Video vigilancia, el terror de los delincuentes
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Momento exacto en que Pedro Agustín Mackenzie es asesinado de un disparo en la cabeza.
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Andrés Gaitán García

Video vigilancia, el terror de los delincuentes

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Las cámaras han facilitado la judicialización de criminales.

Algunos afirman que ‘una imagen vale más que mil palabras’, y esto por lo menos se ha convertido en realidad en el campo de la investigación judicial. Casos como la judicialización de Jacob Alfredo Cruz Utria, alias Piti, así lo demuestran. 

De acuerdo con la Fiscalía, el pasado 9 de septiembre ‘Piti’, acompañado por su mujer y un amigo conocido como el ‘Chamo’, asesinó con un disparo por en el cuello a Pedro Agustín Mackenzie, de 35 años, dentro del estadero Hugo Licores, situado en la calle 90 con carrera 5, barrio Santo Domingo

El homicidio ocurrió a las 11:00 de la noche, y se volvió noticia nacional porque Cruz Utria fue capturado minutos después tras una persecución en la que participaron familiares, amigos del muerto y miembros de la comunidad, a quienes se sumaron dos policías de la vigilancia del barrio.

El informe de los agentes indica que en el camino el asesino alcanzó a entrar en su casa y se vistió como mujer para evadirlos. Huyó “brincando patios”. El ‘Piti’ fue detenido en la calle 88 con carrera 4, escondido en un arroyo, y luciendo un vestido rosado ceñido al cuerpo, un brasier rojo y un bóxer negro.  

A las pocas horas la noticia de la captura de un asesino travestido (luego se sabría la historia del disfraz), se regó por todo el país y la imagen de ‘’Piti’ vestido de mujer y con un policía a cada lado se viralizó. 

Al siguiente día, 10 de septiembre, Jacob Alfredo Cruz Utria fue presentado ante un Juez de Control de Garantías para definir su situación jurídica. Durante las audiencias preliminares la Fiscalía presentó como prueba reina: un video de una cámara de vigilancia del estadero que mostraba a Jacob Alfredo Cruz Utria asesinando a Pedro Agustín Mackenzie.

El video dura 1 minuto 30 segundos, y en gran medida determinó que la Juez avalara la tesis del Fiscal Segundo Especializado, Elkin Chiquillo Povea, y asegurara al ‘Piti’ en la Penitenciaria Distrital de El Bosque como presunto responsable de los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas. 

La importancia de la grabación quedó en evidencia al contrastarla con las otras pruebas que presentó la Fiscalía: tres testimonios y los informes de los agentes que realizaron la captura y de los peritos que hicieron el levantamiento del cadáver de Mackenzie.

Hábilmente el abogado defensor de Cruz Utria desvirtuó a los testigos porque en sus declaraciones quedaba claro que nadie se reconoció como testigo directo; es decir, nadie declaró haber visto al capturado jalar del gatillo, y esto dejaba abierta la puerta para alegar que no había plena certeza sobre la identidad del homicida.  

¿Tenían miedo los testigos? Posiblemente, y razones no les faltan, ya que Cruz Utria fue descrito como un delincuente habitual, un ladrón dispuesto a todo y reconocido criminal del barrio. 

Pero el video y la cámara, que no conocen el miedo, llenó el vacio de los testimonios, y permitió que la Jueza desestimara el argumento de la defensa y encarcelara al ‘Piti. 

A los pocos días la viuda de Mackenzie habló y reveló que un mes antes del homicidio Jacob Cruz Utria y su mujer se habían confabulado para atracar a su esposo a la salida del mismo estadero donde luego lo asesinaron. 

Al parecer el motivo del homicidio fue que ‘Piti’ creía que Mackenzie los había reconocido. El día en que lo mató lo vio venir acompañado de varios amigos, y pensó que iban a tomar venganza por lo del atraco.  

Ni siquiera se puso denuncia. Eso había quedado hasta allí. Lo atracaron y ya. De pronto creyó que como mi esposo andaba con sus amigos le iban hacer algo.  Pedro dio papaya al estar en el estadero”, afirmó la mujer de Mackenzie, quien era dueño de una microempresa de calzado. 

Verdadera imparcialidad  

Las cámaras de seguridad también han sido clave para aclarar, resolver y permitir capturas en otros hechos judiciales ocurridos en Barranquilla que han tenido trascendencia nacional e internacional. 

Un caso insigne es la detención de Cristian Camilo Bellón Galindo, el bogotano señalado de ser miembro del Eln, y haber participado en el atentado terrorista que este grupo guerrillero cometió contra la estación de Policía de San José el pasado 27 de enero, que dejo 6 policías muertos y más de 40 heridos.

