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“Tomás extorsionaba a Rolando, luego de eso lo desapareció”
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Rolando Romero (izq.) y Tomás Maldonado (der.). | Archivo y Cortesía
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Luis Miguel Arango

“Tomás extorsionaba a Rolando, luego de eso lo desapareció”

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Familia de Rolando Romero pide que reabran la investigación contra Maldonado Cera.

El escándalo desatado por las aberrantes historias que presuntamente envuelven a Tomás Manuel Maldonado Cera, continúa removiendo testimonios sobre otras víctimas mortales vinculadas al expediente de este sujeto.

Rolando Rufán Romero Romero, es una de ellas. Amenazas, extorsión y homicidio con tintes de satanismo, son algunos de los elementos que giraron en torno a este asesinato. Romero, quien tenía 31 años, desapareció el martes 2 de septiembre 2002.

Ingrid Ester Romero Romero, de 53 años, le contó a AL DÍA detalles del crimen de su hermano Rolando Rufán, y las razones de por qué cree que Tomás Maldonado es el responsable de esta muerte.

Abusos desde siempre

Rolando Rufán Romero Romero era el menor de seis hermanos. Nació en San Pedro (Sucre), y junto a su familia se radicó en Barranquilla a principios de los años 80. Residieron en el barrio El Santuario, pero luego se mudaron a El Milagro, en la calle 38 No 1f-08, muy cerca de la casa de Maldonado.

“Mi hermano se caracterizó por ser alegre, nada problemático, y por ser buena gente, a veces lo molestaban más de la cuenta”, expresó Ingrid Ester Romero.

Entre esas personas que se aprovecharon de su confianza para abusar de Rolando estaba Tomás Maldonado, quien cursó el bachillerato con Rolando en el colegio Inem, afirmó la mujer. “Se criaron juntos en el barrio, es más, ese tipo vivía a una cuadra de la casa de nosotros, incluso en la misma acera”, subrayó Ingrid.  Cada vez que Tomás necesitaba dinero, ropa, zapatos o perfumes, acudía a Rolando para que se lo diera. “Lo extorsionaba, con qué, no sé, imagino que a mi hermano le daba miedo que lo violentara”.

Ingrid Ester también aseguró que al regresar del Ejército, Maldonado volvió al barrio mucho más agresivo, y las presiones sobre su hermano aumentaron. “Él le quitaba de a 20 y hasta 30 mil pesos diarios a Rolando”, aseguró.

Las extorsiones podrían estar motivadas por un secreto que Tomás Maldonado guardaba de Rolando: su condición sexual, pues al parecer el ahora fallecido era homosexual, versión que desmienten los parientes de este, quienes aseguran que “él nunca mostró tal inclinación o tendencia”.

El presentimiento de Rolando

A las 7:30 de la mañana del martes 2 de septiembre, Rolando Romero salió de casa a su sitio de trabajo, un taller de motocicletas en el Centro. Iba perfumado, camisa ajustada, jean a la moda y bien peinado, todo dentro de lo normal, solo que ese día algo como que lo intranquilizó. “Cuano ya iba por la esquina se devolvió, se quitó la pulsera y el anillo de oro del grado y me dijo: ‘Niña, guárdame eso’. No sé qué presentía, pero me dejó las prendas, incluso la llave de su closet, que era algo sagrado para él”, recordó Ingrid.

¿Sería que Rolando temía llevar artículos preciados que pudieran robarle? El caso fue que después de ese momento, la familia de Romero Romero no volvió a saber más nada de él.

“Mi hermano siempre llegaba a las 7 de la noche, si se pasaba de esa hora lo llamábamos y de una se reportaba, o a veces él mismo se comunicaba. Pero pasaron las 9, 10 y 11 de la noche, y su celular sonaba apagado”, añadió Ingrid. 

Maldonado, sospechoso

Ante su desaparición Ingrid Ester violó la privacidad de Rolando Rufán.

“Al día siguiente, bien temprano, le abrí el closet para buscar pistas de dónde o con quién pudiera estar. Encontré cuentas de cobro –porque era prestamista-, listas de pedidos –porque comercializaba ropa y calzado-, y un vaso con un recibo, dentro del recibo había un número de teléfono”.

