ESPECIAL | Así fue como los ‘Culebros’ se apoderaron de Santa Cruz
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En el cementerio de Santa Cruz sepultaron al agricultor asesinado y desmembrado el pasado el pasado lunes 14 de enero. Abel Antonio Ávila, de 78 años, (foto derecha) contaba con el aprecio de toda la comunidad por su don de gente.
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Andrés Gaitán García

ESPECIAL | Así fue como los ‘Culebros’ se apoderaron de Santa Cruz

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A punta de robos, asesinatos y crueldad, la banda aterrorizó a los habitantes del corregimiento durante seis años.

Los ‘Culebros’, la banda conformada por miembros de una misma familia: los Pérez Cabrera, prácticamente se adueñó de Santa Cruz, un corregimiento apacible de Luruaco que de pronto se vio sorprendido por estos sujetos que robaban, mutilaban, mataban y hasta descuartizaron a placer ante la mirada indiferente de las autoridades.

AL DÍA visitó el pueblo durante tres días y con base en testimonios y documentos pudo establecer una cronología criminal que revela como los ‘Culebros’ fueron aumentando en sadismo con el paso de los años hasta, finalmente, asesinar y descuartizar al agricultor Abel Antonio Ávila, de 78 años, el pasado lunes 14 de enero.

El cruel homicidio de Abel, hombre querido y apreciado por la comunidad, desató la ira del pueblo. La gente se organizó y en la mañana del martes 15 lincharon a Keiner Pérez Cabrera, 20 años, alias ‘Culebrito’, señalado como uno de los asesinos del veterano agricultor. La noche anterior a este les prendieron fuego a tres casas de los Pérez-Cabrera.

Los otros ‘Culebros’ y sus familias tuvieron que salir del pueblo escondidos en dos camionetas de la Fiscalía porque también los iban a linchar. Los vehículos fueron atacados a piedra y machete por la comunidad, y casi a la salida del pueblo una bala, al parecer disparada por un policía, mató a Jeison Vásquez Pérez, de 17 años, quien iba para una tienda del barrio y quedó en medio de la trifulca.

Los trágicos hechos pusieron a Santa Cruz en primera plana a nivel nacional por un par de días. Así fue como un pueblo olvidado, de 1.100 casas y 6 mil habitantes, en su mayoría campesinos que derivan el sustento del cultivo de yuca, maíz, ñame y plátano, entre otros productos, se convirtió en noticia nacional y entró en el radar de las autoridades.

El miércoles 16 de enero las máximas autoridades departamentales en cabeza del Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano; el director seccional de la Fiscalía, Rodrigo Restrepo; y el director de Seguridad de la Policía Nacional, general William Salamanca; visitaron Santa Cruz y prometieron medidas para restablecer el orden y reforzar la institucionalidad.

DANILO, LA PRIMERA VÍCTIMA

La memoria colectiva del pueblo registra el primer asesinato de los ‘Culebros’ en la madrugada del domingo 26 de enero de 2014. La víctima fue Danilo David Villa Otero, de 26 años, a quien mataron de varias puñaladas en el cuello.

Allegados relataron que Danilo estaba en una caseta, en un baile de pre-carnaval, y se encontró con unos primos lejanos: uno de apellidos Barrios, alias el Mono, nacido en Venezuela, pero de padres nativos de Santa Cruz; también con Keiner Pérez Cabrera, alias Culebrito, quien tenía 16 años en ese momento; Luis Cabrera, alias el León, y una mujer. La versión indica que los ‘Culebros’ llevaron a Danilo al cauce del arroyo ‘Sabana’, y lo asesinaron a puñaladas por no dejarse robar el celular.

También lo torturaron haciéndole profundos cortes en brazos y piernas. Danilo David Villa Otero estudiaba idiomas, residió en Bogotá una temporada y trabajó en vigilancia privada. Luego regresó y se radicó con sus familiares en Luruaco, pero viajaba con frecuencia a Santa Cruz a visitar a sus parientes, era un joven apreciado y respetado, apasionado por el Carnaval y el baile.

El homicidio de Danilo fue denunciado ante las autoridades y Keiner y Luis fueron capturados, así como alias el ‘Mono’. Casi que inmediatamente Keiner y Luis quedaron libres porque eran menores. El ‘Mono’ salió por falta de pruebas y se fue, pero dejó un legado criminal que iba a marcar el futuro de Santa Cruz.

