acuesto a la una de la madrugada y a las seis ya estoy despierto”, agregó.

La noche, su aliada

Joe escogía la noche porque era su aliada, así lo reflejó en varios temas. “Había una canción de Los Blancos que le fascinaba ‘Noche de ilusión’”, dijo Luis Ojeda.

Las disqueras le asignaban un ingeniero exclusivo. Discos Fuentes y Sony, le asignaron un ingeniero de sonido exclusivo para el horario nocturno de Joe. “Eso generaba un gasto adicional, pero las disqueras lo costeaban porque Joe les generaba ganancias millonarias”, dijo Luis Ojeda.

A los músicos nuevos había que decirles la verdad. Luis Ojeda dijo que a los músicos nuevos que ingresaban a La Verdad siempre les advertía el ritmo de trabajo. “Joe era un tipo diferente y por tanto sus jornadas también lo eran, así que él que se contrataba enseguida debía adaptarse”.

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