“Ganar la pelea por la casa le costó la vida a mi esposa”
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Andrés Gaitán García

“Ganar la pelea por la casa le costó la vida a mi esposa”

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AL DÍA indagó qué habría detrás del asesinato de Claudia Cantillo, ultimada en Las Malvinas.

Haber ganado una batalla jurídica por la pertenencia de un inmueble le habría costado la vida a Claudia Inés Cantillo Ortega, asesinada dentro de la cocina de su casa, en el barrio Las Malvinas, suroccidente de Barranquilla. El homicidio ocurrió a las 2:20 p.m del pasado domingo. 

Eudith Carranza, suegra de la víctima, fue la última persona que la vio con vida y recuerda vívidamente el momento. 

“Ella estaba en mi casa y me pidió prestada la máquina porque iba a coser, luego de que terminó tomamos tinto en el patio y aproximadamente a las 2:00 de la tarde me dijo que se iba para su casa porque tenía que cocinar, pero yo le dije que se llevara algo de lo que había acá para que no le tocara tan pesado”, relató la suegra. 

Las autoridades han establecido que Claudia caminó dos cuadras, llegó a su casa y se puso a hacer el almuerzo mientras esperaba a su esposo. Estaba cocinando y de repente a la vivienda entró un hombre, aprovechando que la reja no tenía llave, y le propinó tres disparos mortales, frente a sus dos hijos. 

“Era una mujer muy cariñosa, atenta, amable, servicial, por eso es que el barrio está dolido, porque a todo el mundo le ayudaba”, señaló Eudith.

Jorge España Carranza, esposo de Claudia, relató que el tema del predio empezó en 1996 cuando ‘trabajaba’ como ayudante de un fotógrafo del barrio, quien, un día se fue para Chiriguana, Cesar, y lo dejó encargado de su casa, ubicada en la calle 100 No. 9C-42. 

Desde 1996 hasta 2013 Jorge y Claudia asumieron el manejo de la casa y costearon todo lo relacionado con el inmueble sin pagar jamás algún tipo de arriendo. Durante ese tiempo la pareja tuvo dos hijos e hicieron su vida. 

“Durante 18 años yo fui el señor y dueño de la casa, cuando el regresó pretendía argumentar que yo estaba arrendado, pero no tenía ningún contrato, nada que probara su afirmación, busco testigos falsos, pero ante el juez no pudo demostrar nada”, 

Jorge afirmó que después de eso empezaron las amenazas de muerte. “Después que salió un fallo favorable, que nos concedió la pertenencia del bien inmueble, eso fue puro salgan o los mato, decía que los hijos eran traquetos, que eran asesinos y que nos teníamos que ir”. 

El fallo al que alude Jorge fue emitido el pasado 20 de junio. En el documento el Juzgado Noveno de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple y declara que el inmueble situado en la calle 100 No. 9C-42, barrio Las Malvinas, en Barranquilla, pertenece a Jorge España Carranza y Claudia Cantillo Ortega. 

También se ordena surtir, ante las oficinas de Instrumentos Públicos y el Instituto Agustín Codazzi, todos los trámites y documentación necesarios para que Jorge y Claudia aparezcan como dueños de la casa.
Transcurridos 54 días de que la justicia fallara a su favor, Claudia fue asesinada y como es lógico sus familiares afirman que el móvil fue una retaliación por haber peleado y ganado la titularidad del predio. AL DÍA también entrevistó a un vecino de la víctima, quien afirmó que en una conversación informal con fotógrafo que le dejó la casa a Jorge, este le dijo que si prefería comprar un revólver y matar antes que perder la vivienda.     

A las pocas horas del asesinato de Claudia la Oficina de Seguridad y Convivencia Ciudadana de la Alcaldía de Barranquilla y la Policía Metropolitana ofrecieron hasta $5 millones de recompensa por información que conduzca a la captura de los asesinos de la mujer. 

“Sé que la Policía detuvo e interrogó a la persona con la que tuvimos el problema por el predio y luego quedó. Lo que le pedimos a las autoridades es que resuelvan el caso y encuentren a los asesinos de mi esposa, se que tienen las herramientas y las capacidades”, clamó Jorge. 

Actualmente la casa que la pareja se ganó en los estrados judiciales esta deshabitada. Jorge y sus dos hijos, de 18 y 12 años, tienen miedo de volver y también le solicitaron a las autoridades acompañamiento para hacer valer el fallo que los favoreció.      

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