Leyendas espectrales sobre personas que han fallecido en sus casas
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Álvaro Palacio

Leyendas espectrales sobre personas que han fallecido en sus casas

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Estas manifestaciones paranormales persiguen a aquellos que deciden habitar la morada.

El mes de noviembre está lleno de historias espeluznantes. En mi labor como periodista he recopilado estas anecdotas y las he clasificado según su oscura temática.

Una de estas secciones es acerca de manifestaciones espectrales de personas que han muerto en sus hogares, dejando estas viviendas con manifestaciones paranormales que persiguen a aquellos que deciden habitar la morada.

A continuación les contaré algunas historias de viviendas con manifestaciones espectrales de fallecidos dentro de estas.

LA MUJER DE LA VENTANA 

El barrio Universal posee una inquietante historia de una joven mujer que se comprometió con un soldado y decidieron vivir en una casa grande de esquina de ese barrio, pero de pronto en las noches la joven pareja empezó a escuchar ruidos en la sala, el esposo decidido  a descubrir la causa de estos ruidos nocturno hizo vigilia con su fusil en la sala hasta que en la oscuridad de la noche empezó a ver una figura que volvía realizar los ruidos.

Asustado disparó, escuchó un grito femenino y cuando encendió la luces se aterró al descubrir que le había disparado en la cabeza a su joven prometida. “Fue un caso terrible en esa casa, el soldado huyó, su mamá llegó lamentándose que no le había dicho a su prometido que su hija era sonámbula”, cuenta, Cristina Monsalve antigua residente del sector.

Desde entonces, empezó a circular la leyenda de que en aquella casa aparecía el fantasma de la joven prometida del soldado durante las noches asomándose en la ventana llorando, sin parte del cráneo por el impacto del fusil, asustando a los transeúntes nocturnos cuando la veían asomada en la ventana principal de aquella vivienda, aunque actualmente se cuenta que debido a las oraciones de diferente inquilinos que han pasado por la casa, la presencia de la trágica mujer desapareció.

LAS NIÑAS DE LA BREA

En el barrio Tayrona existe una triste y escalofriante historia de una casa con la aparición de dos niñas que murieron de manera terrible, cuando por accidente uno albañiles que estaban echando brea en el techo de su casa se le parte una teja, cayendo la brea hirviendo en las dos infantes, quienes fallecieron después por las fuertes quemaduras.

Tiempo más tarde la vivienda fue alquilada por la señora Juliana Quiróz, que nos confesó su tétrica experiencia: “Recuerdo que una noche me despierta un olor a humo y veo frente a mi cama una de las niñas quemada cubierta de brea, quien se acercó a mi cabecera y cogió un escapulario que tenía colgado”.

Quiróz cuenta que cuando el espectro tomó el artefacto religioso se convirtió en una hermosa niña de blanco que sonriendo desapareció. “Se que no fue un sueño porque el escapulario lo dejó tirado muy lejos de mi cama y tenía brea” relata la mujer que hoy en día confiesa que los familiares de aquellas niñas realizaron las misas necesarias para que los espíritus de aquellas infantes descansarán en paz, quedando la casa libre de su presencias.

 LA ANCIANA FANTASMA

En el barrio El Limón existe una vivienda con una historia espectral escalofriante, relacionada con el fantasma de una anciana apegada a su casa, quien se negó a ser llevada al hospital en sus últimos momentos de aliento, ya que ella manifestaba el deseo de morir en la casa que siempre había vivido.

Relatan que “la propietaria fantasma” no ha  permitido que la casa sea alquilada por mucho tiempo debido que, según los testimonios de sus inquilinos, se aparece durante las noches, vestida de negro afixiandolos o dejándole marcas en el cuerpo mientras duermen y hasta  gritándoles que se vayan.

“A mí me atormentó, yo alquile la casa pero cuando encendía el televisor y se apagaba. Así sucedía con todas las cosas electrónicas que tenía, hasta que una noche se me apagó el abanico y cuando lo iba a encender, observé una anciana de negro al lado del abanico que se me arrojo diciendo: ¡Lárgate de mi casa!”, rrelata Saúl Vallejos, antiguo inquilino, que en ese momento sintió un frío enorme que lo estaba ahogando y salió gritando del lugar. De manera alarmada les notificó a los vecinos, quienes posteriormente le confesaron la historia de aquella casa, así que decidió marcharse.

Actualmente, la vivienda pasa de inquilino en inquilino, todos duran poco en esta residencia. Se cuenta que los hijos de esta anciana llevan los datos de cada inquilino en hojas y los presentan ante la tumba de su madre para ver si alguno de ellos llega a ser agradable para que está temida anciana de negro los dejé ocupar su casa.

 

 

 

 

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