“Para su agüero, de Armero llegó el yerbero”
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Humberto Herrera

“Para su agüero, de Armero llegó el yerbero”

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Henry Ospina atiende una de las chazas de hierbas en la calle 30. Por estos días su producto es muy deseado.

Donde la carrera 41 desaparece para abrirle paso al comercio sobre la calle 30. Donde  el olor a hierbas es penetrante y la luz del sol no llega al piso porque hay techos de paja y zinc por todos lados. Ahí donde casuchas llenas de plantas medicinales y brebajes de todo tipo  ocupan el paisaje, en ese lugar, hace 32 años, trabaja Henry Ospina Medina. 

Le dicen Chino por sus ojos medio cerrados, como asiáticos, pero es tan colombiano como Armero, el  pueblo santandereano en el que nació y del que salió vivo a pesar de la tragedia de aquel miércoles 13 de noviembre de 1985. Pocos conocen cómo fue que se salvó porque es más famoso por ser uno de los más veteranos hierberos de esa esquina del Centro de Barranquilla.  

Cuenta Henry que desde joven obtuvo todo el conocimiento que debe tenerse sobre el campo. Que sembrando y cosechando se hizo hombre, que gracias a la cosecha fue que su familia y él pudieron salvarse, y que con las plantas ahora se ganan la vida. 

La tragedia

“Fue como una tormenta, caía mucha ceniza y lava. Después en la noche se estremeció la tierra y eso zumbaba como un avión”, recordó Henry, quien el día de la tragedia tenía 22 años. Fue la avalancha producto de la erupción del volcán Nevado del Ruiz la que arrasó completamente con Armero. 

“Pero nosotros no estábamos en el pueblo. Nos habíamos ido a una finca en la orilla del río a 10 minutos de ahí a recoger café, por eso nos salvamos. A las cuatro de la mañana regresamos y ya no había nada del pueblo”, contó.

Su tía y por lo menos cinco primos desaparecieron. “No los volvimos a ver, no sabemos nada de ellos. Nosotros nos tuvimos que ir de Armero y estuvimos un año y medio y luego nos vinimos para acá”, relató. 

Si bien el café era recolectado en la finca, lo secaban en el pueblo. “Menos mal apenas estábamos recogiendo, si nos hubiéramos demorado menos y hubiéramos ido a secar los granos, no nos salvábamos”, sentenció.

Las hierbas

Su llegada a Barranquilla representó volver a nacer. Germinar como una semilla y ya no dedicarse a sembrar sino a vender las cosechas que llegan a la capital de Atlántico desde departamentos como Cundinamarca, Santander y hasta el Amazonas. 

Vendo el baño de plantas amargas de limpieza, ruda, escobilla, cicuta, salvia y abre camino.” Tiene de todo, y por mil pesos cualquiera puede llevarse un mazo de plantas medicinales. Por estos días de fin de año, muchos quieren desde salvar sus almas hasta garantizarse  prosperidad o amor, para todos, Henry tiene una planta y una receta.  

Albahaca, menta y hierbabuena para la prosperidad. Sígueme y geranio para el amor; llantén y cola de caballo para la salud”, es lo que les dice a sus clientes. 

Para el 2020, Henry recomienda el uso de la ruda. “Sirve para todo, hervida o en riego, para la casa, para el negocio, para la salud, para la prosperidad. Es lo que más vendo y lo que más recomiendo. Siempre tengo ruda”, dijo. 

Otros vendedores

Julio De la Ossa es hijastro de Henry y también aprendió el oficio de ser hierbero. Recomienda las plantas para curar enfermedades, para espantar malas energías o para atraer fortuna. “Siempre hemos trabajado en esto. La gente viene con alguna duda o con alguna enfermedad y nosotros le recomendamos algo”, afirmó. 

Ruth Pascual Ramírez vende productos más modernos sin dejar de lado los tradicionales. “Vengo brebajes para que salga la pava, recomiendo los baños de siete plantas, vendemos despojos de sándalo para sacar lo malo”, expresó.

En otro puesto está Rosmery Cera, quien es experta en sahumerios. Tiene paqueticos de incienso y hojas secas para llamar las buenas energías.

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