“Mi hijo no era ningún bandido, era norteamericano”: madre del delincuente en Pradomar
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Beatriz Arcila Henao, madre del joven asesinado, relató su versión de los hechos de cómo un patrullero mató a su hijo en su presencia.
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Diana Navarro

“Mi hijo no era ningún bandido, era norteamericano”: madre del delincuente en Pradomar

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Policía lo presentó como un “delincuente neutralizado” en Pradomar.

Un arma “vieja y oxidada” fue el punto de discordia que derivó en la muerte de Johaan Sebastián Mejía Arcila, de 25 años, en hechos ocurridos el martes a las 8:45 de la noche, en el balneario de Pradomar, en jurisdicción del municipio de Puerto Colombia.

Con los ojos hinchados de tanto llorar, en la sala de velación de la funeraria donde reposa el cuerpo del joven, Beatriz Arcila Henao no logra sobreponerse de su intempestiva muerte, ni mucho menos al reporte entregado por la Policía Metropolitana de Barranquilla que lo describió como un “delincuente neutralizado”, versión que rechazó tajantemente.

La información dada inicialmente por la Policía señalaba que un agente, que se movilizaba en su motocicleta particular con rumbo a la subestación de Puerto Colombia, fue abordado por varios ciudadanos que le manifestaron que al interior del hostal ‘El Pelícano’ estaba un sujeto portando un arma de fuego e intimidando a dos mujeres, que este solicitó apoyo y cuando ingresaron al lugar, el hombre les apuntó con el arma y el policía hizo uso de su arma de dotación y le disparó.

Señala además que al arma que tenía el supuesto delincuente “se le cayó el proveedor” y este fue tomado por un familiar que “se dio a la huida”.

Pues bien, Beatriz Arcila Henao entregó su versión sobre lo ocurrido y dijo que sus hijos Johaan Sebastián, Moisés, quien está en silla de ruedas, su nuera y su nieto llegaron hace 10 días a Puerto Colombia donde alquilaron una cabaña de razón social El Pelícano para pasar la época decembrina.

“Nosotros somos de Medellín, pero yo vivo en Santa Marta con mi hijo Moisés y mi nieto, y mi hijo Johaan Sebastián residía, trabajaba y estudiaba en Nueva York desde hace cinco años. Él se vino hace como un mes a Colombia, llegó a visitarnos, estuvo en Medellín donde los abuelos y la semana pasada alquilamos un lugar en Puerto para pasar en familia la Navidad”, relató la mujer.

Amargas vacaciones

El día de los hechos, habían estado departiendo buena parte del día en playa, a la que tenían acceso desde la cabaña donde se estaban quedando.

“Estuvimos ahí en la playa, pero yo me entré a la casa con el nieto y Sebastián se quedó con el hermano, la novia del hermano y otro amigo, estuvieron bebiendo bastante. Más tarde llegaron y mi hijo me mostró una pistola vieja y oxidada que se había encontrado en la playa. Yo me asusté mucho pensando que podía estar cargada y le pedí que botara eso, que eso viejo para qué, pero él insistía en querer mostrársela al padrastro, que también estaba con nosotros. En eso empezamos a forcejear e imagino yo que los vecinos al oír los gritos creyeron que algo estaba pasando y llamarían a la Policía”, dijo Beatriz.

A los pocos minutos una motorizada de la Policía arribó al lugar ubicado en la calle 2 con carrera 16 donde estaba el altercado familiar.

Cuenta Beatriz Arcila que dos policías ingresaron al predio de la cabaña y les preguntaron qué era lo que estaba pasando, les explicó que su hijo se había encontrado una pistola en la playa, pero Sebastián estaba bastante alterado por el licor y los recibió de mala manera cuestionando su presencia en el sitio.

“Él les gritó: ¿Qué es lo que hacen aquí? Había muchos gritos porque yo también estaba alterada y en medio del caos ingresó un tercer agente que sin preguntar nada, le disparó a mi hijo en el pecho. Yo había estado protegiendo a mi hijo, pero en ese momento mi exmarido me haló y ahí es cuando le dispara. Yo cuando vi a mi hijo tirado en el piso en un charco de sangre, me enceguecí y me fui contra el policía”, explicó Arcila Henao.

Beatriz dice que increpó al policía por haber matado a su hijo y de los insultos se fueron a las manos.

“Él intentó montarse en la patrulla para fugarse, pero yo le tumbé la moto y él me golpeó por la cabeza, yo le gritaba que por qué me había matado a mi hijo si él no estaba haciendo nada, que por qué no disparó al aire o a los pies si lo que quería era calmar los ánimos, pero no decía nada, yo quería arrancarle el casco para verle la cara, pero me volvió a golpear. Yo memoricé su nombre Wilson Ojeda, el número de su placa que es 520456 y el de la moto es 56-2700. Él tiene que responder por lo que le hizo a mi hijo, y lo peor es que los otros dos policías no hicieron nada”, precisó.

Johaan Sebastián Mejía Arcila fue traslado en una camioneta de la Policía para la clínica Portoazul donde dice Beatriz, que de acuerdo a lo explicado por el médico que lo atendió, el joven ingresó sin signos vitales.

Sobre el arma que se había encontrado Johaan Sebastián, hecho del cual fueron testigos las personas que estaban con él en la playa según dice su madre, se la llevaron los uniformados.

Beatriz Arcila Henao pide a gritos justicia para el caso de su hijo, a quien dice, mancillaron su buen nombre.

“Mi hijo era mi sostén, el de su hermano, que es discapacitado, su hijo y su esposa, él era que nos ayudaba y me lo quitaron. No era ningún bandido, vino a pasar la Navidad y me lo asesinaron. Fuimos a la Fiscalía acá en Barranquilla a poner la denuncia con el nombre y la placa del patrullero y nos dijeron que no, que ese caso ya estaba en investigación. Lo que pido es que no lo dejen impune”, exclamó.

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