Puerto Viejo: espera que la inversión del Estado entre por sus calles destapadas
El titulo es:Puerto Viejo: espera que la inversión del Estado entre por sus calles destapadas
Foto detalle: 
A Puerto Viejo le corresponde aproximadamente un kilómetro de playas, entre Tolú y Coveñas.
aldia_web
Redacción ALDIA

Puerto Viejo: espera que la inversión del Estado entre por sus calles destapadas

118

El corregimiento más importante de Tolú está olvidado.

Desde las mismas vías de acceso al corregimiento los habitantes de Puerto Viejo, en Tolú, se sienten olvidados. Una vía destapada, llena de huecos y polvareda, permite medio llegar a este poblado de unos 3 mil habitantes que viven de la agricultura, el mototaxismo, la pesca y el turismo.

Muchos dicen que el simple hecho de no tener calles pavimentadas ya es una muestra de que todo este tiempo el corregimiento más importante de ese puerto turístico está sumido en el abandono.

Por eso nació un movimiento independentista que buscaba crear conciencia sobre no participar en las elecciones territoriales del próximo octubre en las cuales se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, los mismos que siempre les han prometido mejoras, pero no cumplen. Si votan o no, solo se sabrá el 27 de octubre cuando la democracia se ponga a prueba.

“Esto es un corregimiento formado estructuralmente como está por la misma comunidad. No hubo manos de la administración pública para organizarlo, fue iniciativa de los morados al principio. Las administraciones que han pasado son muy apáticas a la inversión en las zonas rurales. No pretendemos que un alcalde nos haga una tacita de plata en cuatro años, pero al menos que se haga una obra por año para que se sienta el apoyo”.

Quien habla es el concejal Haizar Vitola Montes quien ha sido reelegido al menos tres períodos y que ha residido en este pueblo toda la vida.

A él le ponen las quejas y le hacen las solicitudes. Pero a juzgar por la vista es poco lo que los moradores han logrado porque las calles están destapadas, no hay alcantarillado, el agua que reciben es intermitente y proviene de otro municipio vecino.

“Hemos venido luchando para tratar de conseguir la instalación del gas natural. Sin embargo, el Municipio no ha dado los subsidios. También el alcantarillado que hace falta, pero no se ha podido lograr, a pesar de que es una necesidad apremiante para nuestro bien”, indicó Vitola.

No menos importante está el acueducto, servicio que les facilita San Antonio de Palmito, localidad vecina en la que se encuentra el pozo regional que surte además a Toluviejo y algunas veredas de Sincelejo. 

Para los moradores eso es otro ejemplo de que sobreviven por sus propias luchas, no por los políticos que cada vez que hay elecciones no les importa untarse los pies de barro para ir en busca del voto.

“Nosotros dependemos del suministro de agua que viene de Palmito. El pozo regional lo administran ahí y por un acuerdo en el 2005 instalaron un mecanismo que cuando bombean a ese pueblo nos llega acá dos veces por semana el agua. Hay momentos que tienen inconvenientes allá y acá no llega el servicio”, explicó.

Cuando no hay agua potable tienen que esperar que llueva o ir con pimpinas a los estanques de la zona donde pululan grandes fincas con incontables cabezas de ganado.

Cerca del corregimiento pasa una línea de la empresa Ecopetrol la cual debe distribuir las regalías en los territorios en su área de influencia, pero eso a Puerto Viejo parece que no le llegara. En la repartición aparenta recibir la menor parte porque la inversión no se ve.

Lo único tangible es un centro educativo inaugurado hace seis años, el cual saca la cara en la zona porque alberga a miles de estudiantes que viven en veredas cercanas. A simple vista luce bien, pero están reclamando para él más profesores que ayuden en la educación de los alumnos porque los que hay no les parecen suficientes.

Por esto y más, los mismos habitantes afirman que se han quedado en el letargo, haciéndole gala al nombre del corregimiento en donde todo parece viejo. 

*Con información de Ernesto Benavides Sierra y María Victoria Bustamante Fernández

Te puede interesar

Compártelo en: