“Le daba para la droga porque no quería verla mal”: pareja de mujer asesinada en Puerto
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Agustín y Angélica convivieron durante 23 años.
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Luis Miguel Arango

“Le daba para la droga porque no quería verla mal”: pareja de mujer asesinada en Puerto

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Esposo de Angélica Robles relató cómo eran los días con su mujer drogadicta.

Agustín García Moreno afirma que se siente tranquilo porque luchó hasta el final junto a su esposa, Angélica Robles Jiménez. Sin embargo, al mismo tiempo guarda el sinsabor de que pudo haber hecho algo más por ella. Angélica fue la mujer asesinada a bala durante la noche del pasado sábado en una olla de vicio en Puerto Colombia.

El atentado también le pasó factura mortal a Manuel Agustín González (65), y dejó herido a José Miguel Ariza Rivas (35). Todos estaban consumiendo sustancias alucinógenas. Esa es la carrera 1B con calle 11, invasión Colina del Sol, zona enmontada referenciada como Los Ciruelos en la población porteña.

Que Angélica, la popular ‘Siete Libras’, como la llamaban, se estuviera drogando aquella fatídica noche, es lo que Agustín García considera que pudo haber evitado. 

Ella me decía, ‘mijo, quiero salir de esto, dejar las drogas’. Tenía un mes buscándome para que le consiguiera ayuda, ahora pasó eso, me la mataron”, lamentó Agustín, inundado entre sus propias lágrimas, reposado en los barrotes de Medicina Legal, porque sus fuerzas escaseaban ante su trágico presente.

Consumía drogas, sí. Pero no era ninguna delincuente, no tenían que matarla de esa forma”, continuó el compañero sentimental de Angélica durante los últimos 23 años.  

Seis años infernales

Según relató Agustín García Moreno, Angélica entró en el mundo de las drogas luego de conocer a un vecino que de a poco la fue sonsacando. 

“Le decía, ‘ven, que te busca fulana’, y yo creía que de verdad la buscaba alguna amiga, pero era la forma en la que el tipo la sonsacaba para darle drogas, incluso yo mismo le decía, ‘pero sal’, sin saber qué pasaba”. 

García internó cinco veces a la mujer en un centro de rehabilitación contra las drogas. “Yo la llevaba, pero cuando salía, volvía a recaer. Su problema era de consumo, pero no se metía con nadie, ni hacía cosas malas, incluso lucía bien de aspecto; al llevarla a rehabilitarse me decían, ‘¿quién se va a internar, usted?’, porque a ella la veían gordita, muy bonita”, agregó el hombre que tuvo dos hijos con Angélica y le ayudó a criar tres de ella. Agustín es oriundo de Cartagena y se conoció con Angélica en Puerto Colombia, la tierra de esta. “Soy pescador, y una parte de lo que pescaba se la daba para que me ayudara a vender. Se rebuscaba en la plaza, pero también vendía otras cosas, mangos y demás. Era una gran mujer”.

Su último día

El viernes 26 de abril fue un día diferente para Angélica. “Amaneció muy bien, sin ansiedades, diciendo que estaba feliz porque no tenía esos deseos (de consumir)”, recordó Agustín.

Pero todo cambió al día siguiente. “Se levantó mal, con el tema de los vómitos, de los mareos, con ganas de meter vicio. Pa’ no verla así yo mismo le daba plata pa’ que comprara la droga, que si $5 mil, $7 mil y hasta $10 mil”. El sábado por la mañana Agustín la acompañó hasta la casa de una de las hijas de ella. “Ahí comió hasta más no poder, huevitos y patacón, debía dejarme un poquito, pero nada, pasó derecho; después comenzó a sentirse mal”.

Agustín afirmó que la llevó a comprar el vicio a eso de las 10 de la mañana, le dijo que en la noche pasaba por ella en el mismo sitio de siempre, al que ellos llaman ‘la piedra’. A las 8:30 p.m. del mismo día, mientras Angélica se drogaba con los otros dos hombres, un pistolero pasó caminando por delante de ellos y abrió fuego de forma indiscriminada. El resultado: dos muertos y un herido, con los cuales ahora Puerto Colombia tiene cifras de siete homicidios en 2019, dos de ellos con víctimas femeninas. 

Yo le daba para la droga, porque no quería verla mal, que se desmayara o algo así. Pero no es justo que la hubieran matado”, finalizó Agustín.

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