VIDEO | Parque Isla Salamanca, “fábrica” de oxígeno para Barranquilla
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Sistema de lagunas. Durante el recorrido acuático se puede apreciar la magnitud de los cuerpos de agua del parque y de la gran variedad de plantas y manglares existentes en toda el área.
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Jesús Blanquicet

VIDEO | Parque Isla Salamanca, “fábrica” de oxígeno para Barranquilla

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El área posee una extensión de 56.200 hectáreas que la hacen atractiva para investigadores de todo el mundo.

Una extensión de tierra a mitad del mar y el río. Un terrero que alberga decenas de islas que conforman un delta.  Un área que sus conocedores la denominan como el ‘aeropuerto Internacional de las Aves’, por la importancia que tiene para la conservación de estas especies.

Este es un espacio que alberga una larga barrera de arena donde finaliza el río Magdalena, si se ve desde el ‘Google Earth’, a un cliqueo el zoom de inmediato identifica la zona como “El Vía Parque Isla de Salamanca (Vipis)”, lugar donde las brisas cálidas del caribe ha dado paso a la formación de dunas parcialmente cubiertas con una vegetación xerofítica y más de 12.000 hectáreas de manglares que conforman uno  de los ecosistema considerado como los de mayor importancia en el mundo.

Todas esas características son visibles desde Barranquilla. La zona emerge desde la derecha del río Magdalena y llegar hasta allí, no es complejo, y resulta más fácil de los que muchos pueden creer.

Si se sale desde Barranquilla se debe tomar un bus en la calle 17 con destino al pueblo de Palermo, el viaje tiene un costo de $1.700, al llegar a este lugar se contrata el servicio de una moto y por $3.000  que lleva al turista hasta la entrada de parque. Los guías recomiendan hacer un pacto con el motorizado para que cuando se disponga a regresar

este lo busque a la entrada del parque y lo regrese a Palermo.

Otra opción es tomar un bus en la calle 17 con destino a Santa Marta y pactar con el conductor que lo deje en la entrada del parque. El costo podría ser de $7.000. Otra de las alternativas es llegar en vehículo propio.

Si el turista viene de Santa Marta, puede tomar un bus que se dirija a Barranquilla y bajarse en el sector de Los Cocos. El costo del pasaje puede ser de $12.000.

Un recorrido. De las 56.200 hectáreas de área protegida solo un aproximado del 5% de la extensión del parque es turístico, el resto es área virgen destinada para la conservación e investigación.

Al llegar, el visitante es atendido por Lina María García,  bióloga del parque y encargada de la investigación,  quien explica de manera didáctica la importancia del Vipis es un área.

“Esto es insuperable en el país, no solo por ser la única vía-parque, sino por todos los componentes marinocosteros que hacen el ecosistema, un lugar que también se convierte en una fábrica de oxígeno para Barranquilla”, dice la mujer con una sonrisa en su rostro.

La isla de Salamanca fue declarada en 1964 como parque nacional y recibió la denominación de ‘Vía Parque’ ya que permite a los visitantes observar bosques de manglar, ciénagas y playas desde la carretera que comunica a Barranquilla con Santa Marta.

La biodiversidad presente en el parque hizo que en 1998 la zona fuera declarada como sitio Ramsar de importancia mundial (tratado que respalda  la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos), y en 2000 como Reserva del Hombre y la Biosfera por la Unesco.

Los interesados en realizar ecoturismo en la zona deben tener en cuenta que la única entrada terrestre habilitada está en el sector Los Cocos, km 11 de la Vía Barranquilla-Ciénaga. En esta zona se encuentra ubicado el centro administrativo del parque;  además de  un centro de conferencias con capacidad para 30 personas; un museo de interpretación ambiental, cuatro senderos terrestres y uno acuático.

Lo anterior compone la oferta turística que ofrece el Vipis a sus visitantes, que oscilan entre 80 personas en promedio mensual, siendo la capacidad de carga del parque de hasta 160 personas.

Los turistas en su mayoría son investigadores, específicamente ornitólogos (persona que estudia las aves) de Japón, China, Francia, España y Norteamérica, pero entre octubre y enero, las visitas se incrementan debido al invierno nórdico o austral que  hacen que las aves migren y se concentren en esta zona del país.

A pocos metros de la entrada del parque están ubicadas las vallas que  indican el inicio de los cuartos senderos terrestres del parque: El Maglar, El Cocodrilo, Los Cangrejos y El Clemón. Recorrerlos todos toma dos horas aproximadamente con la compañía del intérprete ambiental que dirige la exploración ecológica.

Durante el recorrido por el sendero El Manglar, el guía, en este caso la bióloga García,  hace una inmersión real y conceptual en la cadena biológica del ecosistema de bosque de manglar. El recorrido de unos 150 metros se realiza sobre un puente de madera y se aprecian los diferentes tipos de mangles.

“Acá podemos encontrar cuatro de las cinco especies de mangles que existente el país: el salado, el amarillo y el rojo y zaragosa, dado a los componentes del agua entre dulce y salada. La especie de piñuelo está en otro tipo de bosques”, detalla García.

