ESPECIAL | Con sim card ‘clonada’ y videos, el Gaula cazó a Tomás Maldonado
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Foto detalle: 
Momentos en que el Gaula inspecciona la ropa de Maldonado Cera y se realiza la incautación de un pantalón de sudadera de color azul oscuro, con franjas blancas, que sería la prenda que llevaba al asesino de Brenda Pájaro el día del homicidio.
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Andrés Gaitán García

ESPECIAL | Con sim card ‘clonada’ y videos, el Gaula cazó a Tomás Maldonado

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El grupo antiextorsión y secuestro de la Policía trabajó durante 7 meses para resolver el asesinato de Brenda Pájaro.

Un trabajo titánico, silencioso y precisó, realizó el Gaula de la Policía durante siete meses para llegar hasta el barrio El Milagro, en Barranquilla, y capturar a Tomás Manuel Maldonado Cera por el asesinato de Brenda Inés Pájaro Bruno, ama de casa de 44 años que desapareció el miércoles 25 de julio del año pasado tras dejar a su hija menor en una fundación que atiende a menores con capacidad diferentes, en el barrio Ciudad Jardín, norte de Barranquilla.

A raíz de la captura las autoridades han descubierto que Maldonado Cera sería el ‘Satánico’, un temido asesino serial de homosexuales y mujeres que llevaba más de 20 años matando impunemente, que se aprovechaba de los huecos del sistema judicial para burlar a las autoridades.

La investigación por el caso de Brenda Pájaro empezó el mismo día en que se reportó la desaparición: miércoles 25 de julio del año pasado. A los pocos días el Gaula de la Policía se sumó al grupo interdisciplinario ya que se barajaban varias hipótesis, incluyendo un secuestro, que es una de las especialidades que atiende el Gaula, junto a la extorsión.  

Pero pasaban los días y no había resultados. La paranoia se tomó a Barranquilla y en las calles se hablaba de una camioneta negra de vidrios ahumados que recorría las calles buscando mujeres para secuestrarlas, también se rumoró sobre un asesino serial y hasta una secta satánica que ofrecía féminas en sacrificio a Belcebú.   

Hoy sabemos que la realidad terminaría superando la ficción.

“El Guala entró como apoyo y al poco tiempo asumimos la investigación que era complicada y conllevaba una presión enorme por parte de la ciudadanía, la Administración Distrital y los medios de comunicación. Todos exigían resultados y nosotros más que nadie queríamos resolver el enigma de Brenda Pájaro”, relata en su oficina el mayor Óscar Eduardo Acosta Bahamón, comandante del Gaula en Barranquilla, en dialogo exclusivo con AL DÍA. 

La presión se triplicó a partir del martes 28 de agosto, cuando encontraron el cadáver de Brenda en un sector enmontado del barrio Miramar, parte posterior del conjunto residencial Parque 100. En ese momento el alcalde Barranquilla, Alejandro Char, públicamente exigió resultados por parte de las autoridades.

“La asesinaron usando un arma corto contundente, tal vez una machetilla o cuchillo grande, para causarle una herida en la parte posterior del cuello que le fracturó las vértebras. También le propinaron una pedrada en la parte posterior de la cabeza. El cuerpo tenía fracturado el dedo anular de la mano derecha. La encontramos semidesnuda, solo tenía un conjunto negro de panty y brasier. Estaba en estado semi avanzado de putrefacción”, recuerda el mayor Acosta.

El sitio donde asesinaron a Brenda es un lugar  al aire libre donde algunas parejas acostumbran meterse para tener relaciones sexuales. Cerca al cadáver los peritos encontraron dos preservativos usados y un reloj de hombre.

Una mujer reservada

“En la investigación descubrimos que Brenda era una mujer extremadamente reservada: no había amigas íntimas, ni confidentes; tampoco teníamos testigos, ni informantes. La pista más sólida era el rastro de su celular. El GPS mostraba que había deambulado por Miramar y se extinguía en la parte de atrás del conjunto residencial Parque 100. El aparato nunca apareció durante el levantamiento, pensamos que el asesino se lo llevó y lo destruyó”, afirma el comandante del Gaula.

Para dar con el homicida se conformó un equipo de cuatro investigadores dirigidos por el mayor Acosta. Su oficina se convirtió en el Centro de Operaciones. Armados con sus conocimientos, experiencias, tecnología y dos pantallas de 50 pulgadas para analizar videos; el Gaula asumió el reto de resolver el homicidio de Brenda y darles resultados a una familia y a una ciudad que exigían  conocer la verdad.

Uno de los primeros movimientos fue obtener las grabaciones de las cámaras de seguridad de los sitios donde estuvo Brenda antes de desaparecer, y el reporte de todas las llamadas de celular que se hicieron durante la mañana del miércoles 25 de julio en el norte de Barranquilla.

¿De todas las llamadas realizadas en el norte de la ciudad mayor Acosta?, le preguntamos al oficial.

