“Ataque de abejas me hizo correr como nunca antes lo hice”
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Redacción ALDIA

“Ataque de abejas me hizo correr como nunca antes lo hice”

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Reynaldo Sarmiento Espinoza cuenta cómo se salvó de morir durante un ataque de abejas en el que perdió la vida otra persona.

“Primera vez que corro tanto en mi vida”, expresó Reynaldo Sarmiento Espinoza, de 49 años, tras sobrevivir al ataque de abejas africanizadas ocurrido el miércoles pasado en la calle 29 con carrera 37B, barrio El Tucán (Soledad), donde en ese mismo hecho perdió la vida Ernesto Fontalvo Ariza, de 65 años.

Sarmiento Espinoza explicó que no conocía a Ernesto Fontalvo, solo que trató de ayudarlo porque se percató de lo sucedido justo cuando transitaba por ese sector.

Iba pasando y vi gente afuera de sus casas mirando hacia un determinado lugar, cuando me acerqué más me percaté de que la gente comenzó a guardar los pájaros, no entendía que ocurría, caminé un poco más y fue entonces cuando vi a un señor tendido en el suelo”, explicó Sarmiento.

Inicialmente pensé que se trataba de una persona con problemas, pero alguien me aclaró que lo estaban atacando las abejas, de inmediato saqué una camiseta que traía en el bolso y me abalancé para socorrerlo, traté de cubrirlo, le dije que corriera, pero me gritó ‘no puedo, son muchas, ayuda’, el problema fue que luego el ataque se vino contra mí”, recordó Sarmiento.

La noble intención de Reynaldo se vio truncada cuando su vida se puso en peligro. “Ese ataque me hizo correr como nunca antes lo hice en mi vida. Creo que corrí unos 100 metros para poder perderlas”.

Sarmiento manifestó que las personas no ayudaron a Ernesto, al parecer, por no saber cómo reaccionar en una situación de esas. La impotencia era común entre los que presenciaron el nefasto acontecimiento. Fue cuestión de segundos, no creo que el ataque durara más de 20 segundos, pero fue mortal”.

Reynaldo sostuvo que le extrajeron del cuerpo al menos 15 aguijones, además sufrió lesiones en un ojo, pero nada de gravedad. “Cuando una abeja de esas te pica es como si te quemaran por dentro, como picaduras de candela, gracias a Dios me pude poner a salvo”, señaló.

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