Un dolor que se convirtió en arte para ser sanado
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Liz Fernanda Támara, artista plástica sincelejana, artífice de ‘Mujer fragmentada’.
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Redacción ALDIA

Un dolor que se convirtió en arte para ser sanado

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‘Mujer fragmentada’ muestra las heridas silenciosas.

Hay amores que dejan huellas impiadosas que se convierten en dolores. Ese padecimiento necesita ser cantado, expresado o convertido en cualquier otra manifestación del arte para que pueda sanar.

La artista plástica sincelejana Liz Fernanda Támara lo hizo con las fotografías que integran la exposición Mujer fragmentada que no es más que una colección de rostros de mujeres comunes y corrientes que han sufrido algún tipo de violencia.

Esta muestra artística hace parte de la programación del Festival Enerino de las Artes, componente fundamental de las Fiestas del 20 de Enero. “Las 18 fotografías hablan sobre las rupturas y fragmentos que componen a una mujer en todos los sentires, violencias, desamores, amores y todas las cosas que nos pasan.

Incluso, hasta una cesárea es una herida, a pesar de que da vida, sigue siendo una herida. Entonces aquí muestro parte de esos dolores y esas luchas internas que tenemos todas y se convierten en heridas silenciosas”, expresó la artista.

En las fotos inmiscuyó todo tipo de mujeres, tallas y colores. Se observa a la mujer sincelejana en todas sus variaciones. “La obra parte de una herida mía, profunda, por una pérdida de un familiar que tuve. Yo utilizo el arte para sanarme, entonces empecé la obra con la búsqueda de las mujeres que conforman el dolor. Así se conformó esta obra maravillosa y sensible, además”, expresó Támara.

En total son 40 mujeres, pero por ahora solo expone 18, como inicio de la ampliación que quiere lograr para decirle a la sociedad que los dolores van por dentro, pero cuando se transmite se cura.

“La idea es llenar la ciudad y que la gente visibilice esos dolores y fracturas que tenemos las mujeres. Sobre todo en esta coyuntura donde la mujer padece por feminicidios, violencia familiar y en la calle. Desafortunadamente estamos en un pueblo donde hasta vestirse con un short puede ser síntoma de agresión, entonces hay que decirle a la gente aquí estamos y somos un poco”, puntualizó.

Con información de: Ernesto Benavides Sierra.

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