“De todas, sentencia sin dudar. Obtuvimos un archivo de un millón de números y lo comparamos con los contactos del celular de Brenda que logramos recuperar a través de su cuenta de Gmail. Identificamos cinco sospechosos, empezamos a investigarlos y descubrimos que todos tenían coartadas y ninguno estaba en el norte de Barranquilla el día del asesinato”. 

En el primer grupo de investigados estuvieron un prestamista de Cúcuta, que le había entregado dinero a Brenda para impulsar su negocio de venta de ropa; un bogotano, un habitante de Soledad y otro de Malambo.

Al mismo tiempo los investigadores analizaban los videos de 25 cámaras de seguridad situadas (la mayoría), en inmediaciones del lugar donde encontraron el cadáver de Brenda y en las afueras del Centro de rehabilitación Sonrisa de Esperanza, en el barrio Ciudad Jardín, donde la mujer dejó a su hija antes de desaparecer.

Eran más de 61 gigas de imágenes, aproximadamente 200 horas (8 días) de grabaciones. Para mejorar al máximo la calidad los videos se enviaron a las agencias de seguridad de Estados Unidos y Alemania. 

Descartando al chivo expiatorio

Tras horas y horas de trabajo los investigadores establecieron que Brenda salió caminando del Centro de Rehabilitación. Vestía jean y una llamativa camiseta amarilla de la Selección Colombia, que resaltaba aún más porque un día antes, martes 24 julio, Junior le había ganado en Barranquilla al Lanús de Argentina, y había pasado a octavos de final de la Copa Conmebol Sudamericana. La moda era lucir la ‘casaca tiburona’, no la de Colombia. Calzaba tenis negros.

Descartados los sospechosos los videos se convirtieron en la mejor pista. En especial uno que a las 3:24 p.m mostraban a una mujer vestida con camiseta de Colombia caminando con un hombre. A las 4:28 p.m el hombre regresa caminando solo y llevaba un trapo blanco en la mano. ¿Quién era el personaje que caminaba con Brenda Pájaro? ¿Era el asesino? Esas preguntas obsesionaban a los investigadores.

La vestimenta del misterioso hombre, pantalón azul oscuro con rayas blancas en los costados y camiseta del mismo color, llevaron a los investigadores a indagar a los vigilantes de los conjuntos residenciales de la zona.

Encontraron uno que físicamente era idéntico al hombre del video, y que había estado en la zona el día y hora de los hechos, además no tenía coartada. Era el sospechoso perfecto y habría funcionado como ‘chivo expiatorio’ para calmar a la opinión pública.

“Solo había un detalle que no cuadraba: no había un nexo causal, él no conocía a Brenda. Lo investigamos a fondo, a su familia, a sus amigos, lo interceptamos, lo interrogamos y no la conocía de nada, no había nexo causal, y concluimos que no podía ser el asesino a pesar de la presión que teníamos por dar un resultado, optamos por ser exigentes con nosotros mismos, fieles a la verdad y seguir buscando”, precisó el mayor Acosta.

‘Sim card espejo’: La clave 

“La gente nos decía que en Barranquilla los casos estaban estratificados y solo actuaban cuando las víctimas eran ‘de plata’. Eso nos dolió mucho porque ese diciembre (del año pasado) estuvimos muchos días sin dormir, encerrados en la oficina revisando videos del caso de Brenda y analizando qué íbamos a hacer porque estábamos en un callejón sin salida”, rememora el Comandante del Gaula en Barranquilla.

Y una noche llegó la iluminación que resolvió el enigma de Brenda Pájaro. Había que hacer lo que nunca se había hecho, algo inédito y novedoso, ir más allá. Los investigadores le pidieron a la empresa de telefonía celular a la que estaba adscrita la línea de Brenda, una copia de la simcard, una copia espejo, un clon.  

Introdujeron el chip en un equipo y usando la cuenta de Gmail de la mujer recuperaron gran parte del directorio telefónico y muchísimos mensajes de texto y de WhatsApp. Los datos sumaron aproximadamente tres mil páginas que fueron procesadas y analizadas minuciosamente.

Los investigadores volvieron al principio y cruzaron las llamadas realizadas en el norte de Barranquilla el día de la desaparición de Brenda con el nuevo directorio telefónico que habían obtenido con la Sim espejo, y descubrieron que durante la mañana de la desaparición la víctima recibió llamadas de un número que estaba guardado en sus contactos como ‘Señor Tomas’.

Una vez más los investigadores se reunieron con los familiares de Brenda y encontraron que el ‘Señor Tomas’ era Tomás Manuel Maldonado Cera, el conductor de una camioneta Van que frecuentemente transportaba a Brenda y a su hija menor al Centro de rehabilitación Sonrisa de Esperanza. El camino se empezaba a aclarar.

El Gaula le puso la lupa a Maldonado Cera, interceptaron su celular y determinaron que era su número personal y nadie más lo usaba. También realizaron una búsqueda en bases de datos y localizaron el vehículo que manejaba: una Van Pass Cherry, de placa HXP-376, color blanco, registrada a nombre de su esposa, Francia Gamarra.

El vehículo tenía dos multas en el tránsito, del 4 de octubre de 2017 y del 15 de marzo de 2018. Ambas estaban a nombre del conductor habitual de la Van: Tomás Manuel Maldonado Cera.

