ESPECIAL | “Las muñecas no hacemos apología a los narcos, alertamos a la juventud”
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A sus 62 años Amparo Grisales sigue siendo la diva de divas de nuestra televisión.
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Jonathan Díaz Cárdenas

ESPECIAL | “Las muñecas no hacemos apología a los narcos, alertamos a la juventud”

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La estrella de la televisión colombiana habló con AL DÍA sobre su regreso a la segunda temporada de ‘Las Muñecas de la Mafia’.

Amparo Grisales es una actriz cuyo talento la ha mantenido vigente por casi cinco décadas en la televisión colombiana. La manizalita ha sido testigo de la evolución de esta industria y como un camelón se ha adaptado perfectamente a todas las exigencias del medio.

A sus 62 años confiesa con orgullo que sigue siendo la diva de divas de Colombia. La primera actriz que debutó en 1972 con el papel de Eloísa en la telenovela La María, luego de 47 años sigue registrando bien ante las cámaras, al punto que esta semana en el primer capítulo de la serie Las Muñecas de la Mafia 2, dejó boquiabierto a los televidentes al hacer un desnudo en el que mostró su tonificada figura.

Grisales luego de una década retomó el papel de Lucrecia Rivas, la exesposa de Braulio Bermúdez, una dama hermosa, refinada, calculadora, ambiciosa y vengativa. Esta mujer según contó en diálogo con AL DÍA luego de pasar una temporada en prisión en Uruguay regresó a Colombia para vengarse de quienes le hicieron daño. Uno de los aspectos que más le apasionaron de darle vida nuevamente a este personaje fue rodar muchas escenas de acción, en las que se le verá saltar, manejar cuchillos, armas y pelear como loba herida ante hombres y mujeres.

La eterna diva de Colombia también aprovechó para compartirnos otras pasiones como la musical, esa que cada año la lleva a convertirse en jurado del reality Yo me llamo, también habló de su crecimiento profesional y personal, de sus amores y sus proyectos en la pantalla.

¿Pensó mucho en volver a interpretar a Lucrecia Rivas o enseguida dio el sí?

Fíjate que apenas me contaron que en esta nueva temporada Lucrecia iba a ser sinónimo de adrenalina me emocionó tanto la idea que de una dije que sí. Hace tiempo estaba esperando un personaje de acción que me pudiera permitir correr, lanzarme desde una ventana, echar bala y por eso no dejé que me pusieran doble de acción. Pedí estar presente en cada una de las escenas más riesgosas, porque pienso que el verdadero actor es el que puede experimentar todas las facetas que le ofrece su personaje, solo así se pueden transmitir esas emociones que el escritor plasmó en los libretos. Muchos desconocen que al permitir que sea otra persona la que haga las escenas más riesgosas, están renunciando a la esencia de su papel. Considero que asumir estas escenas tan complicadas le facilita mucho el trabajo al director y a la producción, pues no tienen que andar escondiendo el rostro o hacer trucos porque los movimientos del doble son diferentes.

En una década cambiaron muchas cosas en su vida ¿cómo fue el reto de apropiarse nuevamente de este personaje?

La vida cambia demasiado y a una velocidad impresionante, en esta década me he quedado muy sola perdí a tres personas tan importantes en mi vida como lo era mi papá, mi madrecita querida y mi hermano, así que no es nada fácil. A nivel laboral me tocó fortalecerme física y mentalmente para este reto, buscar ese equilibrio espiritual y emocional que he venido desarrollando durante toda mi vida y que me ha dado también una madurez como actriz. Eso me ha servido para aplicarlo en el personaje. Lucrecia viene de salir de prisión y con muchos deseos de venganza, así que son muchas las emociones que debí manejar en este personaje.

¿Cuál temporada se gozó más la primera o esta?

Cada una tiene su encanto, pero creo que está fue mucho más emocionante para mí. Me encuentro en una madurez profesional que me permite vivir una experiencia maravillosa con este personaje porque acepté el reto de hacer todas las escenas de acción, manipulando diferentes cuchillos y armas. Sin duda disfruté hacer parte de este elenco ya que me permitió reencontrarme con grandes amigos como El Flaco Solorzano. A los colombianos les digo que encontrarán a una Lucrecia llena de emociones y estoy convencida que los va a sorprender mucho.

¿Cree que deben seguir produciéndose narconovelas en un país tan golpeado como el nuestro?