Bellón fue capturado tras un exhaustivo análisis a las cámaras de vigilancia de la Estación de Policía San José y de varios supermercados del sur de Barranquilla y Soledad, donde fue grabado haciendo compras con uno de sus cómplices: Jefferson Torres Mina, prófugo de la justicia

Otra cualidad de las cámaras es que son imparciales y veraces por eso el pasado 7 de febrero Susana Pinzón llegó a esta casa editorial y denunció que un día antes un policía había asesinado a su hijo Saúl Estiven Fernández Pinzón, de 18 años, a las afueras de un billar en el corregimiento de Palermo. 

La denuncia se sustentaba en la grabación de una cámara de vigilancia del mencionado negocio que muestra como, tras una discusión con dos policías, Saúl es baleado en el abdomen por uno de los uniformados. Luego el mismo agente le dispara el pecho y finalmente lo ‘remata’ con un tiro en la espalda, cuando estaba caído boca abajo. 

El caso es complicado porque se originó a raíz de un presunto robo menor que la víctima hizo en una tienda del sector (se llevó una gaseosa sin pagar), y antes de ser asesinado amenazó e intimidó a los policías con un cuchillo ‘mataganado’. 

Sin embargo, en las imágenes claramente se ve como un familiar logra quitarle el cuchillo y  también se aprecia que el policía dispara cuando el joven esta desarmado y parado detrás de una de sus familiares que trata de protegerlo. 

Las imágenes fueron tan contundentes que al otro día la Policía del Magdalena tuvo que reconocer los hechos y emitir un comunicado informando que los agentes implicados habían sido separados de sus cargos, y les habían abierto sendas investigaciones penales y disciplinarias.

Seguridad vs intimidad 

No obstante hay voces que advierten que la proliferación de cámaras de vigilancia en nuestro entorno constituye una violación al principio constitucional de privacidad. 

De hecho así lo reconoce un documento de la Superintendencia de Industria y Comercio, titulado Protección de datos personales en sistemas de video vigilancia. “Los SV (Sistemas de video vigilancia) son considerados como intrusivos de la privacidad al involucrar herramientas como el monitoreo y la observación de las actividades que realizan las personas a lo largo del día”. 

En este sentido el caso más emblemático es Londres, la capital de Inglaterra, donde opera un sistema conocido como vigilancia total, o el ‘anillo de hierro’, fundamentado en 4.2 millones de cámaras de circuito cerrado de televisión que funcionan las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Edificios públicos y privados, la red del metro, los autobuses, prácticamente todos los espacios de la urbe están dotados de cámaras que graban continuamente cualquier movimiento de los ciudadanos.

Se dice que en Londres una persona es grabada 300 veces al día y muchos aparatos son tan potentes que las autoridades pueden leer los mensajes que alguien recibe o escribe en su celular.

Esto, junto a otras medidas como bases de datos y bancos de ADN, ha llevado a los disidentes a afirmar que los británicos son los ciudadanos más vigilados del mundo.

Por ejemplo Richard Thomas, comisario de la información, ha advertido que el Reino Unido camina “sonámbulo” en dirección a “una sociedad sometida a continua vigilancia”.

En Colombia las cámaras de vigilancia están reguladas por la ley estatutaria 1581 de 2012, que habla sobre el tratamiento de datos personales.

La norma deja claro que siempre se deben respetar los derechos fundamentales a la intimidad, buen nombre y la protección de datos personales, consagrados en el artículo 15 de la Constitución Política.

Entre otras disposiciones la legislación colombiana ordena que a los ciudadanos se les deba informar, mediante avisos, por ejemplo, que en determinado espacio están siendo grabados por un sistema de video vigilancia.

No está permitido instalar sistemas de video vigilancia en lugares donde la recolección de imágenes pueda afectar la imagen o la vida privada e íntima de las personas, como al interior de baños o vestieres. Además, el acceso, divulgación de las imágenes y su tratamiento solo podrá hacerse por personas autorizadas por el titular y/o por solicitud de una autoridad pública en ejercicio de sus funciones.

En la práctica la mayoría de personas que adquieren un sistema de video vigilancia para su casa o negocio ignoran estas normas, pero le invierten plata a las cámaras porque las consideran un aliado útil que ha permitido resolver crímenes y enviar a muchos delincuentes a la cárcel, tal como sucedió con Jacob Alfredo Cruz Utria, a quien no le sirvió disfrazarse de mujer para evadir a la justicia, ni al lente de una cámara de video.

 

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