“Empezamos a sentir que tanto esfuerzo tenía sus recompensas, y que estábamos en el camino correcto. Esa sensación se hizo más fuerte cuando uno de los investigadores recordó que en una declaración de un testigo publicada en AL DÍA, afirmaba que había visto a Brenda Pájaro subirse en un vehículo de color blanco el día de su desaparición”, cuenta el mayor Acosta.

Sabiendo que la misión era buscar una camioneta blanca tipo Van, de matrícula HXP-376, con dos abolladuras en la carrocería: una en la defensa y otra en el costado izquierdo, los investigadores revisaron nuevamente las 61 gigas de videos de las 25 cámaras de seguridad.

Se disipó la bruma

El mayor Óscar Eduardo Acosta se reconoce como un ‘gomoso’ de la tecnología, usa Smartwatch, celular inteligente, Ipad, y domina a la perfección las aplicaciones que permiten conectar el moderno computador de su oficina con las dos pantallas inteligentes que usa para estudiar los casos con sus hombres. 

Pero no descarta la existencia de lo sobrenatural. “No sé si serían los rezos satánicos de Tomas Maldonado, pero durante muchos meses tuvimos los ojos cubiertos por una especie de bruma, de neblina, pero cuando nos acercamos más a Dios y le encomendamos a diario la investigación las cosas empezaron a marchar”, reconoce el oficial.

Tuvieron claro que debían hacer una nueva revisión de las cámaras de seguridad del Conjunto Parque 100 y sus alrededores; y esto dio resultado. A las 2:56 p.m del miércoles en que desapareció Brenda, una cámara registró una Van de color blanco con abolladuras en el parachoques y el costado pasando frente al inmueble.

El vidrio del pasajero estaba abajo y permite ver a sus dos ocupantes: una mujer vestida con una camiseta amarilla de la Selección Colombia, y un hombre al volante.

A las 3:09 p.m el mismo vehículo pasa por el carril contrario, un minuto después, 3:10 p.m, la Van cruza de nuevo  por la fachada del conjunto, y a las 3:11 p.m el conductor parquea debajo de unos árboles frondosos.

A las 3:24 p.m una pareja pasa caminando frente a la cámara, la mujer viste la camiseta de la Selección y el hombre un pantalón de color azul con franjas blancas a los costados y una camiseta también azul oscura con estampado blanco. Carga un morral negro.

A las 4:28 el hombre regresa solo, en la mano izquierda lleva un trapo blanco que las autoridades creen era la camiseta de Brenda pájaro puesta al revés.

A las 4:29 el individuo se sube al vehículo, y 12 minutos después arranca en la camioneta de color blanco con abolladuras en el parachoques y el costado izquierdo.

“El recorrido que hace la Van que identificamos como el vehículo de Maldonado, coincide con los datos que arroja el GPS del celular de Brenda antes de que la señal desaparezca”, sentencia el mayor Acosta.

Llamó a la mujer

Pero ¿Por qué los investigadores afirman que Tomas Maldonado era quien conducía la Van?

La respuesta es que a las 3:29 de la tarde del 25 de junio, del número celular de Tomas Maldonado, 301-438-4799, se hizo una llamada al celular de la esposa, Francia Gamarra, que duró apenas 26 segundos.

Dicha llamada la hicieron desde la fachada del conjunto residencial Parque 100, es decir, desde el punto exacto en que estaba parqueada la Van en la que se transportaban Brenda Pájaro y su asesino, de acuerdo con los investigadores del Gaula.

El mayor Acosta está convencido de que Maldonado Cera llamó a su esposa después de asesinar a Brenda Pájaro.

¿Qué le dijo en esos 26 segundos? ¿Ya voy para la casa mi amor?

Hasta el momento nadie lo sabe, pero pasados 16 minutos de haber colgado, a las 4:12 p.m, las cámaras de seguridad captan a la Van blanca saliendo de debajo de los árboles de Miramar para no regresar. 

Pasados 34 días el Gaula encontró el cadáver de Brenda Inés Pájaro Bruno, de 44 años, madre de tres mujeres y un varón, tirado en una zona enmontada de Miramar, junto al Conjunto Residencial Parque 100. Empezó entonces la labor titánica para descubrir al asesino.

“Fueron siete meses de trabajo muy duro para llegar hasta esa casa en El Milagro, calle 41 No. 1H-75, y capturar a Tomás Manuel Maldonado Cera. Con este caso sentimos la satisfacción del deber cumplido, que le aportamos algo a la ciudad y a las familias de todas las víctimas de Maldonado Cera, quien de forma cínica y durante tanto tiempo se les había burlado en la cara. Ahora nuestro compromiso es mayor, seguir trabajando de la mano con la Administración Distrital para darle más seguridad a la ciudad y continuar apoyando la investigación para que el ‘Satánico’ pague por todos sus asesinatos”, concluyó el mayor Óscar Eduardo Acosta Bahamón, comandante del Gaula de la Policía en Barranquilla.

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