Los colombianos tenemos una doble moral en muchos sentidos. Lo que estamos contando está basado en muchos hechos reales, el narcotráfico fue una época que nos marcó demasiado. No podemos tapar el sol con un dedo, aquí Las muñecas no estamos haciendo apología al delito, sino alertando a la juventud sobre los riesgos de estar cerca al narcotráfico. La corrupción y las mafias están en todos lados y eso es lo que mostramos en esta serie, hay mucha gente diciéndome en redes sociales que tanto mis compañeras como yo caímos muy bajo al aceptar estos personajes, pero no lo veo así, lo asumí como una oportunidad de mostrar nuestra realidad, así de sencillo se los digo, porque ustedes saben que yo no tengo pelos en la lengua. Son historias muy duras y fuertes para analizar, sin juzgar. A la gente le gusta tanto estas historias que en otros países comenzaron a copiarnos, miren todo lo que derivó de Al Capone, de este personaje oscuro surgió la trilogía de películas de El Padrino.

¿Cómo fue retomar a Lucrecia Rivas?

Fue una felicidad total retomar este personaje que comencé a construir hace 10 años, ella tiene muchas emociones y está en el proceso de apartar de su vida todo lo tóxico, y justo cuando cree que lo está consiguiendo comienzan a aparecer esas personas que la enredan en esa red criminal.  Quiero decir que no es fácil retomar luego de una década a un personaje que impactó tanto en la audiencia latina, porque el éxito de esta serie no solo fue aquí en Colombia, en México y gran parte de Estados Unidos fuimos furor, entonces ahora digamos que la doté de mucha más madurez e inteligencia. Lucrecia reaparece convertida en una escritora muy importante con seis libros publicados sobre su experiencia en ese mundo oscuro, ella sale de la cárcel y está dispuesta a reconquistar lo suyo desde Uruguay. Ella cree que está escondida, pero aparecen esos fantasmas y comienzan a atormentarla.

¿Qué es lo que más rescata de estos 65 años de la televisión colombiana?

Pues me acuerdo de 62 que son los que tengo y no 120 años como dice la gente (risas). Haber conocido el cajón a blanco y negro y también a las grandes estrellas que antes eran tan glamurosas, porque hoy todos andamos en tenis, fue muy lindo. Me fascina haber evolucionado con la televisión, porque los millennials creen que todo está encapsulado en una pantallita y se pierden del entorno. Ser testigo de todo ese desarrollo y todo lo que me falta vivir aún me emociona. Yo conocí a fondo cómo eran las cámaras, las luces, también las indicaciones que antes daban los directores, eso me enriqueció mucho y por eso ahora tengo demasiado dominio en la creación de un personaje.

Usted es una mujer muy musical ¿Qué le gusta escuchar en su casa o cuál canción canta en la ducha?

La verdad siempre tengo la música a mi alrededor, pero no soy de cantar en la ducha, me gusta más escuchar solo melodías y cuando hago ejercicio o estoy en mi casa escucho mucho la nueva era, me encanta Vangelis, Enigma, toda esa música que me transporta y que me hace realmente viajar por todos los planetas y erizarme. Esa es la música que me llena el espíritu y que me sirve para meditar, no soy de poner rancheras ni salsa, me gusta más la melodía.

¿La música entonces a usted le alimenta mucho el alma?

Así es, ahora soy más sensible porque perdí a mi mamá hace poco y eso lo deja a uno muy tocado. También te hace conectarte más con Dios, porque ella está en un plano más hermoso, la siento más en el corazón. Ahora lloro por todo y si de chiquita me decían lágrima pronta, hoy lloro por todo, es algo que no lo puedo controlar, pero dicen que cuando uno está iluminado pasa eso.

¿Quién ha sido su gran amor?

He sido una mujer que aunque parezco muy blindada he tenido mucho amor para dar y recibir. He tenido varias relaciones apasionadas, pero mi gran amor fue el actor mexicano Jorge Rivero, con quien tuve un idilio de ocho años. Luego de eso retomé mi carrera y él se fue con una mujer mayor que yo. En ese entonces yo era muy joven y él ya era mucho más maduro, pero eso ya es pasado, hace tres años tengo una relación abierta con un brasileño.

¿Se volvería a casar?

Ni loca, eso lo hice a los 16 años (con el pintor argentino Germán Tessarolo) no tengo esas prioridades en mi vida en estos momentos.

¿Qué proyectos vienen para usted?

Quiero seguir rodando en Colombia, me llena de orgullo las producciones que realizamos aquí, así que cualquier propuesta de cine, teatro o televisión tengo claro que debe producirse en mi país. Lo que ya está concretado es mi participación en la nueva temporada de Yo me llamo, para la cual ya iniciamos convocatorias y comenzará una vez culminé El Desafío.

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