Cuentan que un día Keiner, arrepentido, le confesó a los amigos de la víctima que el ‘Mono’ había asesinado a Danilo porque no se quiso dejar robar, y además lo había torturado y amenazó con asesinar a los testigos si contaban algo a las autoridades.

“Sobre el ‘Mono’ se sabe que fue delincuente en Venezuela y allá dejo varios muertos, incluyendo una pareja a la que degolló durante un atraco. Cuentan que se les metió a la casa y los pasó a cuchillo solo porque le dio la gana. Se vino a esconder a Santa Cruz y les enseñó a sus primos menores a robar y a matar, era un tipo sanguinario, un asesino, un psicópata. Dicen que ahora vive en Barranquilla”, relató un habitante del pueblo quien pidió reserva.

POR UNA BOTELLA DE RON Y $30 MIL

La madrugada del 1o. de septiembre del año pasado Jairo Antonio Lemus Vásquez, de 54 años, caminaba borracho rumbó a su casa situada en la carrera 4B con calle 5, barrio La Candelaria, en Santa Cruz, llevaba una botella de Cocoanis y $30 mil en el bolsillo.

En el puente que cruza el arroyo, a pocos metros de su destino, se topó con la muerte personificada en Alex Pérez Cabrera y su hermano Keiner Pérez Cabrera, alias Culebro y Culebrito, respectivamente; Luis Cabrera Palacín, alias León, y Sergio José Sarmiento Cabrera, todos miembros de la banda los ‘Culebros’, reconocidos como ladrones y asesinos que tenían azotado el pueblo.

Fue la última vez que vieron vivo a Jairo, a las 6:30 de la mañana lo encontraron asesinado debajo del puente. Al igual que a Danilo le pegaron varias puñaladas en el cuello. Testigos le dijeron a los familiares que los ‘Culebros’ se lo habían llevado debajo del puente, y lo asesinaron porque nos les quiso entregar la botella de licor y el dinero.

“Vayan y trabajen vagos de mi****” serían las últimas palabras que gritó Jairo Antonio a los miembros de la banda antes de que lo asesinaran, relataron los vecinos a los familiares, con mucho miedo, ya que la gente de la zona también fue víctima de los delincuentes, quienes residían a pocos metros del lugar del homicidio, junto a una cancha de softbol en la calle 5 con carrera 13, barrio La Isla.

En la Inspección de Policía de Santa Cruz se radicó una denuncia por el asesinato de Jairo Antonio, y desde esa dependencia se enviaron copias a la Fiscalía de Sabanalarga y la Subestación de Policía de Santa Cruz.

AL DÍA conoció que los investigadores abordaron el caso y todas las pruebas apuntan a que los ‘Culebros’ son los responsable del homicidio de Jairo Antonio. La fuente consultada aseguró que a finales del año pasado les iban a dictar orden de captura a varios miembros de la familia, pero el martes 20 de noviembre del año pasado asesinaron en Luruaco al tendero John De la Rosa, 35 años, y la Fiscalía concentró todos los esfuerzos en encontrar a los responsables dejando quietos a los ‘Culebros’.

HASTA QUE DESCUARTIZARON

La tercera víctima de la banda fue el agricultor Abel Antonio Ávila, de 78 años. El pasado lunes 14 de enero, a las 7:30 de la noche, los familiares del viejo encontraron el cadáver desmembrado en su finca de 2.5 hectáreas, de nombre Los Cocos, situada a la salida del pueblo.

“Le cortaron la cabeza, las piernas, los brazos y el miembro viril, solamente quedó el tronco. Las partes que le cercenaron se las metieron debajo y lo taparon con hojas. Lo dejaron en un pozo que mi papá tenía para guardar la cosecha de mango que es muy abundante”, relató Yoanis Ávila Sarmiento, hija de Abel.

Enseguida los familiares de la víctima y la comunidad responsabilizaron del atroz crimen a los ‘Culebros’, ya que desde hace años la banda venían azotando la finca de la víctima (y la de otras personas) con robos continuos y repetidamente, e incluso habían amenazado de muerte al veterano agricultor.

De hecho en la inspección de Policía de Santa Cruz, en una revisión rápida, encontraron 11 denuncias contra los ‘Culebros’, siete por hurtos y amenazas en contra de gente del pueblo, la mayoría agricultores, personas de edad avanzada y mujeres.

