Un cortocircuito fue la causa del incendio
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La emergencia inició a las 10:30 de la mañana del lunes y fue totalmente controlada pasada la 1:00 de la tarde, cuando se evacuó al último paciente.
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Andrés Gaitán García

Un cortocircuito fue la causa del incendio

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203 pacientes fueron evacuados a 14 clínicas de Barranquilla. El hecho se originó en el Sótano B de la edificación.

Un cortocircuito, ocasionado por la explosión de una subestación eléctrica, ubicada en el sótano de la clínica La Merced (calle 60 N° 38-29, Barranquilla) desató un incendio que fue controlado rápidamente pero que también generó una densa humareda que puso en riesgo la vida de unas 300 personas, entre pacientes, visitantes, empleados y personal médico, quienes en la mañana de ayer estaban en el centro asistencial.

La emergencia inició a las 10:30 de la mañana de ayer y fue totalmente controlada pasada la 1:00 de la tarde, cuando se evacuó al  último paciente.

“El fuego no pasó del sótano, lo controlamos muy rápidamente, pero el humo empezó a buscar por dónde salir y copó los ocho pisos de la clínica, generando una emergencia de grandes proporciones”, informó el capitán Jaime Pérez, comandante del Cuerpo de Bomberos de Barranquilla.

Los Bomberos atendieron el incendio con cinco máquinas de sofocación, dos máquinas escaleras y un carro tanque. En la emergencia también llegaron a brindar socorro miembros de la Policía Metropolitana de Barranquilla y personal de la Defensa Civil, a quienes se unieron personas del común, familiares de los pacientes y personal de la clínica. Todos dieron un esfuerzo sobre humano para evitar que se perdieran vidas.  

El Coordinador del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias, Crue, Carlos Cervantes, informó que fueron evacuados 203 pacientes que eran atendidos en la clínica y señaló que al momento de la emergencia el centro médico estaba “al 100 por ciento de su capacidad”.

En la evacuación participaron ambulancias del Distrito y del Departamento. Los pacientes fueron trasladados a las clínicas: General del Norte, Portoazul, Centro, La Asunción, Iberoamericana, Reina Catalina, Hospital Metropolitano y Camino Adelita de Char. “La emergencia no dejó ni heridos ni muertos”, reportó Cervantes.

La secretaria de Salud del Distrito, Alma Solano, visitó el lugar y anunció que se habilitó la línea telefónica 3-793-333 para que los familiares de los pacientes evacuados sepan a dónde llevaron a sus seres queridos y tengan tranquilidad. “Ningún paciente sufrió lesiones relacionadas con el incendio”, recalcó Alma Solano.

Por su parte el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, agradeció a la ciudadanía por la colaboración y a las autoridades por la pronta respuesta. El mandatario decretó la alerta roja y la consiguiente activación del Sistema de la Red de Salud Pública para atender la emergencia que “fue controlada al 100%”, señaló el alcalde Char.

El jefe operativo de la Oficina de Gestión del Riesgo de Barranquilla, Remberto Quintero Vallejo, resaltó el trabajo articulado de todos los equipos de socorro para responder en tiempo récord a la eventualidad.

Habla la gerente de la Clínica

La gerente de la clínica La Merced, doctora Aixa Garrido, manifestó a este medio que el incendio se generó en el sótano de la torre B de la clínica,  y aseguró que no fue ni en la subestación eléctrica, ni tampoco en los ascensores como lo dieron a conocer varios medios de comunicación.

Se están investigando las causas reales del incendio, que por fortuna no dejó víctimas.

También agradeció a la red de atención de emergencias y a las diferentes clínicas de la ciudad, por la solidaridad y por abrir las puertas para recibir a los pacientes que fueron remitidos.

De igual manera se pronunció sobre el estado de la estructura de la torre B, donde se expandió la humareda que afectó a los pacientes, y dijo que se encuentra en buenas condiciones y está a la espera que bomberos de Barranquilla autoricen  el ingreso, luego de que se evacue totalmente los gases que dejó la conflagración, por eso las puertas y ventanas se encuentran abiertas para que salgan los gases, e iniciar las labores de limpieza al interior de la clínica.

De manera preventiva la máquina 25 del cuerpo de bomberos permanece sobre la carrera 38 para ayudar en cualquiera requerimiento que solicite la clínica.

‘Pensamos que iban a morir’

Mientras las autoridades trabajaban a tope para controlar la emergencia y evitar que hubiera muertos o heridos, los familiares de los pacientes vivían un drama en la calle observando las gruesas columnas de negro humo que se elevaban hacia el cielo por las ventanas que unos valientes alcanzaron a romper con dificultad por tratarse de vidrios de seguridad.

Los pacientes y los familiares que quedaron dentro, en su desespero usaron lo que tuvieron a mano (como tanques de oxígeno) para reventar los vidrios y el miedo de la gente que observaba desde abajo era que en el pánico alguien se lanzara al vacio.

En tremenda situación nadie se detenía a hablar con la prensa, todo era llanto, gritos y correr de un lado para otro pidiendo a los bomberos y los demás organismos de socorro que apuraran, que subieran la escalera del camión, reventaran los vidrios con hachas y picas y sacaran a la gente que se estaba asfixiando.

La gente que estaba en la calle también se preocupaba sobremanera por los bebés, los pacientes de edad avanzada, los que estuvieran en Cuidados Intensivos, los recién operados y todos aquellos que no se podían mover, ni valerse por sí mismo, por cualquier motivo.

Una sola persona, una señora menuda, de unos 50 años, dialogó brevemente con AL DÍA y sin dar su nombre relató que su hija de 35 años estaba internada desde el viernes con un cálculo renal y permanecía en espera de un procedimiento “para pulverizar la piedrita con una máquina que da golpes”.

“Yo venía a visitarla y me encontré esto, inmediatamente la llamé y hablé con ella por celular, me dijo que no había llamas, pero sí mucho humo y no podía respirar bien, por Dios solo quiero que los saquen a todos rápido porque se van a morir”, clamó la mujer antes de irse hacía el otro extremo de la clínica.

Una hora después la misma señora, un poco más calmada, le dio gracias a Dios y expresó que su hija había sido una de las primeras en ser evacuada, luego sin perder un segundo emprendió camino con rumbo a la carrera 41, para tomar un taxi con rumbo a la Clínica Portoazul, a donde le informaron que habían llevado a su hija.

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