Ingrid marcó el número y la voz que escuchó al otro lado de la línea no la sorprendió, pues la conocía.

“Apenas lo escuché supe que era él (Tomás Maldonado), le pregunté por mi hermano, pero normal, sin acusarlo de nada. Su respuesta fue diciente”. Con voz presurosa y temblorosa respondió en tono agresivo: “Y por qué me preguntas por tu hermano, yo qué voy a saber, hazme el favor no me vuelvas a llamar”. Desde ese momento Ingrid asegura que este individuo se le hizo sospechoso.

“Claro, porque yo sabía de sus abusos con mi hermano, sabía que él estaba metido en eso”, precisó Ingrid. “Lo volvimos a llamar, pues pusimos a la Policía en conocimiento, pero apagó el celular”.

La jefa de Rolando nos dijo que él estuvo en la carrera 7 con avenida Murillo. “Dijo que lo vio bajarse ahí, pero más nada”. El cuerpo sin vida de Rolando apareció degollado tres días después de la desaparición.

“Ya comenzaba a descomponerse cuando fue descubierto por un hombre que caminaba por un sector desolado entre las carreras 38 y 46, a unos 100 metros de la Circunvalar”, escribió en el cubrimiento de la noticia el entonces periodista de El Heraldo, Juan Alejandro Tapia.

“El cadáver de mi hermano tenía quemaduras en las muñecas, golpes contundentes en la cabeza, muchas puñaladas en el cuerpo –unas 25- y una horrorosa ‘Z’ marcada en la frente”, fue la descripción de Ingrid.

Un relato de gran similitud con los hallazgos de otros restos de víctimas por los cuales señalan a Tomas Manuel Maldonado Cera, Tomasito.

Un segundo sospechoso

La familia Romero indagó por su cuenta para saber qué había pasado con Rolando, y en esa labor encontraron un segundo sospechoso: Yorman Ariza Banquez, vecinos de ellos en El Milagro. “En el cuarto de mi hermano le preguntamos a Yorman si sabía algo de Rolando, ya que había aparecido muerto. Se puso nervioso y se fumó una caja de cigarrillos completa, y solo repetía: ‘No puede ser, no puede ser, yo lo dejé vivo, él debe estar vivo’. Luego se fue”, precisó Ingrid.

Yorman es hermano de Yeison Ariza Banquéz, hallado muerto en la Vía a Salgar el 18 de septiembre de 2002, 13 días después del hallazgo del cadáver de Rolando. Yeison sería otra víctima de Maldonado, de acuerdo con la relación de víctimas que cuenta la Fiscalía, y por lo que lo clasifican como presunto asesino en serie. Para darle otra puntada de novela de misterio a estas muertes, de Yorman no se volvió a saber nada.

“Se mudó a Malambo, allá lo vio un familiar de nosotros, cuando quisimos buscarlo se volvió a mudar, está desaparecido ¿Por qué?”, se pregunta Ingrid.

Piden que reabran el caso     

Lo que más ofende a la hermana de Rolando es que la justicia no haya sido efectiva en la investigación de estos crímenes que apuntan a Tomás Manuel Maldonado. “Ese tipo fue capturado por la muerte de mi hermano, pagó una fianza de $6 millones y le dieron casa por cárcel”.

Ingrid lamenta el cinismo con el que Maldonado se burlaba de ellos. “En el sepelio de Rolando se subió en la bóveda, según él, triste. Después en la calle nos veía y se reía en nuestras caras. El extorsionaba a mi hermano, el día de su muerte le sacó 2 millones de pesos de la cuenta de ahorro en un cajero en Simón Bolívar, hizo lo que quiso, muy campante”, aseguró Ingrid.

“Por este tipo murieron muchas personas de forma directa e indirecta, como mi mamá, que a los dos años de la desaparición de Rolando se murió de la pena. Si me piden que declare en su contra lo haré, si es necesario que reabran el caso de mi hermano, pero ese tipo debe pagar”, finalizó Ingrid.

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