La verdadera ‘Comandante Beatriz’
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Si a Nidia no le hubiese ocurrido esta tragedia ella se imaginó como una mujer exitosa, trabajando y estudiando.
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Redacción ALDIA

La verdadera ‘Comandante Beatriz’

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Cuando Nidia es capturada es porque va a buscar el certificado judicial para empezar a trabajar en una supertienda.

En el camino por demostrar su inocencia, Nidia Esther Velilla Pérez se enteró de una noticia que ella y las demás víctimas de la masacre de Chengue esperaban: la captura de Shirly Luna Díaz, la verdadera ‘Comandante Beatriz’.

La aprehendieron en Córdoba en octubre de 2013. Era la compañera sentimental de ‘Juancho Dique’ y muy parecida al retrato hablado con el que las autoridades la buscaban por la masacre.

Mientras Nidia fue condenada a 40 años de cárcel y estuvo injustamente detenida seis años en cárceles de Barranquilla, Sincelejo y Valledupar, la verdadera ‘Comandante Beatriz’, nacida en San Onofre, técnica en criminalística y quien aceptó su participación en la masacre, fue sentenciada en agosto de 2015 a 5 años y 4 meses de prisión como coautora de los delitos de concierto para delinquir y desplazamiento forzado. Solo pagó tres años, porque resultó embarazada.

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Ella, al igual que Nidia, está en libertad. Pero esta última, carga con el peso de haber perdido seis preciosos años en los que tuvo que ver crecer a su hija desde la prisión.

Su niña es ya una joven de 17 años que está en la universidad. La dejó al cuidado de su esposo Eduardo Enrique Ramírez cuando tenía 6 años. Regresó del todo a su lado cuando tenía 12. Cuando ocurrió la masacre, estaba embarazada y aún así la creyeron culpable.

“Vamos, mami; vente con nosotros”, era la expresión que en cada visita a la cárcel le sacaba lágrimas a Nidia y la hacía sentir mucho más impotente. En ese estado de dolor permanecía hasta cuando recordaba que su defensor, Dios, estaba haciendo el trabajo de limpiar su nombre y buscarle su libertad.

 Culpable para todos

Cuando Nidia fue capturada nadie creía en su inocencia. En la sede del extinto DAS, un hombre y una mujer, funcionarios de esa entidad, se le acercaron a preguntarle por qué había hecho eso.

“No sabía de qué me hablaban, solo supe el por qué de mi captura un día después, cuando me llevaron muchos documentos para que los firmara. Me creyeron responsable, porque, primero me preguntaron si conocía Chengue, y como sí lo conozco, no mentí. Cuando supe que me echaban la culpa de la masacre, no dejé de llorar porque por los medios de comunicación conocí la magnitud de esa tragedia”.

Siempre supo que estaba metida en un gran problema, pero todo el tiempo confió en Dios, en que saldría a flote la verdad y que algún día esa tendría que brillar.

En febrero de 2019 el juzgado que la condenó por primera vez emitió un nuevo fallo en el que ella quedaba limpia porque por los años que llevan los hechos ocurridos, es decir, 18, lo que equivale a la mayoría de edad de un ciudadano, muchos de los delitos habían prescrito. Ese fallo no fue del agrado de Nidia, quien, sin vacilar y con la asesoría del abogado Miguel Mariano Salas, decidió renunciar a esa prescripción y pedirle al juzgado que la siguiera investigando.

“Soy inocente y debía salir como inocente”, dice sin ambages. Su anhelada absolución llegó en la sentencia del 29 de abril de 2019. Se enteró solo hasta los primeros días de mayo. Consiguió la plata para viajar desde Barranquilla, donde reside, hasta Sincelejo a notificarse.

Ahora no solo piensa en la deuda que el Estado tiene con ella y que por mucho que intente saldarle, no servirá para que recupere el tiempo que dejó de estar con su hija. También espera que bajen del sistema la orden de captura en su contra y que esta larga pesadilla termine de una vez por todas.

Mientras eso ocurre, Nidia carga como un documento más, el fallo absolutorio para mostrarlo cuando se lo pidan, en especial a las entidades bancarias, pues su anhelo es empezar a trabajar en mercadeo y ventas, para lo cual se formó a pulso, trabajando como niñera en Barranquilla.

Y es que la vida de Nidia no ha sido fácil, también fue víctima de la violencia en los Montes de María que en el año 2000 le asesinaron a su padre, después a un hermano y desde hace 15 años le desaparecieron a dos más (un hombre y una mujer).

Otros procesados

Por la masacre de Chengue también fueron procesados por omisión, en 2013, el contralmirante Rodrigo Alfonso Quiñónez Cárdenas, comandante de la Primera Brigada de Infantería de Marina para la época de los hechos; el capitán de Fragata Óscar Eduardo Saavedra Calixto, en ese entonces comandante de Batallón de Fusileros No.5 de Corozal (Sucre); el capitán de Corbeta Camilo Martínez Moreno, segundo comandante de ese mismo batallón, y los suboficiales segundos Rafael Euclides Bossa Mendoza y Rubén Darío Rojas Bolívar, adscritos para la época, a la misma unidad militar.

El expediente de Chengue, declarada por la Fiscalía como delito de lesa humanidad, relata que las víctimas fueron: Arquímedes López Oviedo, Cristóbal Meriño Pérez, Rusbell Manuel Oviedo Barreto, Geovanis Barreto Tapias, Luis Enrique Buelvas Olivera, César Segundo Meriño Mercado, Videncio Quintana Meza, Mario Manuel Quintana Barreto, Dairo y Santander López Meriño; Jaime Rafael Meriño Ruiz, Luis Miguel Romero, Andrés Meriño Mercado, Néstor Montes Meriño, Pedro Adán Ramírez, Luis Óscar Hernández Pérez, Manuel Guillermo Rodríguez Torres, Juan Carlos Martínez Oviedo, Rafael Romero Montes, Elkin David Martínez Oviedo, Alejandro Rafael Monterroza Meriño, Néstor Meriño Caro, Isael López Oviedo y Dairo Rafael Morales Díaz. 

*Con información de María Victoria Bustamante.

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