El relato de un barranquillero que demoró 13 horas “preso” en un aeropuerto de México
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Jesús Blanquicet

El relato de un barranquillero que demoró 13 horas “preso” en un aeropuerto de México

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El hombre asegura que iba al país azteca a disfrutar de unas vacaciones con su esposa. “Las autoridades migratorias mexicanas fueron hostiles, agresivas y humillantes”, dice.

Jorge Reales asegura que un sus 40 años de vida “jamás” se había sentido tan humillado como la tarde-noche del pasado 10 de febrero.

Todo comenzó a las 11 de la mañana de ese día. El hombre, abogado barranquillero residenciado desde 11 años en Bogotá, decidió irse de vacaciones con la esposa a México. Juntos tomaron un vuelo y arribaron al Aeropuerto Internacional Benito Juárez, en la capital del país azteca, donde realizaron los trámites de inmigración.

 “A mi compañera le fue autorizada la estadía por 7 días, a mí en cambio me dijeron que debía realizar una entrevista ante el Instituto Nacional de Migración de ese país para efectos de verificar información”, cuenta.

Al momento de la entrevista, dice el hombre que indicó los motivos del viaje, mostró la reserva de hotel, los datos de las personas de contacto en México. De igual el tiquete de retorno y los datos de su  visa de Estados Unidos vigente y un ingreso “sin inconvenientes” a Europa (Suiza y Alemania).  Todo con el fin de demostrar que no usaría ese país para ir ilegalmente a EEUU.

“Los funcionarios me comunican que no puedo ingresar al país, al exigirles por qué  se limitaron a decirme que esa información me la suministraban estando ya en Colombia a través de la Cancillería. Les manifesté que debía comunicarme con mi esposa –ya habíamos sido separados cuando me llevaron ingrese a la sala de entrevista-, y la respuesta fue de que migración no se encargaba de esos trámites”, explica Reales en diálogo con AL DÍA.

Inicia la tortura

El jurista, especialista en Derechos Humanos, describe que fue ingresado a “una tétrica” sala junto a varios colombianos y personas de otras nacionalidades de América del Sur y un Cubano.

“Allí no había agua en los inodoros ni lavamanos. Fuimos obligados a ingresar sin maletín, sin celulares, nos hicieron quitar los cordones de los zapatos, los relojes, pulseras, nos quitaron los lapiceros y ni siquiera una revista para leer permitieron ingresar. Nos mantuvieron incomunicados por más de 6 horas, hasta que nos permitieron hacer una llamada de algo más de un minuto”, narra el hombre con voz pausada.

Indica el barranquillero que la actitud de las autoridades migratorias Mexicanas fue “en todo momento” hostil, agresiva y humillante. “Fuimos tratados como delincuentes presos, aun cuando nuestra situación era meramente de carácter administrativo. Nos decían que nosotros le llevábamos el narcotráfico a su país”.

¿Práctica frecuente?

 Relata que la compañera, desesperada por no recibir noticias de él, decidió retornar a migración y asumir la condición de inadmitida y también fue ingresada (4 horas después) a una sala contigua que reunía las mismas condiciones que  en las que estaba Reales.

“Espere en esa sala aproximadamente 13 horas vigilados por cámaras y personal de seguridad hasta que fui notificado del vuelo de mi repatriación. Durante ese tiempo solo recibí como alimento un pan con jamón y una gaseosa en lata. También me informaron que por haber ingresado mi compañera con posterioridad no podían retornarnos en el mismo avión. Proteste vehementemente pero fue infructuoso”, asegura.

 El vuelo de repatriación del barranquillero salió a la 1 am con destino a Bogotá. Llegó día 11 a las 5 de la mañana. “Algunos funcionaros de bajo nivel de Migración Colombia nos expresaron su solidaridad y nos indicaron que las decisiones de inadmisibles en México y los malos tratos a viajeros colombianos se ha vuelto una práctica frecuente”, afirma.

Señala que la recibir sus pertenecías se percató que habían sido manipuladas, en razón de que fue violentado el candado que le había puesto, así como el plástico de seguridad. “Formulé una queja ante la aerolínea y la persona que me atendió me indico lo mismo que los funcionarios de Migración Colombia”.

 “Parte también de la indignación, rabia e impotencia que toda esta situación me produjo, lo generó el comentario de uno de los custodios de la sala cuando afirmó, sin sonrojarse, que la decisión del Gobierno de México de rechazar el ingreso de colombianos, Venezolanos y Ecuatorianos principalmente, obedecía a una imposición del gobierno Trump, el mismo que se ha cansado de humillar a los mexicanos dentro y fuera de EEUU. Así de progresista y humana es la izquierda Mexicana liderada por Obrador”, manifestó el abogado.

Indicó que el viernes se trasladará a la Cancillería para conocer las razones exactas de su deportación desde México a Colombia. 

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