“Muchas veces pensé en intentar escapar”
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Redacción ALDIA

“Muchas veces pensé en intentar escapar”

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Hellen Hincapié, del grupo de los 59 presos en Caracas, llegó a Barranquilla. Abogado dice que el caso no quedará impune.

Hellen Hincapié descendió del bus que la reencontró con su familia luciendo una camisa de la selección de fútbol de Venezuela: La Vinotinto. ¡Cuando Maduro caiga me regreso!, dijo la mujer sin vacilación, con los ojos hinchados, debido a las lágrimas que salieron tras recibir los abrazos de sus parientes. 

Hincapié, de 24 años, fue la única mujer que permaneció detenida durante dos años y nueve en Caracas, junto a 58 hombres que en 2016 fueron acusados por Maduro de ser “paramilitares” y “mercenarios”.

La joven comentó que desde los 14 años residía en Caracas, cuando su mamá se la llevó de Barranquilla para que continuara sus estudios, pero una tarde de los primeros días de septiembre de 2016, teniendo 21 años, unos policías la detuvieron y le solicitaron los documentos. Dijo que enseñó su pasaporte, que estaba vencido, y se a llevaron presa. 

“Yo era la única femenina del grupo. Fue un proceso muy duro adaptarse a todo eso. Mis compañeros me cuidaron mucho, siempre estaban pendientes de mí. Nunca sufrí algún abuso físico de parte de nadie, más allá del vivido estando en prisión. Pensé e intenté escaparme muchas veces, ya después me resigné a que las cosas pasaran como debían pasar”, aseguró.

Hincapié manifestó que en Caracas quedó su mayor “tesoro”: su mamá. “En Venezuela pasé los mejores y los peores años de mi vida, pero todos los años buenos no superan ni opacan los malos. Allí pasé mi juventud junto a mi madre y espero regresar en algún momento, cuando Maduro caiga”, dijo la joven nacida en Bogotá, pero criada en Barranquilla.

Idailda Brochero, tía de Hellen, señala que no logra imaginar por todas las cosas que tuvo que pasar su sobrina estando en presión.

“Era la única mujer que estaba con ellos y que no le hayan dado un trato especial dice mucho de la humanidad de esas personas que los mantuvieron detenidos. Hubo maltrato durante mucho tiempo, pero ya todo terminó”, señaló Brochero.

Hincapié llegó junto con Emerson González y fueron recibidos la mañana de ayer en la terminal de Transporte Metropolitana por varios de sus parientes, quienes tenían pancartas con mensajes de bienvenida.

Del barrio 7 de abril

Entre llantos de alegría y abrazos, Emerson González fue recibido por su madre, Edith Barrios y varios parientes más. Precisamente la mujer tenía preparado viajar a Venezuela, el pasado lunes, para conocer las condiciones de salud de su hijo en Caracas. 

Desde hace 13 años, González residía en la capital del vecino país, buscando mejorar las condiciones de vida. “No me puedo quejar, allá yo conseguí muchas cosas”, dijo.

Según comentó González, su detención se dio mientras iba caminando en el sector de Catia (noroeste de Caracas), luego de salir de su trabajo, la tarde del 31 de agosto. Señala que padeció 26 días a la intemperie en la azotea de un comando policial, “soportando” sol y la lluvia.

Manifestó que la noche del 24 de septiembre de 2016 les avisaron que se había dado la orden para su deportación. Los mandaron a recoger sus cosas y los subieron a unos buses con destino a San Cristóbal (estado Táchira). 

“Estando en el comando de tránsito de la Policía Bolivariana, en San Cristóbal, las cosas no fueron distintas. Allí estuvimos 13 días. Hasta que un policía nos dijo que se habían equivocado, que se dieron cuenta de que éramos unas personas trabajadoras y que no nos iban a deportar. Que iban a darnos cédula   a quienes no la tenían y casas a quienes no tuvieran”, explicó González.

Sin embargo, las promesas quedaron allí. “Fuimos regresados a Caracas, pero esta vez al lugar donde pasamos más de dos años y 5 meses, en La Yaguara (suroeste de Caracas), hasta que la mañana del sábado se dio la liberación de los detenidos. 

“Durante el trayecto del avión que nos trajo de Caracas a San Cristóbal pensamos que ocurría lo mismo que en 2016. No celebramos hasta que los policías nos cortaron las tiras con las que nos tenían esposados”, relató González. 

El liberado solicitó al Gobierno colombiano no dejarlos solos en el proceso para retomar sus vidas. Destacó que ahora sus fuerzas estarán destinadas para hacer “todo lo posible” para traerse a su esposa e hijos que se quedaron en Caracas.

“Espero reorganizar acá mi vida para traerme a mi familia. Todo será un nuevo comienzo. Allá tengo mi casa que con esfuerzo y trabajo logré tener. Esperemos que va diciendo el tiempo”, dijo el hombre nacido en el barrio Siete de Abril. 

Por su parte Edith Barrios comentó que la llegada de González fue un momento que esperó “con ansias”. 

“En los últimos días todos esos sentimientos, al saber de su libertad, eran indescriptibles. Añoré tanto darle un abrazo a mi hijo, verlo y saber cómo estaba, que ahora que lo tengo no lo puedo creer”, dijo Barrios entre lágrimas.

Lo que está haciendo el Gobierno

 El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de un comunicado, señaló que el traslado del grupo a sus ciudades de origen se realizó en tres oleadas, luego de finalizar la etapa de revisión médica que se dio entre el sábado, domingo y lunes. 

“El traslado es hecho por tierra y, por gestión de la Cancillería. Se entregó un bono de un supermercado para cada uno de los connacionales, adicional al auxilio de transporte”, dijo la cartera de Relaciones Exteriores. 
La Cancillería manifestó, además, que “continuará” la orientación y apoyo a los exdetenidos a través de los Centros de Referenciación y Oportunidad para el Retorno del programa “Colombia nos Une”.
El Ministerio indicó también que el grupo tiene a su disposición la oferta de las distintas entidades del Estado, como lo son la afiliación al régimen subsidiado de salud, oferta de empleo y emprendimiento del Sena.
Todavía falta que llegué al Atlántico un tercer grupo de exdetenidos. Ellos son nativos de Campo de La Cruz, Manatí, Aguada de Pablo y Barranquilla.

Lo que sigue 

¿Cómo va el caso?

Pese a que los liberados se encuentran en Colombia, en Venezuela quien ejerció su defensa durante todo este tiempo, Sergio Aranguren, aseguró que no descansará hasta que el estado venezolano “pague” e “indemnice” a las víctimas, toda vez que la ONU calificó  la detención como arbitraría. 

“Aun desconozco la decisión que emitió el tribunal que ordenó la deportación. Ya solicité de manera formal el documento junto con el expediente”, señaló Aranguren en dialogó con EL HERALDO y añadió que el caso está cerrado en Venezuela.

El jurista señaló que formará la comisión de víctimas “Presos de La Yaguara” para lograr que el caso no quede impune. “Recordemos que este caso tiene curso en la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, dijo Aranguren.

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