Estas especies ocupan el 21% de las hectáreas del parque, sumada a otras vegetaciones como tarullas, matorral espinoso, vegetación de agua dulce y arbustos típicos de un suelo semiseco tropical.

Una vez en el sendero El Cocodrilo, el visitante realiza un recorrido  a través de una representación de las cinco ecoregiones de Colombia, allí se puede apreciar el hábitat de caimán aguja, una especie amenazada presente en varias regiones del país.

 “Este recorrido permite observar especies de cocodrilos, huevos y conchas de estas espacies, además de otras especies. El parque posee 98 especies de invertebrados, 9 especies de anfibios, 35 especies de reptiles, más de 140 especies de peces, 199 de aves, muchas de ellas migratorias, endémicas y residentes”, señala la especialista.

Carlos Barraza, es una de las 31 personas que trabajan en el  parque, acompaña el recorrido y explica que también existen 33 especies de mamíferos que indican la diversidad del parque, además se observan refugios de especies declaradas en peligro de extinción.

“Podemos encontrar una variedad de elementos que ayudan a comprender la importancia de los diferentes ecosistemas que hay en el parque. Acá hay chigüiros, hurones, gatos pardo, zorros chucho y  ratas de anteojo”, dice Barraza.

El recorrido por el sendero Los Cangrejos permite conocer la vida de los reptiles de Salamanca, “en un ecosistema frágil” donde el cangrejo violinista se fusiona con el mangle, también se pueden ver reptiles como ranas, culebras e iguanas. Según la época del año se observa la Laguna de Colores. Por recomendaciones de los guías, el recorrido es mejor realizarlo en horas de la mañana.

Y por último el recorrido terrestre por El Clemón, en el cual se fusionan aspectos de astronomía, antropología y naturaleza en dónde los visitantes pueden conocer además,  aspectos relacionados con actividades de los antiguos pobladores de esta zona del parque las cuales se incorporan creando un espacio de encuentro con la naturaleza y la historia de nuestros ancestros.

Visita acuática. Árboles con alturas de hasta 30 metros se abren paso por el sendero acuático dispuesto para los turistas del parque. Arcadio Altahona, con más de 20 años vinculado al parque realiza diariamente recorridos de prevención y vigilancia.  Enciende el motor de la lancha y se adentra por el camino cubierto de tarullas y plantas acuíferas.

El primer recorrido lleva a los visitantes por el Caño Clarín Viejo, un complejo caudal de vegetación acuática recuperado en 2016 por Corpamag, que permite observar una vegetación más amplia acompañado de los sonidos de las aves.

El recorrido permite adentrarse al caño El Dedo, donde un sistema de manglares negros exponen sus raíces que protegen a la zona de la erosión costera,  y se convierten en un barrera natural contra los fuertes brisas maremotos, tsunamis, explica la bióloga García.

“Es importante el valor de estas especies en esta área, no solo es refugio de los cangrejos, peses, almejas y aves, sino que también protege a la misma naturaleza ante sus condiciones climáticas”, dice la especialista. 

Desde la parte trasera de la embarcación, Altahona acompaña la explicación de la bióloga y señala que los manglares ayudan a  “filtrar” la contaminación del agua que puede llegar a loa zona.

Del agua sobresalen unas raíces pertenecientes  a las especies de los neumatóforos que permiten a las plantas respiran aire en hábitats  con suelos anegados.

“Toda esta diversidad permite que cada año se realicen hasta 4 investigaciones, todas con el fin de entender el ecosistema complejo en esta zona del país, donde el agua dulce se mezcla con la salada, donde el delta del Magdalena permite estos canales”, señala Altahona.

El recorrido acuático permite ver la extensión de la Ciénaga de El Medio uno de los cuerpos de agua más grande del parque, después de Cuatro Bocas y El Torno

La lancha también se desplaza por el Caño de Manatí y sale en la Ciénaga  con el mismo nombre. Durante el recorrido se pueden apreciar diferentes tipos de aves como el águila Cienaguera, águila Caracolero, pájaros garrapateros y cientos de termiteros. 

“Las aves son indicadoras de que el área esta buena en salud, es la sabiduría de la naturaleza. Llegan acá por que consiguen alimentos y refugios que le permiten mantenerse acá por meses”, dice la bióloga.

El colibrí Ciénaguero y el caimán aguja representan las únicas dos especies endémicas del parque. “Hacemos constantemente investigaciones con la fauna y flora del parque, en uno de esos estudios pudimos determinar que el Vipis es el único lugar en el mundo que contiene la mayor concentración de el colibrí reinita (especie migratoria)”, detalla García.

La pesca masiva está prohibida, solo está permitida un tipo de pesca para subsistencia. “Los habitantes de las comunidades aledañas tienen permitido pescar en estas ciénagas, pero no pueden hacer del ejercicio algo comercial”, señala Altahona.

El recorrido por el sistema acuático demora unos 45 minutos, donde el sonido de las aves, el chasquido de las hojas de los  arboles conforman la banda sonora del Vipis.

Una vez terminando el recorrido sobre los diferentes escenarios que ofrece el parque, los visitantes tienen otras alternativas de entretenimiento en armonía con la naturaleza como picnis, lecturas, juegos de mesa en zonas dispuestas para tal fin.

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