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¿Deseo de tener sexo mientras duermen? Estos son los síntomas del sonambulismo sexual

Este trastorno es más común de lo que muchos piensan.

Por: Don Juan Casanova

El sonambulismo sexual no es un mito y hay muchos casos que lo documentan. Hace poco recibí un correo de una amiga valle­nata que me confesó que una noche su pareja fue todo un semental en la cama, pero la escena no fue co­mo la de costumbre.

Cuenta que los besos fueron distintos y hasta la intensidad de los movimien­tos aumentó, pero a la mañana siguien­te, al consultarle, su pareja dijo no acor­darse de nada.

La sexsomnia es un trastorno del sueño que provoca que una persona de­see tener sexo o sea capaz de mantener relaciones sexuales mientras duerme y que, al despertar, no recuerde lo ocu­rrido, según leí en un estudio reciente.

El sonambulismo sexual está cata­logado dentro de las condiciones de la Academia Estadounidense de Medici­na del Sueño y por tanto se debe tratar como un trastorno serio, pero no deber ser confundido con los sueños húmedos que experimentan con frecuencia los jó­venes en la adolescencia.

En la actualidad se desconocen las causas de la sexsomnia, aunque los estudios indican que es más frecuente en varones, y especialmente en aque­llos con antecedentes de terrores noc­turnos o sonambulismo durante la in­fancia y adolescencia.

El trastorno puede ser tratado con fármacos y con terapia psicológica, siempre bajo la supervisión de un es­pecialista, pero los resultados varían mucho de un paciente a otro.

Una especialista me explicó que los síntomas típicos de la sexsomnia son la masturbación, los gemidos, y la bús­queda de relación sexual, normalmente de carácter agresivo, durante el sueño.

Ante esta situación se debe ir a una ci­ta, donde el médico debe entrevistar al paciente y a su pareja, y si se confirma la actividad sexual durante el sueño sin que el paciente haya consumido drogas o al­cohol, se le realiza una polisomnografía, una prueba que sirve para diagnosticar trastornos del sueño, y que registra la ac­tividad cerebral y los movimientos ocula­res del paciente dormido.