¿Asalto u homicidio premeditado? La pregunta tras la muerte del director de Medicina Legal
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Esta es la vivienda donde residía en Barranquilla el director de la regional norte de Medicina Legal, Eduardo Pinto | Foto Al Día
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Redacción ALDIA

¿Asalto u homicidio premeditado? La pregunta tras la muerte del director de Medicina Legal

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¿Asalto u homicidio? Las autoridades no descartan nada en la investigación.

El asesinato en Barranquilla del director de Medicina Legal regional norte, Eduardo Enrique Pinto Viloria, acaparó ayer la atención del país, pues no hay antecedentes de crímenes semejantes contra funcionarios de un nivel de jerarquía así, en esta dependencia estatal que hace parte del sistema de investigación judicial en Colombia.

Y aunque desde el primer momento en que se conoció el homicidio hizo carrera la hipótesis de que el móvil fue el hurto, los investigadores de la Fiscalía, Policía y CTI, que trabajan de manera conjunta, no descartan otras causales; entre estas las funciones propias del cargo de Pinto, e incluso, algunas de índole personal.

“No desechamos ninguna probabilidad, todo puede ser posible dentro de lo posible”, dijo un investigador que maneja el caso.

Sobre los detalles del asesinato, el coronel Juan Carlos Nieto Aldana, subcomandante de la Policía Metropolitana, explicó lo siguiente: que a las 3:30 de la madrugada de ayer Dayana Hassim, esposa de Pinto Viloria, salió de la casa donde residían, calle 46 No. 18-61, barrio Cevillar, rumbo a la Terminal de Transportes de Barranquilla. Allí iba a abordar un bus hacia Maicao (La Guajira), donde trabaja como contratista del Bienestar Familiar. Este recorrido lo cumplía todos los miércoles.

Hassim fue recogida por un conductor de confianza de la familia en un automóvil Kia Río Stylus, de placas IRY 418.

Según el relato que hace la señora a la Policía, en la calle 46 con carrera 9, a unas 10 cuadras de la vivienda de donde había salido; un taxi ‘zapatico’ se le atravesó al vehículo en el que se movilizaba.

Descendieron dos sujetos armados y rápidamente se montaron al carro en el que iba ella, y obligaron al conductor a que regresara a la casa.
Los tipos le pidieron que llamara al esposo (Eduardo Enrique Pinto), y le dijera que se le olvidaran las llaves.

Cuando llegan a la casa este sale, abre la puerta, y los delincuentes ingresan al inmueble. Lo encañonan y le dicen, “entréganos el dinero que sacaste del banco”. Pinto niega la existencia del dinero, pero los asaltantes registran minuciosamente el primero piso.

Luego amarran a la señora Hassim, suben al segundo piso en compañía del director de Medicina Legal para seguir allí buscando la plata.

Después de rebuscar y no hallar nada, los sujetos iban a cargar con tres computadores portátiles. Pinto Viloria les dice que no hacen nada con llevárselos porque tienen un chip que los podría ubicar 
fácilmente. Es entonces cuando los bandidos, llenos de impotencia por no poder robar nada, le disparan en tres ocasiones al funcionario. Los ladrones huyen rápidamente a bordo del taxi que los esperaba a las puertas de la vivienda, mientras que Eduardo Pinto Viloria fue trasladado a la Clínica Murillo en el mismo vehículo en que se transportaba su mujer. A los pocos minutos de haber ingresado al centro asistencial se produjo su deceso.

El supuesto dinero 

En medio de la investigación por el asesinato se conoció una versión de que Eduardo Pinto Viloria supuestamente había viajado la semana pasada a La Guajira, a retirar una gruesa suma de dinero 
que sería la que buscaban los hampones. En el banco le solicitaron la dirección de su residencia, y él la suministró sin problema alguno. Luego viajó a Barranquilla y aparentemente guardó el dinero en la vivienda.

“Parece que esa información la tenían los bandidos”, dijo una fuente cercana a la investigación.

La Policía Metropolitana de Barranquilla confirmó que el director regional de Medicina Legal no había denunciado amenazas de muerte en su contra.

“Estamos revisando de manera especial, y con sumo cuidado las cámaras de seguridad públicas. Tenemos un analista por cada una de las cámaras con el propósito de contrastar las circunstancias con lo ocurrido a esa hora. En este momento no tenemos un dato más específico”, expresó el subcomandante de la Policía Metropolitana.

El alto oficial se refirió también al hallazgo de un vehículo abandonado en la ciudad que podría estar relacionado con el caso, pero no entregó mayores detalles del mismo.

“Nadie ha dicho que sea ese. Estamos recaudando información y esperamos ir esclareciendo rápidamente este lamentable suceso”, apuntó.

Para avanzar en la investigación en la tarde de ayer llegó de Bogotá un grupo especializado de investigadores del CTI, la Dijín y funcionarios de la Fiscalía General de la Nación, para conformar un equipo interinstitucional que permita esclarecer rápidamente lo ocurrido.

Con esta comisión vino también Carlos Valdés Moreno, director nacional del Instituto Forense. “En esta ocasión nos tocó ser víctima a Medicina Legal, esperamos resultados pronto para esclarecer estos hechos. El doctor Pinto fue un funcionario ejemplar, que ingresó hace 7 u 8 años a la entidad, y desde un comienzo se destacó por su entrega y capacidad como profesional”, manifestó el funcionario.

Las garantias de seguridad

El presidente de la Asamblea de La Guajira, Hilbert Pinto Aragón, lamentó el brutal asesinato de su primo. “¿Cuáles son las garantías de seguridad que tiene un funcionario de esa talla en una ciudad como Barranquilla?”, se preguntó.

El diputado dijo que Eduardo Pinto, de 35 años, era oriundo del corregimiento de Los Remedios, zona rural del municipio de Albania.

Luego su familia se radicó en Maicao, y allí Pinto hizo los estudios primarios y secundarios en el colegio Divino Niño.

Posteriormente vino a Barranquilla, donde estudió Medicina en la Universidad Metropolitana.

“Era un joven que había iniciado su proceso como médico forense en Medicina Legal de Maicao, fue director de la entidad en ese municipio, y luego por su desempeño lo ascendieron a la regional La Guajira. De allí el mismo director de Medicina Legal a nivel nacional le pidió que le aceptara la regional Norte, y por eso desde hacía un año estaba despachando y dirigiendo des
de Barranquilla”, explicó el presidente de la duma guajira.

Eduardo Pinto Viloria estaba casado con Dayana Hassim, de cuya unión nacieron tres hijos, dos niñas y un varón. Sus cinco hermanos han sido dirigentes comunales en el corregimiento de Cuestecitas (Albania). El funcionario asesinado era también primo de la gobernadora de La Guajira, Oneida Pinto Pérez; y del representante a la Cámara por las negritudes de La Guajira, Álvaro Rosado Aragón.

Recompensa

La Policía Metropolitana y la Alcaldía de Barranquilla ofrecieron ayer una recompensa de hasta $40 millones por información que ayude a esclarecer este crimen. Para ello habilitaron las líneas 300-563-42-90 y 321-394-51-82.

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