Con testigos la Fiscalía le da credibilidad a su teoría
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Mauricio Sierra Payares y Yerlin Galindo Durán, procesados.
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Redacción ALDIA

Con testigos la Fiscalía le da credibilidad a su teoría

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El ente acusador presentó su primera artillería para demostrar responsabilidades

A casi tres años de cumplirse el asesinato del ganadero buenavistero, Emiro Cerro, se inició la mañana del martes el  juicio oral  en contra de Mauricio Sierra Payares y Yerlin Galindo Durán, involucrados en el asesinato.

Sierra, que era el conductor de la víctima fatal, y Yerlin, la compañera sentimental de Emiro, están señalados por la Fiscalía Novena Seccional de Corozal  del delito de homicidio agravado.

El primero en intervenir en la diligencia que se postergó hasta las 7:30 de la noche, fue un investigador  que se encargó de coordinar las estrategias que ayudarían a resolver los hechos que rodearon la muerte del ganadero.

Según él, el 11 de junio de 2016, unidades adscritas a la Sijin de Magangué (Bolívar) encontraron el cuerpo sin vida dentro de una camioneta en la vía que de Buenavista conduce a Juan Arias.

Informó que lo primero que hicieron fue detallar el gabinete fotográfico que había alrededor de la escena del crimen. De allí, lo que poderosamente les llamó la atención  fue el fenómeno cadavérico de córnea lechosa que arrojó una de las imágenes.

Antes de entrar a dar más detalles de los descubrimientos, aclaró que las primeras hipótesis que lanzaron los medios de comunicación en ese momento eran que Emiro  había sufrido un infarto, que el carro en el que se movilizaba sufrió un corto circuito, incluso que el prestante ganadero criador de toros de lidia había sido víctima de un hurto, debido a la gran cantidad de dinero que  manejaba, por lo que empezaron a descartar y adelanta las diligencia judiciales

Continuó con el relato diciendo que otra situación especial fue el hallazgo de unas huellas en la puerta del copiloto, que indiscutiblemente les arrojó que terceras personas estuvieron en el lugar.

Otro aspecto importante que detectaron fue que el epicentro de la conflagración se halló en la silla del copiloto.

Es preciso señalar que los cuerpos expuestos a gran fuego  en criminalística la posición del boxeador, lo que les indicaba que Emiro Cerro fue puesto en el vehículo.

Esta última situación que concuerda con la versión brindada por el supuesto testigo presencial, que aseguró que al hombre lo arrastraron  hasta acomodarlo en la silla del conductor.

A buscar las verdaderas causas

Comenzó para ellos la ardua labor de buscar las verdaderas causas de este deceso.

Por ello, recurrieron a un ingeniero automotriz que le hizo  el peritaje al vehículo y dictaminó que el sistema eléctrico del carro nunca sufrió ninguna avería, que por el contrario todo estaba en perfecto estado. Así mismo, que en el informe del Instituto de Medicina Legal no quedó evidenciado que haya sufrido un paro cardíaco.

Al continuar  con su relato argumentó  que en una ampliación del protocolo de necropsia lo que se conoció es que Cerro murió violentamente.  Así las cosas, con  una inferencia razonable de que lo que ocurrió no fue un accidente, sino un homicidio, procedieron a recrear el  día anterior a  la  muerte de Emiro,  información que solo podían brindar las personas que estuvieron  con él durante sus últimas horas como lo fueron  su conductor, un menor de edad y la compañera sentimental del occiso.

En ese orden de ideas, al primero que entrevistaron y no en calidad de indiciado  fue a  Mauricio, quien  para esa fecha manifestó que ese día como de costumbre llegó a cumplir sus deberes. Que a eso de la 1:00 a 1:30 fueron a la finca Cartagena y que de allí salieron con destino a Buenavista.

Lo que realmente causó curiosidad entre los policías judiciales en esa entrevista es que Mauricio les comentó que se quemó con unas sopas y que Cerro se tomó unos potencializadores sexuales, precisiones que manifestó sin ser cuestionado para lanzar esas respuestas.

No obstante, una persona a la que Sierra Payares le comentó lo de la quemadura, dijo en entrevistas que este había dicho que estaba meneando las sopas con la cuchara, pero que esta estaba equidistante y el agua estaba recién puesta.

Entre tanto, Yerlin Galindo durante este mismo procedimiento dijo poco o nada. Lo únicó que expresó  es que  un médico legista le había dicho que su pareja falleció porque tenía el corazón grande.

Sin embargo, el policía interrogado, afirmó que en  las labores de vecindario ninguno dejó entrever que el afectado sufría problemas coronarios.

En la camioneta en que hallaron el cuerpo sin vida, encontraron además un celular al que sometieron a un peritaje.  Además, le  solicitaron a los operadores de telefonía datos sobre el portador del móvil.  En esa búsqueda descubrieron que la línea estaba a nombre  de  Mauricio Javiera Sierra Payares, pero supuestamente era utilizado por Galindo Durán.

Un análisis efectuado a ese número proporcionó un registro de  141 llamadas salientes y entrantes que coincidían con su esposo, mientras que con Mauricio, las comunicaciones reportadas fueron de 1.146, es decir, que el 97% de las llamadas las sostenía con Mauricio.

El testigo presencial de los hechos también arribó al Palacio de Justicia de Corozal y narró que ese día se dispuso a llevar una carrera de Magangué a San Pedro,  cuando se devolvió, no cogió por la calle principal, sino  por la trocha, es decir, por Juan Arias, por cercanías.  Él observó que venía una camioneta cuatro puertas plateada orillándose, por lo que apagó las luces  y se escondió  detrás  de un matorral, se percató que  pasó una motocicleta a alta velocidad, y que el muchacho de la moto se puso a hablar con el sujeto del carro, luego observa cómo el chófer,  que sería Mauricio,  se bajó del lado derecho, sacó un cuerpo, lo arrastró por la parte delantera del vehículo y lo puso en el puesto del piloto. Minutos después el joven que para el no supera los 20 años, lo ayudó a acomodarlo, además es el que sacó del baúl de la camionetauna una pimpina de combustible y se la entregó al hombre robusto, alto y blanco, luego del lado derecho regó el líquido y salió encendido de las rodillas hacia abajo, con el poncho que tenía empezó a apagar el fuego. El menor prende la motocicleta, el conductor se sube y arranca. A pesar de que estaba a unos metros, logró ver la escena, debido a que las luces estaban encedidas de la camioneta y todavía estaba clara la noche.

Reconoció a Sierra Payares en un álbum fotográfico que la Fiscalía le mostró.

Precisó que su experiencia en combustible le ayudó a determinar que el líquido utilizado fue acpm, pues de ser gasolina todo se hubiese encendido.

Otro de los 12 interrogados corroboró que Mauricio tenía las quemaduras de las rodillas hacia abajo, pues el día en que lo visitó  lo encontró en bóxer y las heridas expuestas en esa parte.

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