Las denuncias fueron remitidas a la Fiscalía de Sabanalarga y en ciertos casos también a la Subestación de Policía de Santa Cruz, pero nunca prosperaron. En una respuesta la Fiscalía le dice al inspector de Policía que las amenazas no son de persona a persona, y desestiman la investigación.

Los relatos contenidos en las denuncias en contra de los ‘Culebros’ son casi idénticos, e ilustran el infierno por el que seguramente pasó Abel Antonio cuando encontraba a los bandidos robando sus cultivos.

Una de las denuncias dice: “El día 6 de marzo del presente año, aproximadamente a las 9:00 de la mañana, saliendo de la finca de mi propiedad, ubicada en el sector del Coro, me encontré con Keiner Pérez Cabrera, quien tenía un machete y me amenazó de muerte; también me amenazó Alexander Pérez Cabrera, quien me dijo ‘te voy a matar’.

No es la primera vez que estas personas me han amenazado de muerte porque los he encontrado robando dentro de mi predio y armados con machetes, esas personas son peligrosas, ya que están sindicadas de matar a una persona a machete en esta comunidad”.

El horrendo asesinato de Pedro Antonio, hombre querido y apreciado en la población por su amabilidad, fue la gota de rebosó el vaso y el pueblo explotó con la rabia que la gente llevaba acumulando durante años. Después de encontrar el cuerpo, familiares y gente de la localidad se unieron y quemaron tres casas donde residían los ‘Culebros’ y sus familias.

Cuando amaneció una turba encontró y linchó a Keiner, alias Culebrito. Su hermano, Alexander Pérez Cabrera, el ‘Culebro’, alcanzó a escapar por el monte, llevaba una herida en la cabeza y tres puñaladas en la espalda. El resto de la familia tuvo que ser protegida y los sacaron del pueblo en los carro del CTI. Al ‘Culebro’ las autoridades lo encontraron muriéndose en un monte y también se lo llevaron custodiado.

Actualmente permanece en el Hospital de Sabanalarga bajo custodia y protección policial. El temor de la fuente judicial consultada es que las autoridades no logren reunir evidencia suficiente a tiempo para que un juez dicte las órdenes de capturas contra los ‘Culebros’, y ellos simplemente desaparezcan ya que no tienen ninguna medida en su contra. Por eso es tan importante que la comunidad de Santa Cruz supere el miedo y denuncie a estos bandidos.

Sobre todo que los testigos pierdan el miedo y hablen para que los puedan judicializar, y tanto mal y sufrimiento que les causaron a los habitantes no queden en la impunidad. Sin embargo, la gente del pueblo tiene algo muy claro, y es que ni los ‘Culebros’ ni sus familiares pueden regresar, y si lo hacen “los vamos a picar”, afirmó un habitante consultado por este medio sobre la crueldad de los miembros de esta banda.

Incluso en la entrada del cementerio los pobladores colgaron un aviso advirtiendo que no van a permitir que en ese lugar sepulten a Keiner Pérez Cabrera, ‘Culebrito’, o queman el cajón con el cadáver dentro. Hasta el momento el cuerpo permanece sin reclamar en Medicina Legal en Barranquilla. Se supo que en los alrededores de Luruaco ningún poblado quiere permitir el entierro del temido delincuente por temor a atraer a los ‘Culebros’ que quedaron vivos.

LOS DEJARON LISIADOS

Los Culebros también dejaron lisiados a dos habitantes del municipio, dos campesinos humildes a quienes atacaron de forma similar, cuando estaban solos en sus parcelas durmiendo. Una de las víctima es Gustavo Vásquez, apodado ‘Monchi’, un hombre con condiciones cognitivas especiales. Hace seis años ‘Monchi’ dormía en la parcela de su familia, situada junto a la finca los ‘Cocos’, la propiedad de Abel Antonio Ávila, el agricultor asesinado y descuartizado por la banda, hecho que desató esta ola de violencia.

Los familiares de ‘Monchi’ contaron que a la madrugada los ‘Culebros’ se metieron en la parcela y a punta de garrote le fracturaron los dos brazos a ‘Monchi’, y además le pegaron varios machetazos para atracarlo y robarle el cultivo. “Lo dejaron casi muerto, eso se denunció y a ellos no les hicieron juicio, ahora que paso lo del señor Abel la Fiscalía vino a hablar con nosotros, queremos que esa gente vaya presa porque eran el azote de este pueblo, que los metan presos y nunca más vuelvan por acá”, afirmó un familiar de ‘Monchi’, quien pidió reserva.

Por el ataque Gustavo Vásquez perdió la movilidad de sus brazos, y ahora no puede valerse por sí mismo. “El tiene su discapacidad, pero antes se valía solo, salía en su bicicleta y se ganaba su plata desyerbando cultivos, ahora pasa todo el tiempo en un silla, postrado y con esos brazos que no le soldaron bien”, relató el familiar.

Y hace un año, el 27 de enero de 2018, en forma casi idéntica, los ‘Culebros’ dejaron también lisiado a Gabino Rafael Zuñiga Palacio, 60 años. La denuncia, radicada por un hermano de la víctima en la Inspección de Policía de Santa Cruz, señala que Gabino estaba durmiendo en su casa del barrio Las Palmas, del corregimiento, cuando fue atacado a machete por los Culebros para robarle $20 mil.

En la denuncia se señala como responsables del ataque a: Didier Junior Guerrero Vásquez, Keiner Pérez Cabrera, Misael Eduardo Sarmiento Orozco y Didier Guerrero Vásquez, integrantes, de acuerdo con el denunciante, de la banda los ‘Culebros’.

Gabino le contó a este medio que los bandidos lo machetearon a pesar de que les entregó el dinero, y se salvó porque se alcanzó a arrastrar hasta la casa de un hermano, quien lo socorrió. Por el ataque el agricultor estuvo seis meses internado en el Hospital Barranquilla, y quedo lisiado de sus brazos.

De ser un hombre funcional y acostumbrado a trabajar la tierra, Gabino es ahora una sombra que vive en una silla y no puede ni orinar sin ayuda. Quien quiera ayudar a este hombre puede llamar al celular 322-632-0605. Al igual que la mayoría de las 11 denuncias conocidas por este medio en contra de los ‘Culebros’, el caso de Gabino fue remitido a la Fiscalía de Sabanalarga y nunca paso nada.

‘JEIPRES, EL ARTISTA’

El infierno en el que los ‘Culebros’ tenían sumido al pueblo también influyó en la muerte de Jeison Vásquez Pérez, de 17 años, asesinado por un disparo de la Policía (según sus familiares). El hecho se dio cuando las autoridades sacaban de de Santa Cruz a los miembros de la banda y a sus familiares, para evitar que los lincharan.

Yoladis Vásquez Pérez, hermana de Jeison, explicó que el muchacho permanecía en su casa con su familia, y salió comprar una gaseosa. Al doblar la esquina quedó en medio de la lucha que tenían los policías y la comunidad, que quería que les entregaron a los ‘Culebros’ para lincharlos. Yoladis cuenta que la bala le entró a su hermano por la parte posterior de la cabeza y le salió por el ojo derecho.

La familia señala como responsable a un policía que estaba uniformado, y exigieron que las autoridades encuentren al responsable y sea castigado. “El que hizo el tiro es un policía bastante moreno, achinado, eso nos cuentan los que vieron, estaba de uniforme”, aseguró Yoladis. Jeison Vásquez Pérez tenía el sueño de ser un cantante de champeta de talla internacional, y su nombre ante el público era ‘Jeipres, el artista’.

Sus familiares relataron que llevaba dos años participando en el Festival Vallenato del pueblo, y había ganado reconocimiento al punto que los dueños de los picó lo buscaban para que les grabara temas. Recientemente había compuesto una canción para la Mojosa, uno de lo estaderos más populares del corregimiento.

Y para Carnavales tenía otra canción planeada y trabajaba duramente para terminarla y sacarla al tiempo con las fiestas. “Mi hermana, en esa canción que tengo medio compuesta voy a nombrar a toda mi familia”, le dijo Jeison a Yoladis días antes del fatídico hecho. Con la ayuda de su familia ‘Jeipres, el artista’ había grabado dos canciones y un video.

“Queremos que castiguen al policía, porque él no tenía que dispararle a mi hermano, no fue una bala perdida, él le disparó directamente a la cabeza, queremos que se haga justicia”, manifestó Yoladis.

El mismo sentimiento embarga a los residentes de este corregimiento, quienes afirman que el pueblo aguantó durante seis años los crímenes y la crueldad de los ‘Culebros’, hasta que todo explotó en un infierno que se llevó la vida de tres personas. La gente ahora solo pide que los miembros de la banda sean judicializados y nunca regresen.

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